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Festival de cine

Flamenco de cine: una inestable relación con más musicales y 'biopics' que ficción

'Serás Farruquito', 'Fandango', 'Antonio, el bailarín de España', 'Sueños flamencos' y 'Pendaripen' son algunos de los filmes en torno a lo jondo que acoge el Festival de Cine Europeo de Sevilla del 7 al 15 de noviembre

Una escena de 'Pendaripen', la película documental dirigida por Alfonso Sánchez que se podrá ver en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Una escena de 'Pendaripen', la película documental dirigida por Alfonso Sánchez que se podrá ver en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. / El Correo

Sara Arguijo

Sara Arguijo

Sevilla

"Emocionar con lo que cuentas es el gran desafío", declaraba Remedios Malvárez a este periódico antes del estreno de su último montaje Fandango (Premio Carmen al Mejor Documental 2024) que se podrá ver en el Festival de Cine Europeo. Como viene siendo habitual, la cita sevillana, que se celebra del 7 al 15 de noviembre, acogerá en su programación otros títulos relacionados con lo jondo de manera más o menos explícita como Serás Farruquito, el documental de Santi Aguado y Reuben Atlas sobre las alegrías y tragedias del bailaor sevillano que competirá en la Sección Oficial; Pendaripen, la historia no contada del Pueblo Gitano dirigida por Alfonso Sánchez; Lorca en la Habana, dirigida y escrita por José Antonio Torres y Antonio Manuel; el documental biográfico Sueños flamencos del sevillano Juanma Suárez sobre la gloriosa vida y obra de Cristina Hoyos y Antonio, el bailarín de España, de Paco Ortiz.

Málvarez, autora de algunos de los recientes éxitos del cine documental flamenco, sabe que lo más difícil de llevar el flamenco a la gran pantalla es que no se pierda la expresividad, la autenticidad y la naturalidad que lo convierte en un arte único. Eso y evitar algo común: quedarse en el cliché de lo exótico y lo superficial.

De hecho, pese a que el celuloide se fijó en el flamenco desde sus orígenes, apenas existen títulos de ficción cuya temática, contexto, música o artistas formen parte del argumento de manera natural y transversal y la relación entre ambas disciplinas ha sido, en lo general, inestable y poco fructífera.

De mitos y embrujos

Por el contrario, como recoge el exhaustivo ensayo firmado por Carlos Anita Haas Flamenco y cine (Cátedra), desde la etapa muda proliferan adaptaciones fílmicas de corte romántico cuyo objetivo era captar la belleza y el hipnotismo de las bailaoras y, antes incluso, "en el mismísimo amanecer del Séptimo Arte", la pantalla ya había reflejado el baile flamenco en filmaciones de apenas un minuto a cargo de ilustres pioneros del medio, verbigracia Carmencita (Thomas A. Edison, 1894) o Danse espagnole de la feria (Hermanos Lumiére, 1900); o la parodia de Charles Chaplin en Carmen (1915).

Gracias a este interés por el universo jondo, son ya inmortalizadas desde los inicios del celuloide los grandes nombres de la danza flamenca de la época (Pastora Imperio, La Argentinita, Carmen Amaya…) con títulos de referencia como María de la O (Francisco Elías, 1936), que reúne a Amaya y Pastora Imperio, Morena Clara (Florián Rey, 1936) o Suspiros de España (Benito Perojo, 1938), con Argentina y Estrellita Castro.

Con más valor testimonial que cinematográfico, lo cierto es que las primeras décadas de nuestro cine estuvieron marcadas por el boom costumbrista: Embrujo, de 1947 con la pareja Caracol-Lola Flores; la primera recreación fílmica de El amor brujo del 49 o El crimen de la calle Bordadores, firmada en el 46 por Edgar Neville, quien grabó “un trabajo insólito para la época” en Duende y misterio del flamenco (1952) inmortalizado por el primer martinete de Antonio El Bailarín.

