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Derbi

Reja e Ignacio, el derbi de los chóferes de Betis y Sevilla: "Si el resultado no es favorable, la vuelta se hace eterna"

Misma empresa, mismo uniforme, colores distintos, la historia del derbi sevillano contada desde la posición del conductor

VÍDEO | Conoce a los conductores de los autobuses de Betis y Sevilla

Conoce a los conductores de los autobuses de Betis y Sevilla / El Correo

Felipe Marín Alonso

Felipe Marín Alonso

Sevilla

Sevilla se parte en dos cada vez que llega un derbi. Las calles se tiñen de verdiblanco y blanquirrojo, y la ciudad entera respira fútbol durante días. Millones de ojos se posan sobre los jugadores, los técnicos, las gradas, pero hay dos hombres que viven ese partido desde un lugar que pocos conocen y que nadie imagina: el asiento del conductor.

Francisco José Reja e Ignacio Fernández trabajan para Alompe, empresa sevillana con larga trayectoria en el transporte deportivo de la ciudad. El primero lleva al Real Betis Balompié y el segundo al Sevilla Fútbol Club. Mismo uniforme y misma empresa, pero distintos colores. Mientras la ciudad debate en bares y en familias quién ganará el derbi, ellos se suben al volante y dejan los colores aparcados.

Este año, además, el derbi llega con una novedad histórica: por primera vez, béticos y sevillistas compartirán escenario en el Estadio de La Cartuja. Para Reja y Fernández eso también cambia las cosas: trayectos más largos, operativos distintos, y la misma tensión de siempre multiplicada por la expectativa de lo desconocido. Su responsabilidad va mucho más allá del fútbol, tienen entre sus manos la seguridad de los jugadores y el control de un dispositivo que empieza mucho antes del pitido inicial y no termina hasta que el último futbolista baja del autobús.

Humo, bengalas y porrazos en los cristales

Reja lleva al club verdiblanco desde 2020. Desde entonces ha vivido el derbi desde un privilegio extraño: el del hombre al que nadie mira pero que lo ve todo. La salida del hotel camino al estadio es, para él, el momento que mejor resume lo que es vivir un derbi al volante: "Es un momento muy emocionante, pero también de muchos nervios", reconoce como conductor y bético. "El humo de las bengalas lo cubre todo y no se ve absolutamente nada, apenas las luces del furgón de la policía que te va escoltando", afirma el conductor. En esos segundos, asegura que la responsabilidad pesa más que en cualquier otro momento del trayecto: "Tienes que tener muchísimo cuidado de no pisar a ningún aficionado, porque los tienes pegados a la carrocería por todos lados. Ves que hay gente ahí fuera pero no sabes exactamente dónde", puntualiza Reja.

Dentro del autobús, sin embargo, la energía es otra, afirma el conductor del Real Betis Balompié: "Los jugadores cantan, se animan entre ellos, ponen música". Una burbuja de calor y concentración que contrasta con la tensión que hay al otro lado del parabrisas. Porque fuera, la historia puede volverse impredecible en cualquier momento: "Hay veces que se pasan nervios porque hay personas que te tiran botellas, piedras... te pueden romper un cristal, pero gracias a Dios no ha pasado nada. Quitando esos momentos es algo para disfrutar", explica el conductor del autobús del club verdiblanco.

Francisco Reja, conductor del autobús del Real Betis Balompié

Francisco Reja, conductor del autobús del Real Betis Balompié / Felipe Marín Alonso

Fernández, al volante del autobús del Sevilla Fútbol Club, reconoce exactamente la misma sensación. Para él, el derbi no es solo un partido: "Se palpa la tensión desde el lunes", dice. "Cuando llega el trayecto no sabes lo que te vas a encontrar. Los porrazos en el bus, el humo que no te deja ver prácticamente nada y los aficionados por todas partes". Pero hay algo que, según confiesa, puede resultar que la vuelta tenga mayor carga emocional que la ida: "Cuando se gana es muy bonito, pero si el resultado no es favorable, la vuelta se hace eterna. No tiene absolutamente nada que ver, se respira otro ambiente por completo. El silencio dentro del autobús lo dice todo".

