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Patrimonio

Cinco claves para que el Museo de Bellas Artes de Sevilla cumpla 200 años más a la altura de su legado

La pinacoteca, que recibe una de las medallas de la ciudad de Sevilla este viernes, encara su futuro con la ampliación y la creación de una fundación como necesidades perentorias

La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, durante la inauguración de la exposición "Del Greco a Zuloaga".

La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, durante la inauguración de la exposición "Del Greco a Zuloaga". / Francisco J. Olmo / Europa Press

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

El Museo de Bellas Artes de Sevilla ya ha empezado los fastos de celebración del 200 aniversario de su fundación (en realidad este 2025 se cumplen 190 años) con la concesión de la Medalla de la Ciudad por parte del Ayuntamiento de Sevilla, un reconocimiento a su papel como embajador de la cultura sevillana que impulsó la Asociación de Amigos de esta institución cultural que necesita mucho más que distinciones.

Considerada la segunda pinacoteca de España por la calidad y amplitud de su colección, en especial la de pintura antigua, el museo necesita abordar desafíos importantes para garantizar su relevancia y sostenibilidad en el futuro. Ubicado en el antiguo Convento de la Merced, en el que pasa por ser uno de los espacios más bellos de la ciudad, esta institución centenaria tiene retos urgentes por delante: estas son cinco claves para que el museo no solo perdure, sino que prospere.

1. La ampliación al Palacio de Monsalves: un proyecto irrenunciable

La ampliación del museo al vecino Palacio de Monsalves (incluida la antigua biblioteca de Alfonso XII), propuesta desde 2007, sigue en el limbo. De los casi 6.000 metros cuadrados (5.937m2), este proyecto supondría disfrutar de un museo de casi 14.000 metros cuadrados (13.526m2) y, sobre todo, se ganaría espacio para exposiciones temporales, ampliar el espacio expositivo de la colección del XIX, nuevos servicios al visitante y espacios administrativos, es esencial para descongestionar el Convento de la Merced y modernizar la experiencia museística. El presupuesto estimado en su día, que rondaba los 23 millones de euros hace casi dos décadas, requiere un compromiso firme del Ministerio de Cultura, titular del edificio, y de la Junta de Andalucía, gestora del museo. La consejera Patricia del Pozo ha anunciado este jueves que su departamento ya ha concluído la redacción de los programas institucional, arquitectónico, de colecciones y expositivo del Plan Museológico, un documento esencial en el que se relacionan las necesidades de la institución tanto en lo relativo a sedes (continente), colecciones (contenido) y la forma de contarlo (discurso). En este punto, la Consejería solicita al Ministerio "reuniones técnicas presenciales" para impulsar la ampliación. Sin esta ampliación, el museo no podrá desplegar todo su potencial ni trabajar en la senda de instituciones como el Prado o el Rijksmuseum, que han sabido integrar edificios adyacentes con éxito, tanto desde el punto de vista del visitante como del entorno urbano.

2. Movilización de la sociedad civil: el respaldo de Sevilla que se anhela

El museo necesita el apoyo activo de la sociedad sevillana, como ha subrayado en múltiples ocasiones, por ejemplo, Miguel Zugaza, director del Bellas Artes de Bilbao y una voz a la que siempre se escucha con atención. La última vez que mostró su compromiso fue durante una entrevista a El Correo de Andalucía con motivo de la exposición Del Greco a Zuloaga. Obras maestras del arte español en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. “Es un museo en el que tienen que creer no solo las instituciones públicas, sino también la sociedad”, subrayó. La Asociación de Amigos del Museo, liderada por Luis Parra, ha impulsado iniciativas como la campaña para la Medalla de Sevilla, pero se requiere una implicación más amplia y visible por parte de muy diversos sectores. La sociedad civil debe convertirse en motor de mecenazgo y presión ciudadana para desbloquear proyectos como el de la ampliación, como ocurrió en Málaga cuando, con el alcalde a la cabeza, se reclamó en una histórica movilización ciudadana la ampliación del museo, cuya sede hoy, tras una gran inversión del Estado, es el Museo de la Aduana.

