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Cultura | Ismael Jordi Tenor

“Me encantaría grabar el repertorio de Manuel Alejandro, al igual que Plácido Domingo, que le dedicó un disco entero”

El tenor jerezano ofrece este sábado en el Maestranza un recital dedicado íntegramente a Sevilla en el que cantará piezas de Manuel García, Turina, Mozart, Donizetti o su paisano compositor

Ismael Jordi

Ismael Jordi / F. J. Gómez Pinteño

Charo Ramos

Charo Ramos

Sevilla

Ismael Jordi regresa por fin al Teatro de la Maestranza, del que lleva ausente varios años, dispuesto a celebrar sus bodas de plata con la ópera. Aquel joven que dio sus primeros pasos en el coro del Teatro Villamarta de su Jerez natal, y que logró formarse con Alfredo Kraus en la Escuela Reina Sofía de Madrid, es hoy uno de los tenores españoles más reclamados internacionalmente.

Este sábado a partir de las 20:00 ofrecerá un recital titulado Sevilla dedicado íntegramente a la capital andaluza junto al pianista vasco Rubén Fernández Aguirre. Interpretarán un programa que incluye hitos de Manuel García y Joaquín Turina, así como fragmentos de óperas ambientadas en Sevilla, entre otras exquisiteces. No faltará el tema que Manuel Alejandro escribió para Plácido Domingo y que Rocío Jurado popularizó arañando el alma: “Sevilla, verde claridad sonora, de andaluzas soledades…”

PREGUNTA. Abre su recital con obras de Manuel García y Joaquín Turina que son verdaderas cimas de la música española. ¿Cuál es su relación con esas piezas?

RESPUESTA. Tuve la suerte de estudiar a Manuel García y a Joaquín Turina con Teresa Berganza y Alfredo Kraus, que fueron mis maestros, e intento llevar siempre al extranjero este repertorio. He cantado más veces fuera de España que en mi tierra y es un orgullo interpretar lejos, por ejemplo, la canción Caramba de García o Cantares de Turina. Y cada vez hay más intérpretes extranjeros que reivindican a estos dos compositores sevillanos.

Tuve la suerte de estudiar a Manuel García y a Joaquín Turina con Teresa Berganza y Alfredo Kraus, que fueron mis maestros

P. Compartirá escenario con el pianista Rubén Fernández Aguirre, que es mucho más que un acompañante en este proyecto.

R. Es un honor y una responsabilidad hacer este programa con Rubén, tan comprometido con la recuperación de las óperas de cámara de Manuel García, y que me ha descubierto a otro gigante del programa, Isidoro Hernández. Este compositor sevillano del siglo XIX fue amigo de Gustavo Adolfo Bécquer y una de las canciones que vamos a ofrecer está basada en las Rimas del poeta sevillano. ¡Y me la ha tenido que enseñar un pianista de Barakaldo! [ríe]. Pero es que hay tanto repertorio hablando de Sevilla que podríamos estar un mes cantando. Al final hemos optado por compositores que nos apasionan a ambos y me vienen bien vocalmente, un repertorio que tanto el público como nosotros vamos a disfrutar.

P. En la segunda parte del programa han incluido canciones de Francis López popularizadas por el tenor francés Luis Mariano.

R. Luis Mariano, al que parte del público conoce por las películas que rodó con Carmen Sevilla, era un enamorado de Sevilla y de Andalucía, al igual que lo era su compositor, Francis López. Ambos eran vascos, de familias que se exiliaron a Francia durante la Guerra Civil española, y forjaron allí sus carreras. Francis López falleció en 1995 y yo llegué a conocer a su hija, que me contó que su padre se venía solo a Andalucía en busca de inspiración, y la encontraba incluso en el sereno que recorría las calles de Sevilla [germen de la Chanson du sereno, que escucharemos].

El 90% del repertorio que compuso para Luis Mariano está en francés aunque algunas cosas se tradujeron para el cine. Así que cantaré esa parte del programa a veces en francés, a ratos en español, mitad y mitad. La verdad es que podría hacer un recital entero solamente con canciones de Luis Mariano escritas por Francis López e inspiradas en Sevilla.

P. Y, por supuesto, no faltan las arias de algunas óperas ambientadas en Sevilla sobre las que ha edificado su carrera en los grandes auditorios internacionales. ¿Con qué intención las revisita ahora?

R. El Teatro de la Maestranza está muy ligado a mis primeros pasos en la ópera. Debuté en el Villamarta de Jerez con Don Pasquale de Donizetti, junto a Ángeles Blancas, y muy pronto la hice en el Maestranza de Sevilla, en Francia y hasta en Suiza porque Teresa Berganza me animó y ayudó a irme a Berna a cantarla… Donizetti es un compositor que ha sido esencial en mi carrera y del que haré una de las arias más célebres de La favorita. Será después de homenajear a Mozart con el aria Il mio tesoro de Don Giovanni, sobre el mito de Don Juan Tenorio. También recordaremos a Jacinto Guerrero con la romanza Raquel de su zarzuela El huésped del sevillano.    

P. En alguna ocasión ha dicho que quiere ir despidiéndose de las reinas de Donizetti pero sigue obteniendo aplausos unánimes con esas tres óperas.

