Patrimonio
¿Por qué los cuadros de Goya deben quedarse en el Museo de Bellas Artes de Sevilla?: "El Ministerio lo tiene fácil"
El fallo del Supremo reabre una vieja reclamación de la ciudad: que el Ministerio deposite estos lienzos encargados por los trabajadores de la Fábrica de Tabacos en el Museo de Bellas Artes, donde completarían un episodio clave de la memoria sevillana

Los retratos de Goya de Carlos IV y María Luis de Parma como obras invitadas en 2014 en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. / El Correo

"No hay otro destino mejor para estos cuadros que Sevilla y, en concreto, para su Museo", señala sin titubeos Benito Navarrete, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid y uno de las investigadores siempre pendientes del patrimonio histórico andaluz. La reclamación de la Junta de Andalucía para que los dos retratos de Carlos IV y María Luisa de Parma de Francisco de Goya ingresen en el Museo de Bellas Artes de Sevilla ha reabierto un debate que en la ciudad nunca terminó de cerrarse. No se trata solo de una cuestión de titularidad, ya despejada por la sentencia del Tribunal Supremo que confirma que las obras son del Estado y no de Altadis. Se trata, sobre todo, de contexto, de memoria y de sentido histórico: de decidir dónde encajan mejor unas pinturas que fueron encargadas para Sevilla y que cuentan una parte de su vida.
Esa es la idea que defiende con claridad Navarrete, que en 2014 ya alertó sobre la situación de estos cuadros. En conversación con El Correo de Andalucía insiste en que la lógica patrimonial y la lógica histórica apuntan en la misma dirección. "Son obras encargadas para la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, tienen una vinculación clarísima con Sevilla", subraya. Y añade, sin rodeos: "Es que no tiene ningún sentido que se descontextualicen y que no se depositen en el museo".
La Junta ha formalizado esa misma tesis en la carta enviada al Ministerio de Cultura. En ella, la consejera Patricia del Pozo recuerda que los retratos fueron encargados por los trabajadores de la Fábrica de Tabacos para conmemorar la subida al trono de Carlos IV y María Luisa en 1789, en el marco de unas celebraciones que transformaron la ciudad con colgaduras, arquitecturas efímeras y un fastuoso programa público. No son dos retratos cortesanos más: están ligados a un episodio concreto de la historia sevillana.
Ahora le toca mover ficha al Ministerio a través de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico, organismo consultivo y colegiado adscrito a la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes que analiza y emite propuestas relativas a solicitudes de exportación e importación de bienes culturales protegidos, solicitudes de importación de bienes culturales protegidos y sobre la adquisición de bienes culturales por parte del Estado que pasan a formar parte de la colección de museos, archivos y bibliotecas estatales.
Por el momento, a consultas de este medio, el Ministerio responde que no tomará ninguna decisión hasta pasada la Semana Santa.
El antecedente incumplido: la Real Orden de 1896
Navarrete recuerda un precedente que refuerza esa conexión. "Ya hubo una real orden de 1896 donde se pedía expresamente que estas obras se depositaran en el Museo de Sevilla". Aquella disposición, sin embargo, no se cumplió y los cuadros se depositaron en el Ministerio de Fomento, lamenta.
Esa fractura entre lo que dictaba la lógica patrimonial y lo que terminó sucediendo explica buena parte del problema. Durante años, las obras quedaron atrapadas en una situación confusa, agravada por el litigio con Altadis, y el Gobierno de Mariano Rajoy "cometió el error" en palabras de Navarrete de "asumir que la obra era de Altadis y firmaron un comodato", que es el documento al que se ha agarrado todo este tiempo para reclamar su propiedad.
El Gobierno de Rajoy "cometió el error" en palabras de Navarrete de "asumir que la obra era de Altadis y firmaron un comodato", que es el documento al que se ha agarrado todo este tiempo para reclamar su propiedad
El Bellas Artes sólo tiene un cuadro de Goya
Ahora, con el Supremo cerrando esa discusión, el foco vuelve a estar en el destino de los retratos. Y ahí el argumento del historiador es tan simple como contundente. "El Ministerio lo tiene muy fácil. El Museo de Bellas Artes de Sevilla es de titularidad estatal" y de gestión autonómica. Por eso, insiste, no se trata de una cesión compleja ni de una concesión política a la Junta de Andalucía, sino de ubicar unas obras estatales en el museo estatal que mejor las explica y en el que, por otra parte, apenas está representado el maestro, el primer artista moderno de nuestro país y uno de los grandes maestros de la pintura española. A día de hoy, la pinacoteca sólo cuenta en su colección con un cuadro de goya: Retrato del canónigo D. José Duaso y Latre de 1824.
Porque esos Goyas, el de Carlos IV y su mujer María Luisa de Parma, no solo tienen que ver con la antigua Fábrica de Tabacos; también dialogan con la colección del Bellas Artes y con la historia urbana y artística de Sevilla. Ya ocurrió en 2014, cuando fueron exhibidos temporalmente. "Han estado depositados en el museo en el 2014, estuvieron como pieza invitada", recuerda Navarrete. Aquella estancia, de casi dos meses, permitió visualizar una evidencia: que esos retratos funcionan mejor aquí que en cualquier otro sitio.
Los cuadros debían dar a conocer al pueblo la nueva imagen de la Monarquía, haciendo visibles las insignias y los signos del poder, de ahí que el rey pose con el Toisón de Oro y que tanto él como la reina estén plasmados con las vestimentas y posturas según los formalismos de la época. El rey, que también luce la gran cruz y banda de la Orden de Carlos III, su padre, de la Orden de San Genaro de Nápoles y la de los Caballeros del Espíritu Santo, viste una casaca roja, mientras que la reina lleva la Cruz Estrellada de Austria y un vestido verde azulado considerado otro ejemplo de la habilidad de Goya para representar los tejidos vaporosos y las joyas, además de las transparencias del tocado, a base de plumas y gasas.
"Esos cuadros explican una parte de Sevilla", viene a resumir el historiador cuando defiende que no se arranquen de su marco natural. En una ciudad donde la presencia de Goya ha sido siempre escasa, la incorporación de estas piezas al Bellas Artes reforzaría una lectura pendiente de la relación entre el pintor y Andalucía. "Está pendiente desde siempre la gran exposición Francisco de Goya y Andalucía", donde cabría exponer la Duquesa de Alba de blanco, propiedad de la Fundación Casa de Alba, los cuadros de Goya en Salúcar y un largo etcétera. La incorporación definitiva de estos dos cuadros a la colección del museo sevillano vendría a sumar una razón más por la que visitar una pinacoteca que reclama, una vez más, el lugar y la atención que merece.
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