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Conciertos

Derby Motoreta Burrito's Kachimba, la banda que suena a fiesta llega al Festival El Patio

Los sevillanos, abanderados de la kinkidelia, llegan al Patio de la Diputación el próximo sábado 20 para presentar los temas de su última gira 'Bolsa Amarilla y Piedra Potente'

Derby Motoreta´s Burrito Kachimba

Derby Motoreta´s Burrito Kachimba / Anne Roig

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

Hay nombres de bandas que suenan a fiesta desde la primera sílaba, y el de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba es un ejemplo de manual. Los sevillanos llegan al Festival El Patio, promovido por la Diputación de Sevilla, con la promesa de convertir la noche de este sábado en un ritual eléctrico de guitarras, psicodelia y mucho duende para presentar los temas de su última gira Bolsa Amarilla y Piedra Potente. Lo suyo es un viaje que conecta a Triana con Led Zeppelin, a Camarón con Black Sabbath, y a la Sevilla más castiza con los escenarios más potentes de la escena rock e indie nacional.

La etiqueta que mejor les define es la de kinkidelia, término que ellos mismos acuñaron para dar nombre a una propuesta que se escapa de los cajones habituales. Suena a psicodelia setentera, pero también a barrio, a rumba, rock y a macarreo. Son herederos de la tradición del rock andaluz de los 70 -los Triana, Smash o Medina Azahara-, pero pasados por el filtro del siglo XXI y el andalucismo de lo que se ha venido a llamar Generación Mollete. Sus directos son un torbellino de riffs que dialogan con el quejío flamenco de su vocalista, Dandy Piraña.

Sus letras hablan de personajes callejeros, de amor en clave quinqui y de paisajes sonoros que parecen sacados de una película de culto de García Pelayo. Lo mismo suenan a un western polvoriento que a una verbena cósmica. Y es precisamente ese mestizaje lo que les ha convertido en una de las bandas más magnéticas de la escena española actual.

¿Por qué gustan tanto? Porque Derby Motoreta’s Burrito Kachimba no intentan sonar como nadie: han construido un estilo propio que engancha tanto a los nostálgicos del vinilo como a la chavalería de Spotify. Su directo es pura catarsis, con momentos de trance colectivo en los que público y banda parecen fundirse en una misma corriente eléctrica. No es casualidad que festivales de toda España les reclamen como plato fuerte de sus carteles.

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