Arte
Cómo Elcano abrió la mirada al mundo de la pintura de Manolo Cuervo: una vida entregada al color y la música
Diseñador, pintor y cartelista, su obra está presente en la historia de la cultura de Sevilla y en la de los cofrades con carteles como el de La Macarena en 2019 o la Esperanza de Triana en su Misión al Polígono Sur en 2025

M. Quesada

Cuando Manolo Cuervo subió al Juan Sebastián Elcano para hacer la mili embarcado durante nueve meses en el buque escuela en el que hoy se forma la Princesa Leonor llevaba sus lápices y una estampita de la Esperanza de Triana. Con aquellos lápices fue creando las portadas de La Escandalosa, el nombre de una de las velas del barco con el que se bautizó el periódico que iba relatando, en cada una de las escalas que hizo aquel navío, las historias, personajes ilustres y anécdotas de la tripulación a bordo.
Por eso cuando Cuervo cierra los ojos y piensa en su mili, esboza una sonrisa de felicidad. En las pruebas de acceso un superior le preguntó qué sabía hacer y al enterarse que aquel chaval introvertido de enormes ojos azules venía de estudiar en la antigua Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, a donde le animó a entrar su padre -"se lo agradeceré toda la vida"-, pasó de facto a ser el encargado de dejar testimonio gráfico de aquellos meses. Esa fue su tarea. "Mi mili fue fabulosa. Que llegábamos a Río de Janeiro, pues yo dibujaba al Cristo Redentor, que la siguiente escala era Tahití pues dibujaba una muchacha bailando", cuenta haciendo con la manos la forma de la falda típica de aquellas mujeres que retrató el pincel de Gauguin a finales del XIX.
Es mediodía y Cuervo está sentado en su silla wassily diseño del icónico Marcel Breuer, una de esas primeras compras que distingue la trayectoria de un hombre con buen gusto. En su patio, hay un limonero, como el de su paisano Antonio Machado. Porque Manolo Cuervo, como le gusta recalcar, es sevillano aunque naciera en Isla Cristina en 1955.

Manolo Cuervo, pintor y cartelista, posa en su taller durante la entrevista concedida a El Correo de Andalucía / Maya Quesada
Recibe de negro impecable -"detesto esos pintores que se fotografían manchados de pintura"- en su casa/estudio de Castilleja de la Cuesta, donde vive hace casi 20 años cuando la voracidad inmobiliaria empezó a hacer mella en la capital. Vivía en un estudio inmenso de 180 metros en el barrio de San Lorenzo que tenía, cuenta, hasta una mesa de ping-pong y fue famoso entre esa camarilla artística de la Sevilla de los 90 que peleó por mostrar a la escena del arte contemporáneo en España la otra cara de Sevilla: Juan Suárez, Gerardo Delgado, Rafael Agredano, Curro González, Ricardo Cadenas...
Cada cual tiene su viaje iniciático y en la travesía de Elcano, Manolo Cuervo conoció la inmensidad del mar y todos los colores de la piel en el mundo, también la música que se escuchaba en aquellos puertos, tan diferentes a la Sevilla que le esperaba a la vuelta, y los rascacielos de Estados Unidos. Visto con distancia, aquello forma parte del principio de lo que quiso ser y es hoy camino de sus 70 años: un artista, un pintor, diseñador y cartelista dueño de un estilo reconocible de un sólo vistazo, una manera de proyectar sobre el lienzo apreciada por un público tan ecléctico como los encargos que recibe de sus clientes; clientes tan diversos como la música que comparte, como banda sonora de su cuadros, desde su perfil de Instagram, su último entretenimiento, jubilados ya sus vinilos.
Su obra, en cuyos fondos coloristas de base acrílica suele trabajar la técnica del dripping que popularizó Pollock, forma parte de la historia indisoluble de la Sevilla poliédrica: la indie y la cofrade, la alternativa y la que reza en la calle. El desaparecido Rising Stars o Cita en Sevilla, el mítico Festival de Jazz de la Diputación -"todo el jazz que se ha visto en Sevilla"- encargos para editoriales como el de la fugaz Metropolisina, el último cartel de Nocturama, carteles para compañías de teatro, ciclos de cine negro... Han sido y son sus cuadros el mejor pregón de lo mejor que queda por llegar.
Y en todas estas obras late la admiración por los grandes pintores contemporáneos, por la publicidad, el cómic, el cine, la noche, el jazz sobre todas las músicas y por la cultura pop que ha llevado a cuadros que llegaron a aparecer en series mundialmente conocidas como CSI Nueva York.
Pero Cuervo hace tiempo que rompió también otra barrera en la ciudad de las cosas inamovibles: la de la religiosidad popular a partir de las peticiones, cada vez más frecuentes, que recibe del mundo cofrade. Ese mundo en el que, de cuando en cuando, se airea la sábana santa.
Se estrenó hace 10 años para el 450 aniversario de la Hermandad de la Hiniesta. Se resistió al principio pero le convenció el teniente de hermano mayor, Paco Ros, que ya conocía su obra. "¡Quiero un Manolo Cuervo!", le dijo. Y quizás fue ese convecimiento de que su pincel no se plegaría sino que sería libérrimo, como siempre, lo que le animó a dar el paso. Le convenció que había acertado la reacción de los sevillanos cuando la obra estuvo en la calle.

