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Libros

Kenizé Mourad, periodista y escritora: "Los medios de comunicación son la primera arma de guerra"

La autora turco-francesa Kenizé Mourad regresa a España, a sus 85 años, para presentar su nueva obra 'En el país de los puros', la historia de una periodista en Pakistán publicado por el sello Mediterráneo Sur

Kenizé Mourad, nacida en París en 1939 de una madre princesa imperio otomano y de un padre rajá indio, vinó a Sevilla para presentar su nuevo libro 'En el paí de los puros'

Kenizé Mourad, nacida en París en 1939 de una madre princesa imperio otomano y de un padre rajá indio, vinó a Sevilla para presentar su nuevo libro 'En el paí de los puros' / El Correo

Hugo Hadjadj-Dechaume

Hugo Hadjadj-Dechaume

A sus 85 años, Kenizé Mourad sigue fiel a su compromiso como escritora y periodista. Con ella llegan casi sesenta años de trabajo, investigación, imaginación y creación, movidos por una misma exigencia: hacer entender "sus países de origen a sus países de adopción", contar sus fracturas y dar voz a los que no son escuchados. Nacida en París en 1939, en vísperas de la invasión alemana, Kenizé Mourad era hija de la princesa otomana Selma, nieta del sultán Murad V, y de un rajá indio. Separada demasiado pronto de su madre, nunca dejó de buscar su lugar con el paso de los años, entre la mezcla de herencias y la búsqueda de identidad.

La escritora ha hecho de este tira y afloja una fuerza, una clave de lectura del mundo y la materia prima de sus relatos, en los que se entrecruzan la memoria, el exilio, el compromiso político y la búsqueda de sentido.

Desgarrada entre varias culturas, varias lenguas y varias herencias, Kenizé Mourad comprendió muy pronto que la identidad no es un bloque fijo, sino una construcción frágil, en constante negociación con el mundo. Esta aguda conciencia de la complejidad de la pertenencia impregna toda su obra, desde su primera novela, publicada en 1987, De parte de la princesa muerta, en la que relata la historia de su madre, hasta sus novelas más recientes, enraizadas en las tensiones geopolíticas contemporáneas. La Fundación Tres Culturas ha acogido hace unos días en Sevilla una charla de la autora para presentar su último libro, En el país de los puros, editado por Mediterráneo Sur.

Si este arma cae en manos de los terroristas, yihadistas o extremistas puede ser muy peligroso

En el corazón de Pakistán

El libro En el país de los puros, viaja al corazón de Pakistán, un país desgarrado por profundas contradicciones, entre modernidad y tradición, riqueza y pobreza, espiritualidad y fanatismo. Sobre si ha cogido de su experiencia como antigua periodista de investigación para esta obra, Kenizé Mourad afirma que no se trata de un libro de autoficción: "Es verdad que mis dos primeros libros, De parte de la princesa muerta (1987) y Le jardin de Badalpour (1998), fueron inspirados en mi historia familiar y personal. Los siguientes libros no, pero hay algunos personajes sí son reales, que eran amigos, pero Anne, el personaje principal y la historia son ficticios".

A través del personaje de Anne Le Guennec, una periodista francesa, del medio de Nouvel Observateur, que acude a investigar la posible adquisición de armas nucleares por parte de grupos islamistas, Kenizé Mourad cuestiona no sólo los temores occidentales sino también las realidades invisibles de un pueblo a menudo reducido a prejuicios. Sin embargo, admite que la amenaza es real: "Pakistán es el único país musulmán en tener la bomba atómica. Lo tiene porque India lo tenía antes y la India todavía quiere atacar a Pakistán, nunca aceptó su existencia, de no tener este arma, Pakistán ya no existiría". Sin embargo, avisa la autora, "aunque esté muy bien guardada, si este arma cae en manos de los terroristas, yihadistas o extremistas puede ser muy peligroso".

En los países musulmanes las mujeres periodistas tienen una gran ventaja, solamente una mujer puede entrevistar a una mujer porque en estos países

En su libro, Mourad describe y denuncia también la idea que se hacen los gobiernos y las sociedades occidentales sobre el pueblo pakistaní. "Estaba harta de que la gente dijera siempre que Pakistán es un país de hombres barbudos y mujeres con velo, un país atrasado... Es un país maravilloso con una sociedad moderna, muy desarrollada con teatros, desfiles de moda, conciertos... Pero es verdad que desde que Estados Unidos pusieron al general Zia-ul-Haq, dictador y islamista duro, y financiaron junto a Arabia Saudí a escuelas extremistas y talibanes para combatir los rusos en Afghanistán, Pakistán se encontró con cien mil locos de Dios que solo pensaban en hacer de Pakistán un país de islamistas radicales".

Una historia de periodista

La imagen que Occidente tiene de Pakistán se debe, en parte, a la construcción que ha hecho la prensa. "Los medios de comunicación son la primera arma de guerra, desgradaciadamente", afirma la escritora. Una declaración que tiene todo su sentido siendo antigua periodista. Recuerda que un mundo de globalización, de proliferación instantánea de la información y de la amenaza de la desinformación, los medios son como las lenguas de los hombres: "Capaces de lo mejor como de lo peor". "Los medios pueden ser un arma de paz, lo ha sido en el pasado. Gracias a los medios podemos ver lo que está occuriendo en Palestina y las atrocidades que se producen. Sin los medios, nadie podría saber todo esto. Pero actualmente grandes grupos que controlan los medios y la prensa en Francia invisibilizan o intentan invisibilizar lo que occure en Oriente Medio porque responden a intereses económicos o políticos. En España por lo menos, el Gobierno ha reconocido al Estado palestino, en Francia seguimos esperando"

Kenizé Mourad también aplica esta lucidez a la cobertura de las tensiones entre India y Pakistán. A pesar del riesgo de escalada nuclear, los grandes medios de comunicación europeos prestan poca atención. "Pakistán está lejos, la gente no se siente preocupada". Y añade: "El factor distancia desempeña un papel enorme, un gato atropellado a un kilómetro de distancia es noticia pero un hombre muerto a cien kilómetros no lo es".

A travès de Anne, su protagonista en este libro, da cuerpo a una figura poco frecuente en la ficción contemporánea: una periodista extranjera sumergida en Pakistán, un país confrontado a tensiones geopolíticas con India pero también a tensiones religiosas. "Lo que es interesante es que en los países musulmanes las mujeres periodistas tienen una gran ventaja, solamente una mujer puede entrevistar a una mujer porque en estos países los hombres no pueden. Por ejemplo, cuando yo era periodista en la epóca en la que era corresponsal de guerra fui a cubrir la Revolucíon Iraní, había unos 500 periodistas y éramos solamente 10 mujeres y éramos nostras las más interesantes porque no hablábamos tanto de teoría como lo podían hacer algunos hombres, sino de práctica que es lo más interesante".

En este contexto, la novela se convierte en un espacio de libertad, un medio para decir lo que no siempre cabe en el interés de los periódicos. En el país de los puros mezcla ficción y verdad, aventura y reflexión, emoción y geopolítica. Para Kenizé Mourad, el reto sigue siendo el mismo: educar a la vez que cautivar.

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