Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Toros

El fervor popular de Morante de la Puebla: así fue su apoteósica salida a hombros por la Puerta del Príncipe hasta el Hotel Colón

El sevillano cortó tres orejas y fue llevado a hombros entre la multitud de seguidores por las calles de Sevilla

Vídeo | Así fue la salida apoteósica de Morante de la Puebla a hombros por la Puerta del Príncipe en la Maestranza

Antonio Muñoz

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Antonio Muñoz

Antonio Muñoz

Fueron 35 minutos de auténtica procesión morantista. Morante de la Puebla cruzó la Puerta del Príncipe a hombros a las 22:15 horas y no llegó al Hotel Colón hasta las 22:40. Una multitud de aficionados lo llevó en volandas al término de la Corrida del Corpus por el Paseo de Colón, Adriano, Pastor y Landero y Reyes Católicos, en un recorrido improvisado que llenó de fervor popular las calles de Sevilla.

Durante todo el trayecto no cesaron los cánticos. Los gritos de “Jo-sé An-to-nio, Morante de la Puebla!” y “¡Viva Morante!” se mezclaban con palmas por bulerías y proclamas dirigidas al maestro cigarrero como si de una imagen devocional se tratara. La mayoría de los seguidores que acompañaron al torero eran jóvenes, muchos de ellos de entre quince y treinta años. Algunos acabaron perdiendo los zapatos en la multitud y otros terminaron con la camisa rota, fiel reflejo de la intensidad con la que se vivió la noche.

Entre aquella marea de aficionados destacaba un rostro conocido: el de Morante Jr., que no dudó en acompañar a su padre luciendo una chaqueta blanca. “Iba vestido de Juncal”, comentó entre risas posteriormente en sus redes sociales.

El dispositivo de seguridad tuvo que emplearse a fondo durante todo el recorrido. El tráfico quedó cortado de manera improvisada en varias vías para permitir el avance de la comitiva. Por delante marchaban miembros de la cuadrilla y del entorno más cercano del torero, entre ellos el mozo de espadas, su primo Juan Carlos Morante, Juan José Domínguez, Fernando del Toro y su apoderado, Pedro Jorge Marqués, que ejercieron de improvisada cruz de guía indicando el camino entre la multitud.

La entrada apoteósica de Morante de la Puebla en el Hotel Colón

A la llegada al Hotel Colón, decenas de huéspedes aguardaban en el interior para grabar la entrada triunfal del torero. La escena resultó igualmente apoteósica: los aficionados lo llevaron a hombros hasta el propio vestíbulo del establecimiento, mientras los servicios de seguridad contenían a quienes intentaban acceder para sumarse a la celebración.

Y cuando este cronista terminaba de redactar estas líneas, se cruzaba en las inmediaciones con la procesión de San Isaías de Montserrat. Morante había recorrido Sevilla con una rama de romero en la mano, escoltado por el fervor de una legión de seguidores. Una estampa singular, difícil de olvidar, en el Corpus sevillano.

Tracking Pixel Contents