R. Cerré el año en el Teatro Real con Maria Stuarda y mi regreso al papel de Roberto, el conde de Leicester, con el que debuté en el Covent Garden. Es un rol que se canta cuando empiezas la carrera pero que vas dejando con los años porque es ingrato y luce menos de lo que debería; lo extraño es que yo siga haciéndolo con mi edad. Pero cada vez que digo que no a algo me lo ofrecen quinientas veces más. La producción del Teatro Real dirigida por David McVicar ha sido tan maravillosa que ahora me han vuelto a ofrecer hacer Maria Stuarda en dos teatros internacionales más. Pero dentro de mis posibilidades y vocalidad prefiero estudiar y centrarme en otros repertorios, sobre todo el francés. Faust, Werther, Romeo y Julieta… son los títulos que quiero abarcar en los próximos años. Espero volver con alguno de ellos al Maestranza y retomar la relación estrecha que tuve al comienzo de mi carrera.

P. Además del Teatro Real le reclaman constantemente desde Bilbao, donde ha vuelto a triunfar con La favorita de Donizetti.

R. Tengo ya dos títulos más comprometidos allí para los próximos años y es cierto que he tenido una relación más seguida con Bilbao que con Sevilla. La favorita en el Euskalduna ha sido increíble: se ha representado la versión original en francés y completa, tal como Donizetti la concibió, incluyendo arias y ballets que suelen acortarse… Ha sido un tour de force impresionante, un rol muy exigente y difícil, pero estamos contentísimos todo el elenco.

P. En abril regresa a Atenas con uno de los papeles esenciales de su repertorio y que dio gran fama a su maestro Alfredo Kraus.

R. Sí, a partir del 6 de abril estaré cantando Lucia di Lammermoor en la Ópera Nacional de Grecia. Es una coproducción con la Royal Opera House de Londres que me reúne de nuevo con la soprano Jessica Pratt, a la que hace tiempo que no veo. Atenas es una capital moderna, su Ópera es maravillosa y la gente tiene una preparación musical increíble. Canté allí antes de la pandemia y estoy deseando volver con Lucia, una de las óperas que me gustaría cantar hasta que me retirara. La estudié con Alfredo Kraus en la etapa final de su vida y tras La traviata es la ópera que más veces he cantado.

 P. Su elegancia y estilo, también el modo de conducir su carrera, hacen que cada vez se le asocie más con Kraus.

R. Me hace muy feliz que me digan que mi elegancia recuerda a él.  No me estoy comparando en absoluto porque Kraus era de otro planeta pero sí he querido ser fiel a su manera de entender la carrera y a la de mi otra maestra, Teresa Berganza. Siento la obligación de que esa escuela no se pierda, una escuela que va más allá de la técnica, el modo de expresarte, respirar o cantar. Tiene que ver con el amor, la seriedad y el respeto tanto dentro como fuera del escenario.  

 

“La escuela de Kraus tiene que ver sobre todo con la seriedad y el respeto por la profesión tanto dentro como fuera del escenario”.

P. Y en junio, que es cuando cumplirá exactamente los 25 años de su primer papel protagonista importante, le esperan en el Palau valenciano con otra de las reinas de Donizetti.

R. Cerraré en junio la temporada del Palau de les Arts con Roberto Devereux, que es la ópera que más me gusta de la Trilogía Tudor. De Maria Stuarda y Anna Bolena creo que me iré retirando pero esta intentaré aguantarla en mi repertorio un poco más porque es la que me da más satisfacciones y el aria final es un bombón para todos los tenores. Me hace mucha ilusión participar en este nuevo montaje que dirigirá la holandesa Jetske Mijnssen, es un auténtico lujo.

P. ¿No le tienta cantar ópera barroca?

R. Siempre me ha encantado. En Salzburgo hice Ifigenia en Táuride de Gluck con Plácido Domingo. Pero es lo de siempre: te encasillan en un repertorio y los teatros al ver tu éxito con el público te contratan y siguen por ahí pero si me ofrecen un repertorio barroco que vaya bien con mi voz ahora mismo lo firmo. Cuando canto recitales suelo meter algo de música antigua para matar el gusanillo, me apasiona.

“Te llevas todo el concierto cantando ópera y zarzuela y al final la gente lo recuerda por las canciones de Manuel Alejandro”

P. ¿Piensa volver pronto a los estudios de grabación?

R. Hoy en día a las discográficas tienes que traerles el trabajo hecho desde casa y por eso muchos cantantes graban por su cuenta o crean su propio sello personal. Me gustaría mucho en los próximos años dejar constancia del repertorio que he cantado: lied, zarzuela… Es una asignatura pendiente y quiero buscar el tiempo para grabar esos discos. También me encantaría grabar el repertorio de Manuel Alejandro, al igual que Plácido Domingo, que le dedicó un disco entero. Lo he hablado ya con el maestro jerezano porque sus canciones son líricas, maravillosas, temas increíbles como Se nos rompió el amor. Es cierto que la gente tiene en la oreja a Rocío Jurado, al Puma, Raphael… Pero te llevas todo el concierto cantando ópera y zarzuela y, al final, la gente recuerda tu recital por las canciones de Manuel Alejandro. Estoy seguro de que cuando cante su Sevilla en el Maestranza va a ser inolvidable

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