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Arte Contemporáneo

El sur de Helga de Alvear

Su amistad con Carmen Laffón, a la que conoció cuando aún trabajaba con Juana Mordó, la puso en contacto con artistas como Gerardo Delgado y Juan Suárez que incorporó a su museo y también prestó obras esenciales de Ai Weiwei o Cristina Lucas al CAAC en la etapa como director del extremeño Juan Antonio Álvarez Reyes

Improvisación musical en el Museo Helga de Alvear ante la Lámpara de Ai Weiwei que se mostró por primera vez en el CAAC.

Improvisación musical en el Museo Helga de Alvear ante la Lámpara de Ai Weiwei que se mostró por primera vez en el CAAC. / Sandra Polo / Atrium Musicae 2025

Charo Ramos

Charo Ramos

Sevilla

Para el arte andaluz de comienzos del siglo XXI, Helga de Alvear ha sido una figura clave por su generosidad filantrópica tanto como por su intuición artística y olfato comercial. Entre las 3.000 piezas que integran la colección de su flamante museo cacereño hay muchos nombres propios del sur, desde figuras pioneras de la abstracción como Equipo 57 y Manuel Barbadillo a la jiennense Cristina Lucas pasando por los sevillanos Gerardo Delgado, Luis Gordillo, Manolo Quejido, Carmen Laffón, Juan Suárez, Gonzalo Puch, Jesús Palomino o Federico Guzmán.

Helga de Alvear, fallecida este lunes a los 88 años, siempre dijo que su primera adquisición fue una obra de Fernando Zóbel, gran amigo de Carmen Laffón, con quien ella acabaría intimando cuando trabajaba en la galería de Juana Mordó. Su matrimonio con el arquitecto cordobés Jaime de Alvear y el vínculo con la recordada artista sevillana la acercaron al sur. Laffón la puso en contacto con los pintores arquitectos Gerardo Delgado y Juan Suárez, a los que coleccionó con pasión en los últimos años y de los que organizó exposiciones en su galería madrileña. El Mural para la Escuela Mudapelo (1968) de Gerardo Delgado, obra influida por el racionalismo de la Bauhaus y los movimientos constructivistas del siglo pasado, es hoy un icono de la biblioteca del museo cacereño.

Sala Vimcorsa. El teniente de alcalde de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Córdoba, David Luque, presenta la exposición 'Helga de Alvear: coleccionar libremente' junto a la galerista y propietaria de la colección, Helga de Alvear, y las comisarias de la muestra, María Corral y Lorena Martínez de Corral. En la Sala Vimcorsa

La mecenas con obras de Juan Muñoz en la exposición 'Helga de Alvear: coleccionar libremente' que se pudo ver en 2018 en la sala Vimcorsa de Córdoba, de donde era oriundo su marido el arquitecto Jaime de Alvear. / AJ GONZALEZ

Rafael Ortiz, que cumple 40 años al frente de su galería de la sevillana calle Mármoles, la define como “una gran profesional y excelente colega”. “Compartimos trabajo y camaradería durante décadas, ella nos adquiría obras a nosotros, y viceversa. Helga estudiaba mucho pero compraba porque se enamoraba de las obras, como le ocurrió con un gran lienzo amarillo del Equipo 57 que presentamos en nuestro espacio madrileño (R.O. Proyectos). Recuerdo su labor en las ferias de Foro Sur, la cita extremeña que fue tan importante, el cuidado que ponía en la forma de las cosas, su intuición para el arte que estaba por venir… Eran muchas las razones para quererla y admirarla”, sostiene.

Cristina Lucas. Monocromos, 2016. Vista de su exposición en el CAAC.

Cristina Lucas. 'Monocromos', 2016. Vista de su exposición en el CAAC / Colección Museo Helga de Alvear, Cáceres

El comisario extremeño Juan Antonio Álvarez Reyes, responsable del proyecto de arte público Cáceres Contemporánea que convertirá la ciudad en un gran museo al aire libre en el último trimestre de 2025, la conoció en Madrid cuando, al fallecer Juana Mordó, Helga se hizo cargo de la galería. Él trabajaba entonces como crítico de arte y surgió una amistad que se intensificó durante su etapa como director (2010-2023) del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC).

Helga de Alvear colaboró en repetidas ocasiones con este museo público andaluz, al que no dudó en prestar una de sus piezas más icónicas, Descending Light de Ai Weiwei, y otras dos obras más del artista chino para la retrospectiva de 2013 Resistencia y tradición, comisariada por Álvarez Reyes y Luisa Espino. “Acababa de comprar esa obra de Weiwei en Nueva York y nos permitió instalarla nosotros antes de exponerla en su propio museo. Siempre fue muy generosa. Recuerdo ahora como un gran honor colaborar con ella y con José María Viñuela en la exposición de la jiennense Cristina Lucas, de quien coeditamos el catálogo. Viñuela, su gran amigo y que fue conservador de la colección del Banco de España, ha sido una figura esencial para que la colección de Helga de Alvear fuera pública y esté hoy en Cáceres”, sostiene Álvarez Reyes, que recuerda que hubo un intento de depositarla en Granada “pero finalmente no cuajó”.

Carmen Laffón. La sal. Salinas de Bonanza, Sanlúcar de Barrameda, 2017-2019.

Carmen Laffón. La sal. Salinas de Bonanza, Sanlúcar de Barrameda, 2017-2019. / Colección Museo Helga de Alvear, Cáceres

Valoraba mucho la franqueza, que la gente le diera su opinión sincera”, ahonda el comisario. Esa idea la suscribían también días atrás José Polo y Toño Pérez, los fundadores del restaurante con tres estrellas Michelín Atrio, en Cáceres, y que, al frente de la Fundación Atrio, quieren revolucionar la vida cultural de Extremadura usando la música como herramienta de mejora. Ellos han impulsado el Festival Atrium Musicae que, el pasado fin de semana, llevó al museo Helga de Alvear el jazz, la música de Bach y la contemporánea del conjunto Neopercusión que dirige Juanjo Guillem. El maridaje entre música y obras icónicas de la coleccionista ha marcado la tercera edición del festival programado por Antonio Moral. “Helga era una gran melómana y wagneriana. No se perdía un festival de ópera y solía viajar a Bayreuth”, rememora Álvarez Reyes.

La improvisación que el saxofonista Andreas Prittwitz realizó este sábado y domingo ante la lámpara roja de Ai Weiwei en el museo de la mecenas alemana es ya la imagen más poderosa y evocadora de Atrium Musicae, un festival que nació para demostrar “la capacidad de la música y el arte para enseñarnos a mirar, pensar de forma crítica y ser más libres”, según afirmaba días atrás a este medio el chef Toño Pérez. Una filosofía que queda ahora como legado de Helga de Alvear y de todos esos cómplices de su proyecto que tampoco están ya, como el arquitecto Luis Mansilla, como Viñuela, como los artistas Gerardo Delgado y Carmen Laffón, que se atrevieron a pensar que otro arte era posible

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