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Festival de Cine Europeo de Sevilla

Sánchez Arévalo defiende en 'Rondallas' la experiencia colectiva de ver cine en las salas "para llorar y reír"

Daniel Sánchez Arévalo, durante la rueda de prensa en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Daniel Sánchez Arévalo, durante la rueda de prensa en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. / Lolo Vasco / Festival de Cine

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

"Que la gente salga del cine sintiéndose mejor" es, asegura el director Daniel Sánchez Arévalo, el propósito que guía su trabajo. Ese es el motor detrás de Rondallas, una comedia dramática "de vocación popular" que reivindica la emoción compartida del cine en pantalla grande, que ha presentado este sábado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. La alegría y la emoción como acto de resistencia ante la ola de pesimismo y rabia que asola el mundo.

El director de Primos y Gordos defendió, durante la rueda de prensa, en la necesidad de recuperar el ritual de la sala oscura tras años de proyectos vinculados a las plataformas. "Hay quien piensa que el cine comercial tiene menos valor, pero yo no estoy de acuerdo", afirmó con rotundidad. Su nueva película busca precisamente esa comunión con el público: "Quiero atraer al público joven, y al mayor. Como dice Amenábar, no quiero ser un loco por el desierto".

Fernando Fraga y Judith Fernández, los jóvenes de un reparto “completamente gallego”

Fernando Fraga y Judith Fernández, los jóvenes de un reparto “completamente gallego” / Lolo Vasco / Festival de Cine

Desde aquel magnífico debut con Azuloscurocasinegro, premiado con el Goya al mejor director novel, su cine ha estado tocado por esa varita mágica que le hace ser elegido por el público a la par que respetado por la crítica que valora ese equilibrio natural entre drama y comedia, tocado por el costumbrismo. Buena parte de su trayectoria se la debe al productor José Antonio Félez, fallecido el pasado septiembre, de quien Sánchez Arévalo ha recordado cómo siempre le impulsó a mantenerse "fiel" a su propia voz y a su forma de contar en pantalla. Se siente un "privilegiado" porque puede hacer el cine que quiere pero reconocer ese privilegio "no es ser caprichoso": "El cine es un trabajo colectivo, en equipo y respeto mucho eso", dice.

Galicia como territorio para la tradición y la comunidad

El madrileño ha trasladado su cámara en esta ocasion a Galicia. La inspiración le llegó por un vídeo que le mandó su "amigo y productor Ramón Campos”: el de la rondalla de Santa Eulalia de Mos interpretando un tema de AC/DC "con sus gaitas" y todos esos instrumentos que da el lugar. Fue conocerlos y enamorarse de lo que significaba este grupo de músicos no profesionales: amor por la música, por la comunidad, por la tradición. "Había un sentimiento de comunidad, una unión, que a mí me emociona especialmente", ha confesado el realizador.

De ahí nace la nueva película en la que cuenta con el buen hacer de Javier Gutiérrez, María Vázquez, Tamar Novas y los jóvenes talentos de Judith Fernández y Fernando Fraga. Estos últimos, presentes en la rueda de prensa, han confesado cómo se han fajado durante casi un año en dominar el arte de la gaita: "Al menos tardamos dos semanas no en emitir una nota, sino un sonido", bromeaba Judith, la joven sobre la que pivota esta historia ambientada en un pueblo marinero que todavía llora a los suyos.

Dos años después del naufragio de un barco que se saldó con la muerte de varios pescadores, entre ellos su padre, los miembros de la rondalla deciden “que ha llegado la hora de dejar atrás la tristeza y de volver a la vida”, un propósito al que contribuye el reto de presentarse a un concurso musical.

"El arranque es trágico, pero la película se mueve entre el drama y la comedia. La clave para encontrar el equilibrio es no forzar mucho ni una cosa ni otra"

"El arranque es trágico, pero la película se mueve entre el drama y la comedia. La clave para encontrar el equilibrio es no forzar mucho ni una cosa ni otra", explicó el cineasta que ha explicado que esta película le ha devuelto el sentirse director tras una etapa personal en la que ha sido padre y en la que había estado más volcado en proyectos de plataformas

"Sentía la necesidad de volver a las salas, de hacer algo popular; adulto, pero popular”. En un momento en que las plataformas parecen haber modificado los hábitos de consumo audiovisual, el cineasta reivindica la experiencia colectiva de ver una película "para llorar y reír juntos".

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