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Patrimonio

Este es el cuadro de El Greco que puedes ver en la Catedral de Sevilla: llegó a Sevilla de la mano de uno de sus colaboradores

La restauración de la parroquia de San Eutropio de Paradas permite la exhibición temporal en el templo catedralicio de esta obra de Doménikos Theotokópoulos, que dialoga junto al icono feminista que es el bellísimo lienzo 'María Magdalena como melancolía'

'Santa María Magdalena', de El Greco, propiedad de la Parroquia de San Eutropio de Paradas, junto a 'Magdalena como melancolía' de Artemisia Gentileschi, propiedad de la Catedral de Sevilla.

'Santa María Magdalena', de El Greco, propiedad de la Parroquia de San Eutropio de Paradas, junto a 'Magdalena como melancolía' de Artemisia Gentileschi, propiedad de la Catedral de Sevilla. / Catedral de Sevilla

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

En los grandes espacios patrimoniales hay momentos en los que las obras dialogan entre sí de formas inesperadas, proponiendo encuentros que trascienden épocas y estilos. La Catedral de Sevilla ha abierto ahora una oportunidad de ese calibre con la incorporación temporal del lienzo Santa María Magdalena, del pintor Doménikos Theotokópoulos El Greco, en el Pabellón expositivo del templo junto a la célebre María Magdalena como melancolía, atribuida a Artemisia Gentileschi. El lienzo, propiedad de la parroquia de San Eutropio de Paradas, ha sido trasladado al Pabellón de la Catedral con motivo de las obras de restauración del templo sevillano, una circunstancia que permite al público contemplarlo en un contexto privilegiado. Pintado por el Greco, con ayuda de su taller, entre 1580 y 1585, se cree que pudo llegar a Sevilla por mediación de Francisco Preboste, el más cercano de todos los ayudantes que tuvo el artista, gracias a lo cual terminaría en la iglesia de San Eutropio de Paradas.

Más allá de su valor individual, la presencia de esta Magdalena cobra un significado especial al situarse junto a la María Magdalena como melancolía, atribuida a Artemisia Gentileschi, una de las pocas mujeres pintoras que logró abrirse camino en el siglo XVII y cuya obra ha sido recuperada y reinterpretada en los últimos años. Recientemente, este pasado marzo este cuadro formó parte de la gran antológica que el Museo Jacquemart-André de París le dedicó a esta autora. La coincidencia de ambas piezas propone al visitante una lectura comparada sobre una de las figuras femeninas más complejas y representadas de la tradición cristiana.

La Magdalena de El Greco responde a la espiritualidad intensa que define su pintura: una figura estilizada, envuelta en una atmósfera de recogimiento, atravesada por la luz y el gesto contemplativo. Es una imagen de devoción, silenciosa, construida desde el lenguaje manierista y la mística que caracteriza al pintor cretense en su etapa española. Frente a ella, la obra atribuida a Artemisia ofrece una mirada distinta. No hay éxtasis ni dramatismo exaltado, sino una mujer profundamente femenina, que remite a la experiencia humana antes que al dogma. Esa lectura ha convertido el lienzo en una pieza clave para repensar la iconografía de la Magdalena desde una sensibilidad más cercana y contemporánea.

La reunión temporal de ambas obras en la Catedral de Sevilla supone una oportunidad para el diálogo artístico. Dos épocas, dos estilos y dos miradas -una masculina y otra femenina- convergen en un mismo espacio, invitando a reflexionar sobre cómo el arte ha construido, interpretado y transformado la imagen de las mujeres a lo largo de los siglos.

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