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Música

Robe Iniesta y la noche en que Sevilla cantó con él por última vez

El vocalista ofreció toda su esencia en un concierto que no dejó indiferente a los presentes

Concierto de Robe en Icónica

Concierto de Robe en Icónica / Manu Suá

Ana Ramos Caravaca

Ana Ramos Caravaca

El mundo de la música y los amantes del rock en español aún están asimilando la pérdida de Robe Iniesta, vocalista y alma de Extremoduro, una banda que revolucionó su tiempo y su género, acumulando durante décadas seguidores de todas las generaciones.

El músico placentino, que llevaba por bandera a su tierra, Extremadura, se recorrió España entera y medio mundo enseñando ese rock transgresivo que fue madurando con el tiempo y que finalmente fue cultivando en solitario tras la disolución del grupo.

Aunque sus fans se quedaron con las ganas de disfrutar de esa ansiada gira de despedida que el Covid truncó, muchos seguidores pudieron disfrutar del extenso tour que dio Robe en solitario, y que tuvo parada en Sevilla.

Fue la primera noche del verano de 2024, el marco era incomparable: la Plaza de España. El artista extremeño recaló en Icónica Santalucía Sevilla Fest con su gira Ni santos ni inocentes para reconciliarse con todos aquellos que perdieron la fe en volver a verlo en concierto tras el fin de Extremoduro.

Concierto de Robe en Icónica Fest

Concierto de Robe en Icónica Fest / Manu Suá

Como escribió nuestro compañero Paco Camero en la crónica de aquel último concierto en Sevilla, a lo largo de estos años Robe pasó de "profeta destroyer de la vida renegada, del jergón y la anarquía" a "rockero oficialmente poeta y algo más apaciguado".

En aquella noche de verano, además, reunió a 16.000 personas de todas las generaciones: grupos de amigos, familias completas... todos ellos fieles incombustibles como lo era Robe Iniesta de su propio estilo. Ese viernes 21 de junio disfrutaron de "uno de esos artistas más infrecuentes aún que disfrutan de adhesiones inquebrantables y son capaces de protagonizar carreras largas en estos tiempos de productos coyunturales sometidos a la alta rotación de una industria abaratada".

Esta última visita nos mostró al Robe de siempre, en un concierto maratoniano que se extendió hasta altas horas de la madrugada, donde sonaron los temas de siempre, recordando al artista que iba de marrullero con Extremoduro y al que con temple supo superar los envites del tiempo, fiel a si mismo y a sus seguidores, esos que hoy lloran la pérdida de un poeta de los nuevos tiempos. Con la mente puesta en aquella noche de verano, sólo hay que seguir el consejo que popularizó el que hoy nos deja: Ama, ama, ama y ensancha el alma, el himno por excelencia de Extremoduro.

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