M. Quesada
Y desde entonces todos quieren un manolo cuervo: la Hermandad de la Macarena para la Semana Santa de 2019 -hasta cuatro versiones tuvo el cartel predilecto entre los jóvenes macarenos-, la Semana Santa de Jerez en 2020, la Semana Santa de Sevilla de 2022. Por ahora, la última en incorporarse a este selecto club es el de la Misión de la Esperanza de Triana al Polígono Sur en octubre de 2025.
Pasión y Ruido. Exposición en Tomares
La sala de exposiciones Hacienda Santa Ana de Tomares acoge, a partir del 30 de enero y hasta el 7 de marzo, una seleccion de obras que el artista reúne bajo el título de Pasión y Ruido, toda una declaración de intenciones en la que rescatará obras por donde desfilarán algunas de estas imágenes, que guarda en casa, donde ya ni caben.
Paredes colmatadas de obras de amigos y obras propias por las que desfilan personajes, mitos e iconos de una vida entregada al color y la música: Miles Davis, Jane Birkin, Amy Winehouse, Bob Dylan, Tom Waitts, Mick Jagger...
Cada cuadro guarda una historia: un romance fugaz surgido en un vagón de tren (ahí nace el cuadro Lisboa con el protagonismo de icónico Sandeman y una muchacha morena mirando a cámara) o una vuelta de tuerca al cuadro de la Macarena con Saeta del mítico Sketches of Spain (1960) de Miles Davis como inspiración.

M. Quesada
Cada cuadro, una historia
"¿Quieres que te cuente la historia de este cuadro?" Dice señalando uno titulado Lluvia de verano".
Julio de 1982. España se abría al mundo con el Mundial de Naranjito. Un calor insportablemente denso inunda el Vicente Calderón. Se preparaba una épica tormenta de verano sobre el estadio que debía acoger la parada española de los Rollings Stones. Los teloneros, The J. Geils Band, "una banda fantástica", tocaron sin mojarse. En el cambio empezó a llover de una forma desmedida con relámpagos y truenos, recuerda. "El público empezó a temer que se suspendiera el concierto. Y de repente, una figura con una impermeable rojo salió en medio del escenario y empezó a rasguear las cuerdas de la guitarra. Era Keith Richards. Tiempo después, contó en una entrevista en El País Semanal que siempre le agradecerá a Dios aquellos fantásticos efectos especiales".

M. Quesada
Surgen en la charla de un mediodía luminoso de invierno más historias y nombres propios -el profesor que más le marcó, José Álvarez Gámiz; el del galerista Fausto Velázquez, el de Juana de Aizpuru...- muchos más conciertos y carteles -Serrat, Frank Zappa, Michael Jackson...- y la espinita de no haber sido el cartelista, todavía, de la Bienal de Flamenco ni del Festival de cine europeo de Sevilla.
Y una historia más: la de aquella estampa con la que el joven Manolo subió al barco que hoy todavía surca los mares. La estampita de la Esperanza de Triana que le quiso entregar su madre como protectora de aquel viaje alrededor del mundo es la misma que corona el cartel que anunció la Semana Santa de Sevilla de 2022, la que tuvo como protagonista al Cachorro. La Semana Santa que, después de los dos años sin pasos por la pandemia, salió de nuevo a la calle al encuentro de los colores de Sevilla. Fue el cartel que pregonó, al fin, el triunfo de la vida sobre la muerte.
- La borrasca Ingrid pone en alerta a cuatro provincias andaluzas este viernes por lluvia, nieve, oleaje y viento
- El aeropuerto de Sevilla estrena una nueva ruta directa a una de las playas más famosas de Italia
- ¿Puede nevar este fin de semana en Sevilla? Estos son los pueblos con mayor posibilidades, según la Aemet
- Así serán las normas en El Rocío con la llegada de cuatro hermandades, tres de Sevilla, este fin de semana
- La Junta de Andalucía convoca 7.191 plazas para el traslado de profesores entre las críticas de los sindicatos
- El paseo marítimo de Matalascañas puede estar listo en verano: obras de cuatro a cinco meses y continúa la aportación de arena
- El convenio para el personal laboral de la Junta de Andalucía se aprobará antes de verano: la subida salarial será similar a los funcionarios
- Las lluvias llenan los embalses de Emasesa: superan el 90% para garantizar el agua a Sevilla y el área metropolitana