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Universidad

Cobro de entradas, patrocinios y "revisión" de proyectos: el plan del Cicus para afrontar los recortes de la Universidad de Sevilla

Cae este verano el ciclo '21 grados', se postpone para primeros de año el festival de jazz y se busca una nueva fecha para 'Ahora Danza' mientras la dirección del centro trata de busca alternativas a un recorte presupuestario todavía por cifrar

Ensayo de uno de los conciertos del Festival de Jazz en el Cicus.

Ensayo de uno de los conciertos del Festival de Jazz en el Cicus. / Cicus Universidad de Sevilla

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

El Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) ya ha empezado a mover ficha para adaptarse al plan de ajuste de la Hispalense cifrado por la rectora en 16 millones de euros para 2026. Todavía no hay una cifra concreta del recorte que deberá asumir el centro, entre otras cosas porque el Rectorado no ha anunciado todavía como será el recorte más allá de la cifra. Pero la dirección del Cicus, con Luis Martínez Montiel al frente, actual vicerrector de Cultura y Patrimonio, trabaja ya con una idea, según han trasladado a El Correo de Andalucía: revisar la programación actividad por actividad, recalcular costes y buscar fórmulas para que el golpe presupuestario afecte lo menos posible a su agenda cultural.

La intención no echar mano de la tijera y empezar a suprimir proyectos, sino "repensarlos" para ajustarlos a la nueva realidad económica que debe afrontar uno de los centros culturales más dinámicos, queridos y respetados de Sevilla,. "Ante la necesidad, virtud", resumen estas mismas fuentes. La consigna es revisar cada iniciativa, estudiar su viabilidad y tratar de mantenerla aunque sea con otro formato, otro calendario o nuevas vías de financiación.

Algunos movimientos ya están decididos. El ciclo Jazz en el Cicus, por ejemplo, se traslada a principios de año, cuando normalmente se celebraba en octubre. 21 Grados, en cambio, no saldrá adelante en esta edición, pese a que se trata de una de las citas más respaldadas por el público sevillano y convertido en un oasis cultural en Sevilla para los meses de junio y julio ofreciendo cine de verano, conciertos, teatro y exposiciones al aire libre. Desde la dirección admiten que, tal y como están las cosas, no pueden mantenerlo en el aire indefinidamente. "No puedo hacer que la gente esté esperando y ahora mismo no se puede celebrar", reconoce Montiel.

El caso de Ahora Danza es distinto. Aunque su cancelación llegó a comunicarse, el Cicus mantiene conversaciones con los promotores, la entidad Eléctrica Cultura, con Fernando Lima y Alysson Maia, para intentar rescatarlo antes de que termine el año. La voluntad, a día de hoy, insiste Montiel, "es que la propuesta no se caiga del todo" y pueda recuperarse más adelante si terminan cuadrando las cuentas.

Cobro de entrada para algunas actividades como cine y conciertos

Junto a esa revisión de la programación, el centro estudia cambios que hasta ahora no habían formado parte de su funcionamiento habitual. Uno de ellos es la posibilidad de cobrar entrada en algunas actividades, sobre todo en conciertos o ciclos de cine, mientras que otros formatos, como las presentaciones de libros, seguirían siendo gratuitos. También se abre la puerta a reforzar la búsqueda de patrocinios, apoyos privados y mecenazgos, ya sea a través de entidades bancarias o de empresas que puedan colaborar en la financiación de determinados proyectos.

No deja de ser un giro significativo para un espacio que se ha consolidado en los últimos años como uno de los focos culturales más activos de Sevilla, especialmente en propuestas menos convencionales o alejadas de los circuitos más comerciales. Pero en el Cicus entienden que toca ajustarse sin renunciar del todo a su papel. La idea, insisten, es no cerrar líneas de programación, sino encontrar nuevas fórmulas para sostenerlas.

Todo esto se enmarca en el plan de ajuste anunciado por la rectora de la Universidad de Sevilla, Carmen Vargas, que ha cifrado en 16 millones de euros el desfase que debe afrontar la institución. La universidad arrastra, según ha explicado, los efectos de la prórroga presupuestaria de 2025 y del retraso en la definición de la financiación autonómica para 2026, a lo que se suma el aumento de los gastos de personal tras la subida salarial del 2,5% aprobada por el Gobierno central.

En el Consejo de Gobierno, Vargas ya avanzó algunas de las medidas sobre la mesa: cierre de centros por la tarde, menos contrataciones de profesorado temporal y reducción de grupos cuando sea posible. En ese contexto, la cultura universitaria tampoco escapa al ajuste. Aunque fuentes del Rectorado trasladan a este medio que "se trata de una propuesta que por ahora sólo afecta a servicios centrales".

Ahora bien, con el acuerdo alcanzado recientemente entre la Junta de Andalucía y las universidades públicas sobre financiación -por el que las 10 universidades públicas reciben un montante global de 1.800 millones con una partida adicional de 37,5- en el Cicus confían en que la situación pueda empezar a normalizarse poco a poco. No será inmediato, pero sí debería abrir margen para recuperar proyectos y aliviar tensiones económicas. Hasta entonces, toca hacer números, rehacer planes y "tirar de imaginación", en palabras de la dirección, para que el recorte no se lleve por delante una programación que es referente en la vida cultural de Sevilla.

Por ahora se ha salvado algunos proyectos que ya estaban en marcha, como la próxima inauguración de la exposición Pluriveral, Colecciones universitarias de Granada y Sevilla, que celebra la conmemoración del V Centenario de fundación de la Universidad de Granada (por Carlos V en 1526) y se realiza en colaboración con la Universidad de Sevilla. Y la habitual programación de presentación de libros, como el que traerá el próximo 30 de abril a Viggo Mortensen al Cicus para celebrar el legado poético y bibliográfico de Kevin Power.

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