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El Lope de Vega culminará las obras a las puertas del centenario del 29: faltan ascensores, camerinos, grada paraíso...

Los operarios de las empresas de rehabilitación no desaparecerán del teatro, al menos, en los próximos dos años para acometer tareas que serán compatibles con el calendario de programación

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Patricia Godino

Patricia Godino

SEVILLA

El Teatro Lope de Vega de Sevilla levantará el telón -ignífugo- el próximo 12 de septiembre y, desde el Ayuntamiento, insisten en que este histórico espacio escénico no volverá a cerrarse nunca más. Pero eso no significa que los operarios de obras vayan a desaparecer.

Al teatro le quedan, al menos, dos años más de obras, para culminar las tareas de impermeabilización del exterior, la grada paraíso -clausurada al público por razones de seguridad-, la reforma integral y modernización de los camerinos, ampliación de los aseos y la construcción de un ascensor para el público, un elemento exigido en materia de accesibilidad de edificios públicos del que carece este espacio municipal. Todas estas tareas se harán, como explican fuentes municipales, aprovechando los huecos del calendario de programación habitual del teatro sin necesidad de interrumpir o cancelar la actividad programada.

Se suma a estos trabajos toda la gran intervención del exterior, que contempla también la zona del Casino (y para la que el Ayuntamiento ha dispuesto una partida de 6,3 millones de euros, ya adjudicada). En concreto, la transformación del entorno urbano que rodea el teatro y el Casino de la Exposición y la mejora de la accesibilidad peatonal, devolverá a la ciudad un edificio recuperado con todo su esplendor y dotado de los medios técnicos necesarios para acoger grandes producciones nacionales e internacionales que estas tres últimas temporadas han pasado de largo por Sevilla.

Pero antes, todas estas tareas requieren de meses de trámite administrativo y luego más tiempo para su puesta en marcha. De modo que la rehabilitación integral de esta joya arquitectónica se completará a las puertas del primer aniversario de la Exposición Iberoamericana de 1929, la cita para la que fue concebida esta bombonera a los pies del parque María Luisa hace un siglo. No será hasta entonces cuando el Lope de Vega brille en todo su esplendor aunque desde este septiembre el público se reencuentre con el teatro de Sevilla por antonomasia.

Así lo explicó el alcalde, José Luis Sanz, tras la visita técnica a las obras en la que se afanan los trabajadores de las distintas empresas contratadas para llegar a tiempo a la Bienal de Flamenco, tras tres años de cierre al público.

Se ha llegado a tiempo a la reapertura para la gran cita jonda -que ya celebró la de 2024 sin esta sede, templo para los flamencos- pero casi derrapando, como el propio alcalde confesó este martes. "Sí, claro que temí que no llegáramos a tiempo, pero aquí estamos y por eso quiero agradecer especialmente el trabajo de todos los que han participado para que esto haya salido adelante", fueron sus palabras para reconocer cómo se ha apretado al máximo los tiempos habituales de las empresas contratadas y los equipos.

En privado, son muchos los trabajadores municipales que confiesan lo costosa y dura que ha sido esta recta final que, en términos de balance político, supone uno de los grande logros del mandato del gobierno del PP. José Luis Sanz, de hecho, fue muy duro en sus palabras a la hora de valorar la anterior gestión socialista con el teatro. "Ni un duro en mantenimiento en 10 años, sólo hicieron tres chapuces, tres lavados de cara, nada más", resumió a la prensa.

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