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Música

Manuel Carrasco conquista La Cartuja con el primer capítulo de ‘Salvaje desde la raíz’

El artista onubense reunió a unas 65.000 personas en Sevilla en el arranque de una residencia musical de cuatro conciertos con invitados como Pastora Soler, Vanesa Martín y La Mari de Chambao

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El Correo

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Manuel Carrasco volvió este sábado al Estadio de La Cartuja para convertir Sevilla en el epicentro de su universo musical. El artista onubense inauguró ‘Salvaje desde la raíz’, una residencia de cuatro conciertos con la que reunió a unas 65.000 personas en la primera de sus citas en la capital andaluza.

La noche arrancó con vocación de gran acontecimiento. No era sólo un concierto, sino el primer capítulo de un proyecto diseñado para convertir La Cartuja en uno de los grandes escenarios musicales del año. El despliegue estuvo a la altura: 948 metros cuadrados de pantallas LED, 1.180 focos de iluminación, una pasarela de unos 60 metros que conectaba el escenario con el centro del estadio y más de 1.000 trabajadores entre técnicos, producción, seguridad y logística.

Carrasco abrió la residencia con ‘Viento Salvaje’, un espectáculo dedicado al universo de ‘Bailar el viento’, el disco publicado en 2015 que marcó uno de los puntos de inflexión de su carrera. Desde el inicio, el concierto dejó claro que la puesta en escena iba a tener un peso esencial. Un bailarín recorrió la pasarela central con movimientos inspirados en la capoeira mientras ondeaba una bandera hasta llegar al centro del escenario.

Los primeros compases estuvieron marcados por una fuerte carga visual. En ‘Compañera mía’, las bailarinas aéreas suspendidas sobre telas verdes tomaron el protagonismo antes de la entrada completa del artista, recibido por un estadio ya entregado.

Uno de los momentos más emotivos llegó con ‘Bailar el viento’, cuando el público levantó carteles con el mensaje “10 años bailando el viento contigo”, en referencia a la década transcurrida desde la publicación del álbum. La imagen resumió el sentido de la noche: una celebración compartida entre el cantante y una audiencia que ha crecido con sus canciones.

La producción acompañó todo el concierto con un gran impacto visual, entre pantallas, luces, pirotecnia y un escenario circular que permitió al artista acercarse al público desde todos los ángulos. En ‘Que nadie’, un coro góspel elevó la intensidad de uno de los temas más celebrados de la noche.

Carrasco interrumpió en varios momentos el ritmo del concierto para hablar directamente al público. Lo hizo desde la emoción, recordando etapas personales de dificultad y momentos de soledad. “Me sentía más solo que la una”, confesó ante un estadio que respondió con una gran ovación.

El artista también reivindicó el camino recorrido hasta llenar estadios y recordó las dudas que encontró a lo largo de su carrera. “Vosotros hicisteis que me respetaran y os encargáis de callar la boca a quienes pensaban que no podía llegar hasta aquí”, afirmó, en un discurso en el que también puso en valor el acento y la identidad andaluza.

Pastora Soler, Vanesa Martín y La Mari, las grandes invitadas

La primera gran sorpresa de la noche llegó con la aparición de Pastora Soler, que cantó junto a Carrasco ‘Y ahora’. Tras la actuación, la artista sevillana le dedicó unas palabras cargadas de cariño: “Sevilla te ama y el mundo entero”. Él respondió que verla sobre el escenario era “como estar en casa”.

Después del bloque más íntimo y de un espectáculo de drones, una banda sinfónica juvenil ocupó el centro del estadio para interpretar junto al cantante ‘Ya no’ y ‘No dejes de soñar’. La unión de la banda, el coro góspel y la orquesta desembocó en uno de los cierres más espectaculares de la noche, con fuegos artificiales iluminando La Cartuja.

El concierto continuó con un homenaje a las raíces andaluzas mediante un bloque flamenco con bailaoras y una interpretación de fandangos. Después llegó la segunda invitada: Vanesa Martín, que subió al escenario para cantar ‘La voz de dentro’ y felicitar a Carrasco por su trayectoria y por el éxito de este proyecto en Sevilla.

Uno de los momentos más íntimos llegó con ‘Otoño’, que el artista interpretó solo con su guitarra tras recordar la historia personal que inspiró la canción. La Cartuja, entonces, pasó del espectáculo multitudinario al silencio emocionado de una confesión compartida.

Tras más de hora y media de concierto apareció La Mari, de Chambao, para interpretar ‘Mujer de las mil batallas’, un tema inspirado en historias de superación de mujeres que han vencido al cáncer de mama. Fue otro de los pasajes más sensibles de la noche.

Una bandera para cerrar el primer capítulo

En la recta final, el estadio coreó con fuerza temas como ‘Hay que vivir el momento’, ‘Qué bonito es querer’ y ‘Tan solo tú’, mientras Carrasco recorría sin descanso el escenario y la pasarela. El público se abrazó especialmente durante ‘Qué bonito es querer’, en una de las imágenes más emotivas de la velada.

Tras más de dos horas de concierto, Manuel Carrasco cerró la primera noche de la residencia clavando la bandera de la Cruz del Sur en el escenario. Un gesto simbólico con el que puso fin al primer capítulo de ‘Salvaje desde la raíz’ y abrió el camino al resto de la serie de conciertos.

La residencia continuará este domingo con ‘La Cruz Salvaje’, segunda de las cuatro citas previstas en el Estadio de La Cartuja, donde Carrasco ha vuelto a demostrar que su relación con Sevilla tiene ya dimensión de gran acontecimiento.

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