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Obituario

Fallece Manolo Cuervo, el artista que revolucionó la cartelería de Sevilla, de los festivales de música a La Macarena

Con su muerte, Sevilla pierde una de sus miradas más libres, pop y coloristas, retratada en infinidad de obras para citas culturales, que se popularizó en la última etapa como autor de algunos de los carteles más icónicos de la Semana Santa, como el de la primera tras la pandemia, con el Cachorro sobre fondo rosa

Manolo Cuervo, pintor y cartelista, posa en su taller durante la entrevista concedida a El Correo de Andalucía

Manolo Cuervo, pintor y cartelista, posa en su taller durante la entrevista concedida a El Correo de Andalucía / Maya Quesada

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Patricia Godino

Patricia Godino

SEVILLA

"El más joven de todos nosotros". David Linde, una de las mentes más inquietas de la escena cultural sevillana, retrataba así al pintor y cartelista Manolo Cuervo en sus últimas horas. Este jueves ha fallecido a los 70 años este sevillano nacido en Isla Cristina en 1955 víctima de un cáncer que se lo ha llevado en apenas unos meses. Coqueto como era -detestaba la estética de los artistas que se mostraban en fotos con manchurrones de pintura como para darle categoría al trabajo creativo-, cuando la enfermedad lo ajó por completo, no quiso recibir visitas en el hospital de Bormujos donde ha permanecido ingresado las últimas semanas. "No quiero que me vean así", escribía para disculparse. Se han quedado pendientes, además de infinidad de proyectos y encargos, muchas cervezas con amigos y tardes escuchando música al fresco del patio de su casa en Castilleja de la Cuesta donde, al modo machadiano, florece el limonero.

En la última entrevista que le concedió a El Correo de Andalucía, después de que la Esperanza de Triana le encargara el cartel anunciador de la Misión al Polígono Sur para octubre de 2025, agasajó a la visita con unos limones hermosísimos, brillantes, como si acabaran de ser pintados con la técnica que hizo suya -el dripping , los característicos chorreones de Manolo Cuervo- y puestos a propósito en uno de los carteles que han definido su obra. Se va el artista que revolucionó la cartelería de Sevilla de las últimas décadas, de los festivales de música, teatro y danza al mundo cofrade, incluido el icónico cartel de la Macarena en la Semana Santa de 2019, pero, sobre todo, se va un tipo formidable, tierno, generoso y disfrutón que miró al mundo siempre con entusiasmo a través de unos inmensos ojos azules.

Una mili por el mundo como cartelista del buque Juan Sebastián Elcano

El mundo entero vibraba en los carteles de Manolo Cuervo porque conoció su inmensidad desde muy joven a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano donde hizo la mili. Se embarcó con una caja de lápices de colores y una estampita de la Esperanza de Triana que le dio su madre. Aquellos lápices fueron su verdadera cartilla militar. Con ellos dibujó las portadas de La Escandalosa, el periódico bautizado con el nombre de una de las velas del barco, donde iba quedando memoria de las escalas, los personajes y las pequeñas historias de una tripulación. "Mi mili fue fabulosa", confesó en aquella entrevista. Si el barco llegaba a Río de Janeiro, él dibujaba al Cristo Redentor. Si la siguiente escala era Tahití, aparecía una muchacha bailando con esas faldas que inmortalizó Gauguin, si atracaba en Nueva York, dibujaba esos rascacielos que antes había visto en el cine, junto con la música, su gran pasión.

El pintor y cartelista Manolo Cuervo comenta sobre su mili

M. Quesada

Venía de estudiar en la antigua Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, a donde su padre le animó a entrar y allí quedó señalado su destino: contar gráficamente el viaje de la vida, una vida que Manolo decidió anclar a Sevilla pero a la otra Sevilla, aquella que escapa del tipismo, la postal y el imán de flamenca que abarrota los bazares de este centro histórico tomado por el turismo que, en parte, lo expulsó de la capital.

