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Televisión

De las 161 corridas en un año al plató de El Hormiguero: la nueva vida de Jesulín de Ubrique a los 52 años

El diestro de Ubrique, que alcanzó su cénit en los noventa con récords de corridas, participa este jueves en El Hormiguero para hablar de su paso por Tu cara me suena

El diestro Jesulín de Ubrique, que cortó hoy dos orejas, durante el segundo festejo de la Feria de San Julián 2018.

El diestro Jesulín de Ubrique, que cortó hoy dos orejas, durante el segundo festejo de la Feria de San Julián 2018. / José del Olmo / EFE

Antonio Muñoz

Antonio Muñoz

Corría el año 1992 cuando Jesulín de Ubrique confirmaba su alternativa como matador de toros en Las Ventas, con José Ortega Cano como padrino y César Rincón como testigo. Aquel paso terminó de consolidar a un torero que ya venía revolucionando el escalafón por su frescura, su capacidad de conexión con los tendidos y una popularidad que desbordó el ámbito taurino. Más de tres décadas después, el nombre de Jesulín vuelve a situarse en primer plano, esta vez lejos del albero y más cerca del entretenimiento televisivo.

A sus 52 años, el diestro de Ubrique vive otra etapa pública marcada por la televisión. Tras participar en películas como Torrente y en formatos de gran audiencia como MasterChef, este jueves dará un paso más en esa faceta con su presencia en El Hormiguero, adonde acudirá junto a Leonor Lavado para hablar de su participación en Tu cara me suena. Su regreso al prime time reabre inevitablemente el recuerdo del Jesulín que convirtió el toreo en un fenómeno de masas durante los años noventa.

De los inicios a lograr el Zapato de Oro de Arnedo en 1992

La carrera de Jesulín fue meteórica desde sus años de novillero. Después de no encontrar sitio en el fútbol, el mayor de los Janeiro volcó toda su ambición en el toreo. En aquella etapa compartió generación con nombres de la talla de Finito de Córdoba, Enrique Ponce o Julio Aparicio, y muy pronto empezó a destacar en algunos certámenes. Uno de sus grandes primeros hitos fue la conquista del Zapato de Oro de Arnedo en 1989, antes de debutar con picadores en Ronda ese mismo año con el novillo Ambiciones.

En 1990 tomó la alternativa en Nimes, en una tarde soñada con José María Manzanares de padrino y Emilio Muñoz de testigo, ante reses de Manolo González Sánchez-Dalp. Dos años después llegaría la confirmación madrileña, el paso que certificaba que ya no era una simple promesa, sino un torero emergente. Su popularidad llegó rápidamente al gran público.

El récord histórico de 1995: 161 corridas y 279 orejas en una sola temporada

Durante sus primeros años como matador, Jesulín estuvo centrado de lleno en la profesión. Los aficionados de entonces recuerdan a un torero de gran temple, técnico, con gusto por las cercanías y una forma de interpretar la lidia que, en algunos momentos, evocaba el concepto de Paco Ojeda. Pero a esa personalidad taurina se unió enseguida una dimensión popular que multiplicó su impacto fuera de la plaza, entre sus apariciones en spots televisivos y platós.

El gran estallido llegó en 1994, año en el que lideró el escalafón con 153 corridas y 339 orejas. Fue la temporada del récord, de los llenos, de la exposición mediática total. Aquel curso se vistió en la Feria de Fallas de Valencia con un traje amarillo y plata, desafiando supersticiones, y cortó tres orejas. También organizó la célebre corrida de Aranjuez solo para mujeres "Va por ellas". Fue un acontecimiento que reforzó todavía más su eco social. Y ya en 1995 dejó el récord actual en la tauromaquia con 161 corridas y 279 orejas, que ostentaba hasta entonces Manuel Benítez “El Cordobés”.

Después llegarían temporadas también intensas: 121 contratos en 1996, 87 en 1997, 79 en 1998 y una retirada prematura en 1999, tras torear apenas once corridas por falta de motivación. Aun así, su vínculo con el toreo no quedó roto. En 2001 regresó con fuerza y llegó a sumar 73 corridas, pero en septiembre de ese mismo año sufrió un grave accidente de tráfico cuando regresaba de una cacería en la Sierra de Huelva. Su coche se salió de la carretera en una curva y el percance estuvo a punto de costarle la vida. Permaneció ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos, tuvo que pasar por quirófano y perdió 16 kilos durante su recuperación.

Su debut como apoderado en 2024 y el regreso al 'prime time' con Pablo Motos

Tras su recuperación en 2002, su gran reaparición fue en 2003, aunque ya en un contexto distinto, con menos corridas y menor protagonismo en el escalafón que en sus años de plenitud. Aun así, firmó campañas de notable actividad: 77 corridas en 2003, 55 en 2004, 62 en 2005, 57 en 2006 y 77 en 2007, año en el que terminó sexto del escalafón. Más adelante, tras un nuevo parón, reapareció el 8 de marzo de 2010 en Castellón, ya con una presencia mucho más esporádica e intermitente, lejos del vértigo y del triunfalismo de los noventa.

En paralelo, su figura fue ganando peso en el ámbito televisivo y popular. Jesulín ya no era solo un matador de toros: se había convertido en un personaje mediático de alcance nacional, alternando apariciones en televisión con festivales taurinos, regresos puntuales y nuevas facetas dentro del propio mundo del toro.

GRA105. MADRID, 30/09/2014.- El actor y director, Santiago Segura (i), junto a Jesulín de Ubrique (d), durante la presentación en Madrid de la quinta entrega de la saga "Torrente". EFE/Ballesteros

El actor y director, Santiago Segura (i), junto a Jesulín de Ubrique (d), durante la presentación en Madrid de la quinta entrega de la saga "Torrente". / Ballesteros / EFE

En 2024 debutó además como apoderado de Martín Morilla, cerrando así un círculo de fuerte simbolismo personal y profesional. El vínculo tenía un componente sentimental evidente: el abuelo del novillero, Manolo Morilla, fue el hombre que llevó la carrera de Jesulín durante buena parte de su trayectoria. Aquella experiencia, sin embargo, duró solo una temporada.

Por eso, su visita esta semana a El Hormiguero no remite únicamente al concursante de Tu cara me suena, sino también a aquel torero que convirtió el ruedo en un espectáculo de masas en la España de los noventa. Del récord del escalafón al plató de Pablo Motos, Jesulín de Ubrique sigue siendo, a su manera, una figura imposible de separar de la cultura popular española.

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