El esplendor del musical flamenco

José María Forqué, Juan Antonio Bardem, Julio Diamante, Carlos Saura y Francisco Rovira Baleta se suman en los años 50 y 60 a la nómina de cineastas que se fijan en este arte. Al último, de hecho, le debemos una de las cintas más emblemáticas del cine-flamenco: el intenso musical Los tarantos (1963) inspirado en Romeo y Julieta Los tarantos y nominado al Óscar a la Mejor Película Extranjera, en el que podemos disfrutar del baile salvaje y enigmático de la gran Carmen Amaya, que falleció antes de su estreno.

En esta línea de género dramático musical el flamenco puede presumir de la trilogía de Carlos Saura que inauguró en 1981 con Bodas de sangre (1981), basada en la obra teatral de Lorca y protagonizada por Antonio Gades y Cristina Hoyos; siguió con Carmen (1983) con banda sonora de Paco de Lucía y concluyó con El amor brujo (1986), basada en la composición de Manuel de Falla y repitiendo dueto Gades-Hoyos.

Al cineasta y fotógrafo, autor de títulos fundamentales del cine español como La prima Angélica (1973), Cría Cuervos (1975) o Mamá cumple cien años, se le debe igualmente dos de los documentales que más han influido en lo jondo, llegando su influencia a traspasar la pantalla para imponer una nueva estética en los escenarios, donde aún observamos su huella. Hablamos de Flamenco (1995), que recoge la intervención de artistas como Camarón, Farruco, Chocolate, Morente, Paco de Lucía, La Paquera de Jerez, Manolo Sanlúcar, Lole y Manuel, Matilde Coral o Terremoto; y Flamenco, flamenco, que estrenó precisamente en el Festival de Cine Europeo de Sevilla en 2010 y donde se incluye actuaciones de Eva Yerbabuena, Sara Baras, Farruquito, Estrella Morente y Rocío Molina, Israel Galván, Arcángel, Dorantes o Miguel Poveda.

El flamenco documental

En realidad, es el documental el género más prolífico en la relación flamenco y cine, ya sea desde lo biográfico, siguiendo la estela de figuras de este arte o indagando en perfiles de otros menos reconocidos, o para ahondar en el universo que envuelve la vida flamenca en su faceta más social.

Un nombre de referencia en este terreno es el de la directora de cine, escritora, guionista y modelo francesa, Dominique Abel, cuya pasión por el flamenco le llevó a rodar, entre 1999 y 2003, tres fantásticos documentales sobre el cante y el baile: Agujetas, cantaor (1999), sobre la misteriosa figura de Manuel Agujetas; En nombre del padre (2000), en el que aborda la forma de transmisión familiar característica del fmaneco mediante el bailaor Manolete y su hija Judea Maya y el cantaor Jaime Heredia El Parrón y su hija Marina Heredia, y Polígono Sur (2003), un delicioso retrato el arte flamenco en el barrio de Las Tres Mil Viviendas.

El productor Ricardo Pachón (Smash, Ketama, Pata Negra, Veneno, Lole y Manuel y La Leyenda del Tiempo de Camarón), director y guionista de la mítica serie El Ángel para TVE en 1984, regaló en 2013 el metraje Triana pura y pura (2013), "una historia que, de tener lugar en Alabama, sería famosa en el mundo entero” y que recuerda el exilio que se llevó a cabo en los años 50 con los gitanos de Triana. “En 1983, inmunes al desaliento y la marginación, se reunirían para celebrar su última gran fiesta en el Teatro Lope de Vega de Sevilla”, que gracias a este gozoso filme quedará en la retina de los espectadores para siempre.

En torno al encuentro del flamenco y el rock versa la cinta de Pedro Barbadillo Dame veneno (2007) donde tenemos la oportunidad de acercarnos a los protagonistas de Veneno y Pata Negra, incomprendidos en su tiempo, y que cambiaron la manera de entender la música del último cuarto de siglo.

Por el barrio de Las Tres Mil nos lleva también Alalá, donde Emilio Caracafé montó una academia de flamenco dedicada a niños en riesgo de exclusión que le sirve a Malvárez para hacernos testigos de la capacidad del arte para transformar la sociedad. En la filmografía de la reconocida cineasta onubense destaca, asimismo, Menese (2019), el perfil "de un artista libre e indomable" que cuenta con el testimonio poderoso de su mujer Encarna Gil y las voces de cantaoras que recrean los cantes del morisco.