Taller del pintor y cartelista Manolo Cuervo

Taller del pintor y cartelista Manolo Cuervo / Maya Quesada

Se mudó a Castilleja cuando tuvo que dejar su inmenso estudio alquilado en la Plaza de San Lorenzo, hoy reconvertido en apartamentos, que por tener tuvo hasta una mesa de ping pong donde los amigos echaban sus ratos: Juan Suárez, Gerardo Delgado, Rafael Agredano, Curro González, Ricardo Cadenas y tantos otros... Necesitaba espacio para poder trabajar y para poder colgar la infinidad de obras de colegas que junto con él impulsaron la escena artística de los 80 y 90, en un mundo anterior a las redes sociales, a las que en los últimos años se había aficionado, sobre todo a Instagram, hoy convertido en el mejor book de su obra.

De Rising Stars al cartel de la Magna, de Nocturama al Parlamento de Andalucía

En sus fondos acrílicos, conviven todas las referencias al mundo de la publicidad, el cómic, la cultura pop, el cine, la noche y, sobre todo, el jazz que hacen que su obra sea reconocible de un vistazo. Sus cuadros se han podido ver en decenas de exposiciones colectivas, restrospectivas individuales y forma parte de la gran colección de pintura de pintores andaluces contemporáneos que se exponen los pasillos del Parlamento de Andalucía. E incluso una de sus obras salió de fondo en el escenario de un crimen de en un capítulo de CSI Nueva York, aquello le hizo muy feliz y cotizó mucho su obra.

Con todos sus cuadros, se ha ido componiendo el cartel sentimental de una Sevilla poliédrica: la indie y la cofrade, la alternativa y la que reza en la calle. Rising Stars, Cita en Sevilla, el Festival de Jazz de la Diputación, ciclos de cine negro, compañías de teatro -como la adaptación de Hamlet de Teatro Clásico de Sevilla-, editoriales o Nocturama, donde fue uno de los más fieles espectadores en todas sus ediciones, hasta componer el bellísimo cartel de despedida en la edición de 2024 con una guitarra eléctrica como protagonista... Encargos que hablan de una ciudad que escucha a Miles Davis, con quien compartió cafés por la Alameda de Hércules, y a la vez mira a La Hiniesta, su primer cartel cofrade en el 450 aniversario de la hermandad en 2015.

Manolo Cuervo, pintor y cartelista, posa en su taller durante la entrevista concedida a El Correo de Andalucía

Manolo Cuervo, pintor y cartelista, posa en su taller durante la entrevista concedida a El Correo de Andalucía / Maya Quesada

¡Quiero un Manolo Cuervo!, la petición que le convenció para entrar en el mundo cofrade

Se resistió al principio a entrar en el mundo cofrade -"cuando vean lo que hago me van a correr a gorrazos", se excusó en el primer intento de la Hermandad del barrio San Julián. Hasta que el hermano mayor le dijo las palabras mágicas: "¡Quiero un Manolo Cuervo!". Después vinieron la Macarena, la Semana Santa de Jerez, la Semana Santa de Sevilla de 2022, el cartel para el Congreso de Hermandades y Cofradías -la Magna-, en 2024, la Misión de la Esperanza de Triana al Polígono Sur en 2025... Todos querían un Manolo Cuervo. Y detrás de cada uno, una historia y casi una banda sonora. Un romance fugaz en un tren, una Macarena atravesada por la Saeta de Miles Davis, una tormenta en el Vicente Calderón antes de que Keith Richards saliera con un impermeable rojo a salvar un concierto de los Rolling Stones bajo la lluvia...

La del cartel anunciador de la Semana Santa en 2022 con el Cachorro sobre fondo rosa, que después de dos años sin pasos en la calle por la pandemia devolvió la esperanza y la alegría, tiene una preciosa: la estampita de la Esperanza de Triana que corona el cuadro es la misma que su madre le dio antes de subir al Juan Sebastián Elcano, aquel barco que le cambió la vida y la mirada a aquel muchachito de la Sevilla en blanco y negro a la que él le puso color como nadie.

En este mundo gris, hosco y cabreado que se nos está quedando, nos seguía haciendo mucha, mucha falta la mirada colorista de Manolo Cuervo, el más joven de todos nosotros. Descanse en paz.

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