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Feria de San Miguel

Tres naturales de Morante de la Puebla se cuelan en la alternativa digna de Javier Zulueta

La corrida de Núñez del Cuvillo fue una decepción en la última de San Miguel

El diestro Javier Zuloeta (d) toma su alternativa apadrinado Morante de La Puebla (c) y Roca Rey (i) como testigo.

El diestro Javier Zuloeta (d) toma su alternativa apadrinado Morante de La Puebla (c) y Roca Rey (i) como testigo. / Raul Caro / EFE

Antonio Muñoz

Antonio Muñoz

Sevilla

Era el día marcado en la temporada sevillana. Aquel niño que soñó con ser torero cumplía el sueño de tomar la alternativa en su plaza, en la que prácticamente lo vio nacer, junto a los dos toreros Morante de la Puebla y Roca Rey después de su encontronazo en el Puerto de Santa Maria.

Más de 12.000 asistentes se habían dado cita, con un lleno hasta la bandera, a pesar del temporal. Ilusión, paraguas y muchos chubasqueros para ver la última de San Miguel. La corrida de Núñez del Cuvillo esfumó todas las opciones de triunfo. Vaya petardo ganadero.

Es de recibo comenzar la crónica por Javier Zulueta. Un 28 de septiembre que recordará toda su vida. El joven sevillano salió decidido al paseíllo con un traje bellísimo, blanco y oro, diseñado por Fernando Aguado con la montera en la mano. Zulueta anduvo por la plaza con mucha categoría igual que la que exhibe en su tauromaquia, tal y como la ocasión lo requería, junto a los dos maestros. Sevilla tenía ganas de toros y le regaló una gran ovación cerrada al terminar el paseíllo a los tres toreros. La tarde se quedó serena para torear. 

Era un día de emociones fuertes para el toricantano. Zulueta lo tuvo claro desde el inicio con chicuelinas, verónicas y galleando a Lanudo para llevarlo al caballo sin ningún tipo de probaturas. Estaba suelto de muñecas en los trastos y fresco de ideas en el ruedo. Hasta en las palabras del brindis que se lo dedicó a su padre con mucha emoción en el rostro.

La faena con la muleta fue muy torera fiel a su estilo clásico que ha mostrado desde becerrista. El concepto que le gusta a la afición de Sevilla. Le enjaretó varias tandas de calidad con la derecha con el compás cerrado, enganchando al animal en el hocico y tirando muy bien de él. Destacó una tanda con la zurda en la que ligó naturales largos, profundos y ajustados que la banda de Tejera supo ver. El temple, la precisión en los toques y el acople fueron unas de las claves de la faena en el debut como matador de toros. La única pega fue el fallo a espadas que le privó de cortar una oreja. 

Si en su primero desarrolló un concepto puro, en el sexto Zulueta ofreció un valor innato: aguantó las miradas y la poca entrega de Berlanguillo. Antes, le brindó a su madre y a su hermana para inspirarse en la faena. El toro no se lo puso fácil a pesar del temple que ofreció con la pañosa.

Tres naturales de Morante

El temporal no fue una dificultad para Morante de la Puebla. En el cuarto de la tarde salió a por todas el genio de la Puebla. Una tijerilla de rodillas que rugió el coso del Baratillo. Ya en pie, siguió por verónicas y chicuelinas de otra época. Dejó una media a pies juntos para enmarcar en el quite. Al igual que los tres naturales que dio en su faena. No hicieron falta más para poner al público en pie. Uno en línea, otro con el corazón y el último con el alma que rodeó la cintura del diestro y tembló hasta la eternidad de la Maestranza. Todo eso acompañado con la melodía de Suspiros de España. Fue un espejismo de pocos segundos que se ralentizó en el tiempo y se guardará en la memoria de los aficionados. Vaya tres naturales.

Eso es Morante. La cara y la cruz. En su primero ni pudo ponerse ante un Núñez del Cuvillo sin raza para querer embestir a los trastos. Un minuto y medio y ya tenía la estocada en lo alto. 

Mal lote de Roca Rey

Roca Rey no tuvo suerte con su lote de este domingo. El tercer toro de la tarde tuvo que ser devuelto a los corrales por una cornada en la pata derecha. Insólito que no lo vieran en el reconocimiento por la mañana. En su lugar salió Juguetón que se empleó en el caballo de José Manuel Quinta. Lo aprovechó Zulueta para hacerle un quite por delantales y una media despaciosa a la cadera contraria. A la fiesta se sumaron Antonio Chacón y Paquito Algaba que se desmonteraron en banderillas.

Se llevó al animal a los medios para rearmar faena. El diestro peruano sintió el peso de la exigencia de aquellos intransigentes y odiadores de la máxima figura de la actualidad. Pitos que se mezclaban con la voz del torero. El respeto en el ruedo debe estar por encima del fanatismo de un torero. 

Ficha del festejo

Tercer festejo de la Feria de San Miguel 2025. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Núñez del Cuvillo,

  • MORANTE DE LA PUEBLA, silencio y ovación.
  • ROCA REY, silencio tras aviso y silencio.
  • JAVIER ZULUETA, que toma la alternativa, ovación y silencio.

Incidencias: Después del paseíllo, los tres toreros saludaron una ovación. El picador José Manuel Quinta fue ovacionado después del tercio de varas al tercero y el banderillero Antonio Chacón y Paco Algaba se desmonteraron en banderillas. Hizo lo propio Viruta en el quinto.

No fue un toro fácil, tuvo brusquedad en su embestida y pegaba cabezazos en cada embestida. Roca Rey insistió por sacarle juego: mano baja, toque fuerte y muñecazo por la pala del pitón para que no enganchara en el engaño. Lo consiguió con creces en una tanda con la diestra que el aficionado supo ver. La otra parte del público continuó a lo suyo; criticando la colocación y el arrimón final al peruano con cierta animadversión.

En el quinto no mejoró la cosa. Salió un toro con movilidad en los primeros tercios que aprovechó Viruta para desmonterarse. Con la muleta cambió de la noche a la mañana. Roca Rey fue cogido tras torear de rodillas en el centro del ruedo. A partir de ahí, el toro se orientó y mostró muchas complicaciones. Tornillazos, cabeza alta y reponiendo en cada muletazo del peruano. Fue imposible.

Se acabó la Feria de San Miguel con lleno absoluto en las tres tardes. Una temporada en la que se ha presenciado arte, valor y pellizco, pero lo más importante mucho sentimiento. Recuerden una cosa. A la Maestranza no se viene a ver toros, se viene a sentir. Quédense con eso.

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