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ARTE

Cómo colgar un murillo o un goya: Así es el montaje de la gran exposición con los fondos del museo de Bilbao en Sevilla

El Correo de Andalucía asiste a los últimos trabajos para la inauguración de la muestra 'Del Greco a Zuloaga. Obras maestras del Museo del Bellas Artes de Bilbao', que se podrá ver hasta el 16 de marzo en la pinacoteca sevillana

Vídeo | Exposición: Del Greco a Zuloaga en el Museo de Bellas Artes de Sevilla 2024-2025

Rocío Soler Coll

Sevilla

El montaje de una gran exposición es una obra de precisión, casi como la de un relojero o un orfebre. Se ha de ser meticuloso, ordenado y observador. Una tarea, que rara vez sale a la luz, con la que se encara la recta final de un trabajo que dura meses, sino años. El Correo de Andalucía ha asistido al montaje de las piezas que conforman la exposición Del Greco a Zuloaga. Obras maestras del Museo del Bellas Artes de Bilbao, que se inaugura el próximo lunes en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, en el que es uno de los hitos culturales de la temporada.

Este jueves, un equipo, de apenas diez personas encabezadas por Valme Muñoz, directora del museo sevillano, y por José Luis Merino, comisario de la exposición y conservador de pintura antigua del Bellas Artes de Bilbao, ha realizado las labores de montaje de las piezas que conforman la muestra: 26 pinturas y dos esculturas.

La sala de exposiciones temporales del museo acoge una muestra que se abre con la vista de la Plaza de toros de Sevilla de Mariano Fortuny, recién incorporada a la colección bilbaína, como carta de presentación de una selección, dividida en tres ámbitos, que viaja del Barroco a principios del siglo XX.

Un traslado con custodia policial

Las piezas, explica la dirección del museo, han llegado a primerísima hora de la mañana, activando un sistema de seguridad y custodia policial, en el que también participa el Ayuntamiento a través del Cecop. "Por regla general, este tipo de obras entran en las ciudades en el momento en que la afectación del tráfico es menor para limitar al máximo cualquier tipo de eventualidad o contratiempo", explica la directora. Por eso, en esta fase del trabajo "la labor de acreditación del estado de las obras es esencial".

Más allá de los seguros que han de pagarse por cada obra, cifras sobre las que se ejerce una importante opacidad en las administraciones, lo que se establece entre prestador y prestatario es una relación de confianza, la convicción profunda de que un cuadro propio estará cuidado de forma primorosa en manos ajenas, desde su salida del museo de origen hasta su regreso.

Ahora, Sevilla y Bilbao tienen la oportunidad de estrechar de nuevo sus lazos. A Sevilla regresa el impresionante San Pedro en lágrimas de Bartolomé Esteban Murillo, una de las joyas de la memorable El Joven Murillo, que comisarió entonces Benito Navarrete y Alfonso Pérez Sánchez y que fue una coproducción de ambos museos.

Y años más tarde, Bilbao prestó la Santa Isabel de Turingia de Zurbarán para la muestra, que también firmó Navarrete, sobre las santas Devoción y persuasión, un lienzo que regresa a Sevilla junto a su pareja, Santa Catalina de Alejandría. "Para estas dos santas, Zurbarán retrató a dos hermanas y lo curioso es que, al cabo de tantos años, esta pareja de cuadros se haya mantenido unida en una misma colección", ilustra Merino.

En estas exposiciones citadas, coordinar la diversidad de prestatarios, desde colecciones particulares y públicas, y valorar el estado de conservación de las obras, fue todo un desafío. Porque cuando se trata de exposiciones con préstamos de distintos museos o colecciones la tarea se multiplica.

Lo que se establece entre prestador y prestatario es una relación de confianza, la convicción profunda de que un cuadro propio estará cuidado de forma primorosa en manos ajenas

Sin embargo, la singularidad del origen único de las piezas de esta Del Greco a Zuloaga ha agilizado lo que, por regla general, es un trabajo complicado, de mucha coordinación. "Cada cuadro debe ser recibido y revisado por un equipo específico", explica Virgina Marqués, conservadora del Bellas Artes de Sevilla. Una tarea a la que le precede la infinidad de trámites que conlleva, por ejemplo, un préstamo internacional: negociación con las aduanas de paso, seguros que se disparan e, incluso, la mediación diplomática si es necesario.

Acreditar el estado de las obras paso a paso

Sin duda, asistir a la apertura de las cajas y sus embalajes y contemplar la colocación sobre la pared de estos lienzos da la dimensión de la excelencia de un montaje así: "Técnicos de las dos instituciones, el prestador y el museo que recibe la obra contrastan y acreditan que las obras llegan en el mismo estado en que salieron de su sede original. Hay informes que se realizan en el museo prestatario y otro que realizamos aquí, en el que consignamos exactamente el estado de conservación de la pieza en ese momento", apunta la directora de la pinacoteca sevillana.

En estos documentos, por ejemplo, el Museo de Bilbao ha cuidado hasta el último detalle del tratamiento que debe tener cada obra, como por ejemplo, ser manipuladas con guantes de algodón.

Hablamos de óleos de Pantoja de la Cruz, Anselmo Guinea Juan de Ribalta o Pedro Orrente o de joyas de maestros como Goya, Murillo, Zurbarán o el Greco, palabras mayores en una colección custodiada en la pinacoteca que estos días anda inmersa "en una importante reforma", en palabras de Merino, que firma el arquitecto internacional Norman Foster. Es por esta razón por la que alguna de sus salas están cerradas al público, aunque no todas, de hecho, el museo se afana en mantener su agenda divulgativa y expositiva, aunque sea de forma más limitada.

El comisario ahondará en los hitos de la exposición en una conferencia

Después de la inauguración institucional de Del Greco a Zuloaga. Obras maestras del arte español en el Museo de Bellas Artes de Bilbao el lunes por la mañana, con la presencia de Miguel Zugaza, director del museo, y del alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, como presidente del Patronato del museo, el turno por la tarde será para el público. El comisario de la exposición y conservador de arte antiguo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, José Luis Merino, impartirá a partir de las 19.00, una conferencia en la que recorrerá los hitos de la muestra. Entrada libre hasta completar aforo.

En todo caso, cuando Muñoz se enteró de este cierre parcial hizo llegar la propuesta de esta exposición a Miguel Zugaza, director del museo de Bilbao (y de 2002 a 2017, director del Museo del Prado) y confeso admirador del antiguo Convento de la Merced, cenobio que desde 1835 acoge una de las colecciones más importantes de toda España. "No tardó ni 48 horas en responder y en tender su mano para este proyecto", subraya orgullosa Muñoz, la responsable de un museo que ansía tener la independencia económica y de gestión que disfruta el de Bilbao, que depende de un Patronato.

Un detalle da la medida: cualquier trámite de cierta envergadura en el Museo de Sevilla ha de pasar por el cauce de la Consejería, mientras en Bilbao las decisiones son autónomas. En Bilbao, van por la segunda gran reforma mientras en Sevilla el proyecto de ampliación lleva casi 20 años cogiendo polvo en un cajón. Aunque parece que la consejera Patricia del Pozo, en su regreso a las competencias de Cultura, está decidida a dar el impulso definitivo a este proyecto y, como contó en octubre, su equipo ultima la actualización del documento que ponga al día los términos de una obra que debe ser financiada por el Ministerio de Cultura.

Esta semana, en la entrega de las Medallas de Bellas Artes en la Fábrica de Artillería, según ha podido saber este medio, Ernest Urtasun y Del Pozo mantuvieron una conversación al respecto del futuro del museo.

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