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Obituario

Muere Antonio Smash, el alma de la banda sevillana que abrió el camino a la gran revolución del rock andaluz

El integrante del mítico grupo sevillano ha fallecido este lunes a los 72 años, apenas dos días después de que participara en un homenaje, dejando tras de sí una carrera prolífica como músico y un gran legado como precursor de Triana, Alameda, Veneno o Pata Negra

Antonio Smash.

Antonio Smash. / Ismael G. Cabral

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

Ha muerto con las botas puestas. Con la guitarra enchufada. El pasado sábado, 3 de enero, tocó junto a José María Sagrista (guitarrista de Triana en la última época) en el homenaje a Pedro García-Mauricio, legendario guitarrista sevillano. Así se recuerda esta mañana, en la que la ilusión desborda las calles, a Antonio Samuel Rodríguez (Sevilla, 1952-2026), conocido desde siempre como Antonio Smash, una de las figuras fundacionales del rock andaluz y un nombre imprescindible para entender la modernización de la música popular en España. Batería precoz, músico total y creador talentoso, concienzudo y constante, su trayectoria enlaza las distintas etapas del rock sevillano desde los años sesenta hasta el siglo XXI.

Nacido y criado en el sevillano barrio del Tardón, al que permaneció siempre vinculado hasta hoy, Antonio Smash comenzó a tocar la batería siendo apenas un adolescente. "Era realmente un niño, un adolescente, mientras los demás tenían ya veinte y tantos", recuerda el periodista e investigador Fran G. Matute, autor de Días de viejo color. Testimonios de una Andalucía pop (1956-1991) (Centro de Estudios Andaluces, 2017). Con solo 15 años entró en Smash, tras su paso por Foren Dhaf, el grupo donde coincidió con Julio Matito y que funcionó como embrión directo de la banda que cambiaría la historia del rock español.

Smash fue una anomalía radical en la Sevilla del tardofranquismo: un grupo que componía sus propias canciones, cantaba en inglés y manejaba con naturalidad la psicodelia, el blues, el rock y la experimentación. "Es el primer gran grupo de rock moderno y contemporáneo que hay en Sevilla, y uno de los primeros de España", subraya Matute sobre un pionerismo que hermanó la escena musical sevillana de aquel tiempo con la modernidad de los sonidos que se hacían en Barcelona.

Antonio Smash fue el único miembro presente durante toda la vida del grupo, del inicio a la disolución, cuando muchos otros entraron y salieron de él en un tiempo en el que la escena musical empezó a vibrar en España. Su permanencia lo convirtió con el tiempo en su rostro más reconocible, hasta el punto de heredar el apellido del grupo.

Antonio Smash y Gualberto García en el homenaje a los 50 años de su primer disco, en el marco del Bookstock 2019, impulsado por Fran G. Matute.

Antonio Smash y Gualberto García en el homenaje a los 50 años de su primer disco, en el marco del Bookstock 2019, impulsado por Fran G. Matute. / Cicus Universidad de Sevilla

Aunque no fue el principal compositor, ni el líder o el vocalista del grupo, Antonio dejó una marca decisiva. "Forever Walking, que abre el primer disco de Smash, es suya y es una maravilla psicodélica", recuerda Matute. Batería y percusionista en origen, Antonio fue ampliando su formación -estudió solfeo- hasta convertirse en multiinstrumentista y acabó tocando prácticamente todos los instrumentos en sus discos en solitario. "Era un músico total, muy perfeccionista, machacaba mucho los detalles", añade el autor.

"Sin Smash no hubiera pasado todo lo que pasó después. Fue la gran revolución de la música española". De esa explosión surgirían Triana, Alameda, Imán Califato Independiente y, más tarde, Veneno, Pata Negra o La leyenda del tiempo de Camarón.

Gervasio Iglesias

— Cineasta y productor de 'Underground, la ciudad del arco iris'

Smash pasó a la historia por ser el primer grupo que fusionó flamenco y rock, una intuición que acabaría abriendo el camino del rock andaluz. Para el productor y cineasta Gervasio Iglesias, director del documental Underground, la ciudad del arco iris (2003) el impacto fue decisivo: "Sin Smash no hubiera pasado todo lo que pasó después. Fue la gran revolución de la música española". De esa explosión surgirían Triana, Alameda, Imán Califato Independiente y, más tarde, Veneno, Pata Negra o La leyenda del tiempo de Camarón.

El éxito del 'Garrotín', la primera muestra de la fusión flamenco-rock

Tras la disolución del grupo en 1972, marcada por las tensiones que provocó el éxito inesperado del Garrotín, la primera vez que el grupo fusionó de manera clara rock y flamenco que se convirtió en un éxito y que los productores musicales de la época querían exprimir al máximo frente a la negativa de la banda- Antonio desarrolló una carrera constante pero alejada del foco.

Colaboró con numerosos artistas, participó en discos fundamentales y en los años 80 fue una figura clave en el entorno de Lole y Manuel (Manuel Molina también participó en la última etapa de Smash), fue batería en los inicios de Silvio, Kiko Veneno, Pata Negra y Santiago Auserón, quien lo animó a emprender su carrera en solitario. "Siempre estaba componiendo, siempre en activo, siempre dedicado a la música", recuerda Iglesias, que fue alumno suyo en una academia sevillana en clases de batería.

Persona tranquila, metódica y profundamente respetuosa, llevó una vida sobria y dedicada casi por completo a la creación. "Era un buenazo, súper respetuoso, vivía la música como una forma de vida", afirma Iglesias. De familia protestante -su abuelo fue pastor evangelista- conservó siempre un poso espiritual que marcó su carácter sereno y su forma de estar en el mundo. "Era muy discreto, muy sosegado, siempre decía: ¿Qué prisa hay?", recuerda Matute.

Melenudos, greñosos, gitanos y negros en el Dom Gonzalo de Los Remedios

Iglesias recuerda cómo, en aquella Sevilla de los 60, tan pacata, tan rancia, en casa de Antoñito se reunían "melenudos, greñososos" y todos esos tipos con pinta de rockeros que gustaban de escuchar la música que llegaba de las bases de Rota y de Morón, convirtiendo Sevilla, a ratos, en una California del Sur. "Los marines de la base de Rota venían los fines de semana a Sevilla a divertirse y muchos terminaban en el Dom Gonzalo, el pub de Los Remedios de Gonzalo García Pelayo. Negros, rockeros y gitanos como hermanos", cuenta al otro lado del teléfono sobre unos recuerdos que se dejan ver también, en las imágenes de archivos, del documental Underground, la ciudad del arco iris.

En el siglo XXI, su figura fue reivindicada por nuevas generaciones, desde Amphetamine Discharge hasta los actuales Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, que releen hoy la psicodelia andaluza que Smash inauguró. "Smash ha estado más vivo en el siglo XXI que en el XX", resume Matute que en 2019 impulsó, en el marco del festival Bookstock, celebrado en el CICUS, un homenaje coincidiendo con el 50 aniversario de la publicación de la primera grabación oficial de esta mítica banda sevillana. Un acto en el que contó con la participación de Antonio Smash y Gualberto García.

Antonio Smash ha fallecido este 5 de enero de manera repentina, aún activo y plenamente vinculado a la música. Se va un pionero esencial, un músico que cambió el paisaje sonoro del país y una figura clave que abrió caminos en la música cuando todo parecía sumido en las sombras. Llenó los días de color.

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