El solsticio de verano y el tiempo de la felicidad
El Ballet de Dortmund triunfa en el Maestranza con ‘El sueño de una noche de verano’ en la ya mítica coreografía de Ekman que por fin llega a Sevilla con música en directo

Una escena del Ballet Dortmund en la representación de 'El sueño de una noche de verano'. / Guilermo Mendo

La realidad y la magia se dan la mano en la noche del solsticio de verano. En los países nórdicos, curtidos en largos inviernos, el prodigio del sol de medianoche invoca una energía muy especial y de resonancias míticas. A ese momento del calendario, al día más largo del año, hace referencia El sueño de una noche de verano que el Ballet de Dortmund ha puesto en escena sobre las tablas del Teatro de la Maestranza en una única función que quedará en la memoria como un verdadero acontecimiento cultural.
La coreografía del sueco Alexander Ekman (1984) ha sido suficientemente aplaudida desde su estreno absoluto en 2015 por el Royal Swedish Ballet de Estocolmo. Su exigencia técnica, empatía, belleza y sensualidad se convierten en una obra total gracias a la interacción de los bailarines con la música en directo de los Solistas de la Filarmónica de Dortmund (piano, percusión y cuerdas) y la cantante sueca de pop y jazz Hannah Tolf, todos ellos rabiosamente ovacionados este domingo en Sevilla.
32 bailarines defienden con humor y entrega una propuesta entre lo real y lo soñado que abarca distintas tradiciones coreográficas
Ekman se asoció en 2012 al compositor sueco Mikael Karlsson para crear espectáculos de danza donde las fronteras entre lo clásico, el folclore y lo contemporáneo conviven con total naturalidad. Su apuesta nos llega servida por el centenario Ballett Dortmund, al que su actual director y coreógrafo, Xin Pen Wang, ha convertido en una de las formaciones más efervescentes del paisaje occidental.
Treinta y dos bailarines de los 36 que integran esta compañía alemana, crisol de 18 nacionalidades, defendieron con virtuosismo, humor y muchísima entrega una propuesta entre lo real y lo soñado que abarca distintas tradiciones coreográficas y estéticas. No faltan ecos de la danza teatral de Mats Ek y el legado del Cullberg Ballet pero también de la energía contagiosa de Ohad Naharin y Jiri Kylián, del surrealismo de Magritte y la belleza crepuscular de las Fresas salvajes de Bergman… Hay incluso reflexiones ecologistas y miradas atentas al papel de las cámaras y la tecnología en una sociedad que se graba constantemente. Este Sueño de una noche de verano es una lección de libertad y atrevimiento: tal vez resida aquí la única deuda con el imaginario de William Shakespeare.
Dividido en dos partes, conectadas por un hombre encamado que sueña, el ballet arranca con una inmersión en la tradición y el ritual. Los bailarines disfrutan entre campos de heno de una verdadera bacanal y exaltan la fiesta del sol, la vida comunitaria y la mesa compartida, el tiempo de la cosecha y el de la vendimia. Entre el juego y el ritual, las escenas grupales impactan por su energía y rapidez. Piruetas, portés y acrobacias nos maravillan en un espectáculo tan físico como cinematográfico.

Reinterpretación de la obra de Shakespeare en la coreografía del Ballet Dortmund. / Guillermo Mendo
En la segunda parte, más abstracta e introspectiva, los motivos surrealistas se adueñan del escenario y entre salmones que caen del cielo, camas que vuelan, personajes sin cabeza y árboles invertidos, van ganando protagonismo los dúos, las zapatillas de puntas y la danza clásica. La balanza se inclina del humor al lirismo, sobre todo en los delicados encuentros amorosos a ritmo de percusión, aunque nunca faltan filas de cuerpos y masas en movimiento que celebran que el verano es tiempo de experiencias compartidas.
La danza contemporánea es uno de los lenguajes más inclusivos y poderosos con que cuenta Europa
La relevancia de un teatro en un contexto como el nuestro se mide también por su capacidad para programar y atraer algunas de las producciones en gira más ambiciosas del repertorio dancístico contemporáneo. Ekman triunfó el año pasado en el Liceo barcelonés con este mismo montaje y allí acaba de presentar otro (Hammer). Que el Maestranza nos acerque ahora su talento con el telón de fondo de la cumbre de la ONU, y desde una Sevilla que reclama más ayudas al desarrollo y a la cultura frente a los paladines de la guerra, recalca que la danza contemporánea es uno de los lenguajes más inclusivos y poderosos con que cuenta Europa.
El sueño de una noche de verano. Ballet Dortmund. 5 estrellas *****
Coreografía, puesta en escena y escenografía: Alexander Ekman
Música: Mikael Karlsson
Vestuario: Bregje van Balen
Iluminación: Linus Fellbom
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