Una vida de kilómetros en soledad

El derbi es el momento más visible de su trabajo, pero no el único. Detrás de cada desplazamiento del equipo hay horas de carretera en soledad, cargando material, recogiendo maletas, asegurándose de que el autobús esté impecable antes de que suba el primero de los jugadores. Una logística invisible que sostiene el día a día de un club de fútbol profesional y que pocos llegan a imaginar.

"Salgo días antes a Vigo o a Barcelona, completamente solo", cuenta Reja. "Se carga el material, se echan kilómetros y horas para recoger al equipo en el aeropuerto, llevarlo al estadio, volver al aeropuerto y para Sevilla". Un ciclo que se repite semana tras semana, con la discreción de quien sabe que su papel es hacer que todo funcione sin que nadie lo note. Fernández comparte las declaraciones de su compañero: "Son muchas horas solo, da mucho tiempo a pensar, pero tampoco se para porque hay que recoger el material, las maletas de los jugadores, que el autobús esté impecable cuando lleguen. Ese trabajo previo nadie lo ve, pero es igual de importante" afirma el conductor del Sevilla.

Ignacio Fernández, conductor del autobús del Sevilla FC

Ignacio Fernández, conductor del autobús del Sevilla FC / Felipe Marín Alonso

Con los años ambos han construido algo más que una relación profesional con los futbolistas que transportan. Reja recuerda con cariño haber llevado a Aitor Ruibal cuando militaba en el Betis Deportivo, o a Marc Bartra, que acumula ya muchos derbis a sus espaldas. El tiempo en carretera crea vínculos que las cámaras nunca captan.

Fernández también tiene los suyos, y uno de esos recuerdos compartidos con el vestuario lo marcó especialmente, no solo como conductor del primer equipo, sino como sevillista. Así rememora el conductor blanquirrojo la noche en la que el Sevilla eliminó al Betis en los penaltis en la Europa League: "Esa vuelta a casa fue algo que no se puede describir con palabras", recuerda. "La euforia era impresionante, los jugadores completamente desatados, subidos al techo del autobús. Esas imágenes las ha visto todo el mundo, pero yo estaba ahí debajo", confiesa Fernández.

Rivalidad sana, colores aparcados

La pregunta inevitable es cómo conviven dos conductores de la misma empresa llevando a equipos rivales en la semana más tensa del fútbol sevillano. La respuesta, sorprendentemente, es sencilla. Entre Francisco e Ignacio no hay piques, no hay tensión, no hay guerra de vestuario. Hay dos profesionales que saben perfectamente dónde termina el aficionado y dónde empieza el trabajo: "La semana del derbi es especial, pero entre nosotros no hay rivalidad", explica Fernández. "Somos profesionales y separamos nuestros colores". Reja lo confirma sin dudar: "Por supuesto queremos que gane nuestro equipo, pero siempre desde una rivalidad sana".

El asiento que nadie habla

El asiento que nadie habla / Felipe Marín Alonso

Nadie les pregunta, pero si alguien lo hiciera, la respuesta sería la misma en los dos casos: "Seguiría muchos años más al volante en los derbis, sin lugar a duda" afirma Reja. Por otro lado, Fernández confiesa estar deseando que se acabe la semana para quitarse de encima la tensión acumulada en el cuerpo pero comparten ambos misma reflexión: "Haría más derbis, por supuesto".

Dos hombres que viven el partido más grande de Sevilla desde el único asiento crucial en cada equipo, que no ocupa butaca en un estadio ni nadie depara en ello. Y que, semana tras semana, derbi tras derbi, no cambiarían ese volante por nada. Francisco José Reja e Ignacio Fernández, los conductores de los autobuses de Real Betis Balompié y Sevilla Fútbol Club.

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