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Lola Índigo desata una noche de arte, raíces y fiesta en plena Plaza de España

La artista granadina convierte Icónica Santalucía Sevilla Fest en un viaje emocional entre lo urbano y lo flamenco con un show de fuerte identidad andaluza

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Lucía León Guerrero

Lucía León Guerrero

Sevilla

Sevilla ha vivido una de esas noches que se quedan guardadas en la retina para siempre. Lola Índigo ha llegado este jueves 11 de junio a Icónica Santalucía Sevilla Fest con su gira Romance de una noche de verano y ha convertido la Plaza de España en un escenario que formaba parte del espectáculo. Un show en el que ha convivido el pop urbano, el flamenco, la electrónica y el guiño a la identidad andaluza.

Antes incluso de que sonara la primera canción, el concierto ya había comenzado. Pancartas preparadas, móviles en alto y grupos de fans buscando el mejor lugar posible. Sevilla esperaba a la artista con esa mezcla de nervios e ilusión que solo provocan las grandes noches, consciente de que estaba a punto de vivir algo especial.

Una entrada de reina entre guiños a Granada

Cuando llegó el momento, Lola Índigo apareció entre una escenografía inspirada en los arcos de herradura de la Alhambra de Granada. Como una auténtica reina, irrumpió en el escenario acompañada de una potente coreografía, un espectacular cuerpo de baile y una puesta en escena diseñada para conquistar cada parte de la Plaza de España.

El arranque llegó con Verde, el primer tema de una noche que recorrería todas las etapas de su carrera. Después sonó Ya no quiero ná, la canción que la catapultó a la fama tras su paso por Operación Triunfo. El público respondió entregado desde el primer instante y continuó cantando y bailando con Mujer Bruja, Maldición y Santería.

Uno de los momentos más especiales de la noche llegó cuando las luces se apagaron por completo y comenzó a sonar de fondo la mítica Nana del Caballo Grande popularizada por Camarón. La granadina reapareció sobre el escenario con un nuevo vestuario: un elegante traje negro acompañado de un mantón bordado.

Sentada sobre una silla de madera tradicional, interpretó Mala Suerte en una escena cargada de simbolismo flamenco que conectó directamente con las raíces andaluzas que atraviesan todo el espectáculo.mLa artista continuó con Trendy y, sin apenas pausa, enlazó con Casanova, desatando la locura entre un público que no dejó de saltar, bailar y cantar.

El orgullo de pertenecer a Andalucía

Tras varios de los momentos más intensos del concierto, Lola Índigo quiso dirigirse a su público. “Qué locura tan grande. Qué pasada. Os quiero dar las gracias. Veo entre el público cosas extraordinarias. Hasta yo estoy en una pancarta vestida de flamenca. Vamos a seguir, gente, porque hoy es un día especial. Siempre que toco en Andalucía. Estoy muy orgullosa de pertenecer a esta tierra”.

La artista también recogió una pancarta dedicada a su pareja, IlloJuan. "Me lo voy a quedar porque se lo tengo que enseñar". Mientras tanto, miles de personas coreaban su nombre al unísono: “¡Lola, Lola, Lola!”.

Marta Santos y José del Tomate, invitados de lujo

La emoción continuó creciendo gracias al talento de José del Tomate con su guitarra que consiguió poner los vellos de punta a toda la Plaza de España.

Poco después apareció la artista sevillana Marta Santos para compartir escenario con Lola Índigo. Juntas interpretaron Condenado y Algo Sencillito, una canción cargada de referencias a Sevilla y a la Giralda. “Estoy muy feliz de que Marta esté aquí. Pedazo de estrella que tenéis en Sevilla y os va a sonar”, afirmó la granadina.

La noche continuó con Plastilina y una sorprendente interpretación de Corazón Partío, que emocionó a un público completamente entregado.

La confesión más personal de la noche

Uno de los momentos más sinceros llegó cuando Lola recordó la lesión que sufrió hace un año. “Cuando estás bailando eres un actor, pero la emoción cuando estoy cantando no la puedes ocultar. Estoy muy feliz de que estéis hoy aquí. Hace un año me hice mucho daño en la pierna y tenía pesadillas pensando que no podría recuperarme, que tendría que dejar de bailar y de dar conciertos. Para mí tiene muchísimo valor estar hoy aquí. Me esforzaré por seguir estando aquí y seguir siendo bailarina para darlo todo por vosotros”.

Acompañada por Jony Cortés a la caja y José del Tomate a la guitarra, regaló una versión acústica de 4 Besos antes de interpretar Tus Iniciales, uno de sus lanzamientos más recientes.

Una feria andaluza en Plaza de España

La conexión con el público fue constante durante toda la noche. Hablando de las ferias andaluzas, la artista recordó una de esas canciones que nunca pueden faltar. Con un abanico verde y blanco con el nombre de Sevilla en la mano, interpretó El Pantalón mientras todo el recinto acompañaba cada verso.

Después llegaron La Niña de la Escuela y un potente bloque electrónico en el que la música, las luces y las coreografías elevaron aún más la intensidad del espectáculo.

Ana Mena se suma a la fiesta

Las luces volvieron a apagarse para dar paso a 1000COSAS. Lola apareció con un nuevo cambio de vestuario y una escenografía renovada que no dejó indiferente a nadie.

La recta final continuó con Pesadillas, Mi Coleta, Yo Tengo un Novio, La Bachata y Bachatón, manteniendo a todo el público completamente entregado. Uno de los momentos más celebrados llegó con la aparición sorpresa de Ana Mena. La artista malagueña se unió a Lola Índigo para interpretar por primera vez en directo Pa Ti Toa, una colaboración que apunta a convertirse en una de las canciones del verano.

Un final a la altura de una reina

El espectáculo continuó con El Dragón y El Tonto, antes de desembocar en un desenlace que estuvo a la altura de una noche inolvidable.

La Reina y Mojaita pusieron el broche de oro a un concierto que fue mucho más que una sucesión de éxitos. Lola Índigo ha vuelto a demostrar en Sevilla la madurez de un proyecto artístico capaz de unir tradición y vanguardia, flamenco y música urbana, raíces y modernidad.

Durante unas horas, la Plaza de España dejó de ser solo uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad para convertirse en el escenario de un auténtico romance de verano. Y Sevilla, completamente entregada, no pudo hacer otra cosa que enamorarse.

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