Este respaldo también debe servir para el enriquecimiento de los fondos del museo a través de donaciones, compras y depósitos, que, no obstante, se han incrementado en los últimos años. Desde 2019, la Consejería ha comprado para la pinacoteca obras por un valor superior a 1,5 millones de euros, entre ellas, destacan la adquisición de piezas de Luisa Roldán La Roldana (Virgen de la Leche); Alonso Cano (Santa María Magdalena de Pazzi) y Bartolomé Esteban Murillo (Santa Catalina de Alejandría). Y en el capítulo de donaciones destaca las de Luque Cabrera, con más de 190 originales; la donación de Adela Perea, compuesta por tres óleos de su abuelo, el pintor sevillano Manuel González Santos; o la reciente donación de la vista de la Alameda en el siglo XVIII, realizada por el hispanista británico John Elliott y su esposa Oonah gracias a la intermediación del catedrático Benito Navarrete.

3. Independencia gestora: una fundación para la agilidad

La gestión del museo, dependiente de la Junta de Andalucía y con titularidad estatal, limita su capacidad de respuesta. Crear una fundación, como defienden la mayoría de expertos dotaría al museo de mayor autonomía, flexibilidad y eficacia. Modelos como el del Museo de Bellas Artes de Bilbao, con una estructura que integra administraciones y sociedad civil, demuestran que una gestión independiente fomenta la captación de recursos y la programación ambiciosa. "Sea con la ampliación o sea con dotarle de una personalidad jurídica propia, es un paso muy importante que este museo tiene que dar", explicó a este medio Miguel Zugaza.

Esta transformación es crucial para que el museo pueda planificar a largo plazo y competir en el panorama cultural internacional. Que el día a día del museo dependa en lo presupuestario de la Consejería -y sus inabarcables frentes- además de lastrar, es poco operativo. No es algo achacable sólo a la gestión actual del PP sino a las dinámicas que, por inercia, se han venido consolidando con el paso de las décadas y los diferentes gobiernos.

Con 200 años de historia, ya tiene edad suficiente para gestionarse con independencia

Desde que el tiempo es tiempo, la creación de una Fundación es el deseo más largamente descrito por todos los que de una forma u otra trabajan o se relacionan con esta pinacoteca que, en términos de gestión, tiene el mismo trato que un museo provincial más. Cierto es que Andalucía tiene la suerte de contar con unos museos de impresionante valor patrimonial pero el Bellas Artes no es un museo provincial más. Con 200 años de historia, ya tiene edad suficiente para gestionarse con independencia, también en lo que se refiere a su autonomía en términos de comunicación. A estas alturas, que siga siendo el equipo central de la Consejería el que dinamice las acciones de prensa por falta de un equipo independiente es una rémora por más voluntad que se le ponga. Cualquier galería por modesta que sea, cuenta con un gabinete propio.

4. Una página web actualizada: la ventana al mundo

La presencia digital del museo es insuficiente. Su página web, gestionada bajo el paraguas de museos de Andalucía (una subpestaña de este gran contenedor), carece de la modernidad y funcionalidad que exigen los estándares actuales. Una plataforma actualizada, con acceso a colecciones digitalizadas, visitas virtuales y una agenda cultural dinámica, es esencial para atraer a un público más ambicioso joven. Instituciones como el Prado o el Louvre son referentes en este ámbito, pero no hay que ir tan lejos. Hay museos de una dimensión muy modesta con una presencia digital impresionante.

5. Más presupuesto: combustible para la excelencia

Más allá de la ampliación, donde tendrá que retratarse el Estado, el museo sufre una crónica falta de financiación y bucear por los proyectos de presupuestos de los últimos cinco años deja pocas conclusiones, básicamente porque no hay partidas específicas para este museo (su gasto e inversión se integran bajo el capítulo museo salvo excepciones muy puntuales). Por una parte, en lo que se refiere a compra de obra, el Ministerio de Cultura, que en 2024 destinó 14,6 millones de euros a compras para museos estatales, ignoró a Andalucía. Patricia del Pozo denunció este “agravio”. Pero también la Consejería debe revisar el presupuesto que dedica a la gestión del museo en su día a día y para exposiciones. Sin un aumento de fondos, el Bellas Artes no podrá mantener su posición como referente cultural ni responder a las expectativas de sus 200 años de historia.

La Medalla de Sevilla es un reconocimiento, pero también un llamamiento a actuar. Ampliación, apoyo ciudadano, autonomía, digitalización y presupuesto son las claves para que esta pinacoteca siga siendo el orgullo de Sevilla durante dos siglos más.

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