Biopics jondos: de La Chana a El Cabrero

De los documentales biográficos que profundizan en las grandes figuras destacan Camarón: flamenco y revolución (2018, Alexis Morante), Paco de Lucía: La Búsqueda (Curro Sánchez Valera, 2014) o Morente sueña la Alhambra (2005, José Sánchez Montes) y los más recientes Riqueni (Francisco Bech, 2023), que ahonda con humor y delicadez en el trabajo de superación del guitarrista sevillano para convivir con su enfermedad mental y La guitarra flamenca de Yerai Cortés (C. Tangana, 2024), que se pudo ver en la pasada edición del SEFF y que acompaña al guitarrista en la búsqueda de la respuesta de un secreto familiar.

Yerai Cortés y Antón Álvarez C. Tangana, en el photocall del Festival de Sevilla para presentar este sábado 'La guitarra flamenca'.

Yerai Cortés y Antón Álvarez C. Tangana, en el photocall del Festival de Sevilla para presentar este sábado 'La guitarra flamenca'. / Lolo Vasco / Festival de Cine

Dentro del biopic se sitúan también cintas que permiten descubrir la historia que hay detrás de nombres menos conocidos por el gran público comoLa Chana (2016, Lucija Stojevic), un interesantísimo documental que descubre a una de las bailaoras más populares en los 60 que desapareció repentinamente los escenarios en su momento más álgido. Igualmente recomendable es el que grabó en 2023 Paloma Zapata sobre La Singla, estrenado en el Festival de Sevilla, y que recupera la historia de esta joven bailaora sorda que revolucionó el mundo del flamenco, abandonando los escenarios antes de cumplir los 30. "Su arte no podía perdurar porque estaba en su propia tragedia", se dice en un momento en el filme. En este ámbito destaca asimismo Mi patria es mi libertad (Joaquín Mimbrero, 2025), sobre el cantaor indómito José Domínguez El Cabrero.

Lole y Manuel en Kill Bill

Mucho menos explorado está este arte desde la ficción donde apenas se encuentran intentos y, cuando los hay, el resultado no ha sido demasiado exitoso. Tal es el caso de Vengo (2000) la película del francés Tony Gatlif que tiene a Antonio Canales como actor principal y música de Tomatito (la banda sonora ganó un premio César) o la desastrosa Gitano (2000, Manuel Palacios) con el rey de la década: Joaquín Cortés.

En lo internacional la presencia del flamenco es casi siempre anecdótica, bien porque se introduce alguna escena de ambientación -Mission: Impossible II (2000) o Knight and Day (2010)- o bien porque forme parte de la banda sonora. Así, los compases jondos se pueden oír en Vicky Cristina Barcelona (2008, Woody Allen), The Counselor(2013, Ridley Scott) o en la película de culto de Quentin Tarantino Kill Bill 2 (2004) en la que se escucha el tema Tu mirá del disco Nuevo día de Lole y Manuel.

Por cierto, que una de las primeras bandas sonoras que compuso Paco de Lucía fue para la película sueca-española La sabina (1979), de José Luis Borau, aunque la que realizó de forma exclusiva fue en La venganza (Stephen Frears, 1984).

Dos miradas personales: García Pelayo e Isaki Lakuesta

No obstante, es imposible entender el universo flamenco desde el celuloide sin adentrarse en la filmografía de dos de los directores más personales y creativos de los últimos tiempos: Isaki Lacuesta y Gonzalo García Pelayo, en los que el flamenco más allá de que sea más o menos referencial está implícito en una manera de mirar y entender el mundo.

El primero, que firma el nuevo documental Flores para Antonio (2025), ha aportado títulos icónicos como La Leyenda del tiempo (2006), un híbrido entre documental y ficción sobre la huella de Camarón de la Isla en dos jóvenes andaluces, y Entre dos aguas (2018), en la que doce años después, Isaki Lacuesta vuelve a San Fernando para seguir el reencuentro de estos dos hermanos.

Por su parte, el prolífico y versátil director sevillano se sumergió junto a Pedro G. Romero en la grabación de Nueve Sevillas (2020), Alma quebrada (2022) y Siete jereles (2023), en las que aporta una insólita y original visión de lo jondo.

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