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Deportes

Manuel Vizcaíno deja la presidencia del Cádiz CF tras 12 años: "Perdón por los errores que haya cometido"

El ya expresidente ha dejado un mensaje de despedida para toda la afición en el que ha repasado su trayectoria al mando del club gaditano

Manuel Vizcaíno con el exdelantero internacional salvadoreño Jorge 'Mágico' González.

Manuel Vizcaíno con el exdelantero internacional salvadoreño Jorge 'Mágico' González. / Román Ríos / EFE

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Pablo León

Pablo León

Sevilla

Manuel Vizcaíno ha puesto fin este jueves a una de las etapas más importantes de la historia reciente del Cádiz CF. El dirigente sevillano se ha despedido como presidente de la entidad amarilla después de doce años al frente del club, una decisión que ha comunicado a través de una carta abierta dirigida al cadismo. "Me marcho con la tranquilidad de quien sabe que ha dado todo lo que tenía", asegura el ya ex presidente en un mensaje que ha compartido ante los medios en una rueda de prensa.

Con este mensaje, Vizcaíno cierra entre lágrimas un ciclo iniciado en 2014, en el que el Cádiz pasó de militar en Segunda División B a consolidarse durante varias temporadas en Primera División antes de regresar a la categoría de plata. Su salida da paso a una nueva etapa institucional, ya que el club ya ha confirmado a Christian Septien como nuevo presidente.

En la carta, el ya expresidente hace un repaso a los momentos más destacados de su mandato y centra buena parte de su despedida en agradecer el respaldo recibido por la afición, los trabajadores, jugadores, técnicos, patrocinadores y medios de comunicación. "Cuando llegué, asumí un reto enorme. Lo hice con toda la ilusión del mundo y con un único objetivo: intentar dejar al Cádiz mejor de lo que lo encontré", asegura Vizcaíno, que también destaca que el "alma del cadismo" ha sido el gran motor del crecimiento del club durante estos años.

Asimismo, Vizcaíno aprovecha su despedida para hacer autocrítica y "pedir perdón por todos los errores que haya cometido", reconoce el dirigente, quien insiste en que todas las decisiones que tomó estuvieron encaminadas a buscar lo mejor para el Cádiz CF, para concluir asegurando que, aunque deja la presidencia, "nunca dejaré de ser cadista".

Fin a una historia de 12 años en el club

La historia de Manuel Vizcaíno en el Cádiz comenzó en 2014, cuando se incorporó al club tras poner fin a una larga etapa en el Sevilla FC. Asumió la presidencia de la entidad, iniciando un proyecto que acabaría convirtiéndose en uno de los más longevos y exitosos de la historia reciente del cadismo.

Su llegada coincidió con un momento delicado para el club, que militaba en Segunda División B y trataba de recuperar la estabilidad deportiva e institucional tras años marcados por la incertidumbre. Vizcaíno lideró una profunda transformación que tuvo su primer gran éxito en 2016 con el ascenso al fútbol profesional después de seis años lejos de Segunda División.

Aquel regreso supuso un punto de inflexión. Con Álvaro Cervera en el banquillo, el Cádiz se consolidó rápidamente como uno de los equipos más competitivos de la categoría y comenzó a pelear de forma habitual por el ascenso. Tras varios intentos frustrados en el playoff, el objetivo se alcanzó en la temporada 2019-20, cuando el conjunto amarillo regresó a Primera División catorce años después.

La etapa en la máxima categoría representó el mayor escaparate del mandato de Vizcaíno. El Cádiz consiguió mantenerse durante cuatro temporadas consecutivas en la élite, firmó permanencias muy celebradas y se consolidó como un club estable tanto en el plano económico como institucional, aumentando sus ingresos, modernizando sus estructuras y desarrollando proyectos como la expansión empresarial de la entidad.

Sin embargo, el desgaste también fue creciendo con el paso de los años. El descenso a Segunda División marcó un punto de inflexión en la relación entre la directiva y una parte importante del cadismo. Los malos resultados deportivos, varias decisiones en la planificación de la plantilla y la sensación de alejamiento entre el club y su afición provocaron un clima de tensión que ha marcado esta última etapa de Vizcaíno al mando.

Durante las dos últimas temporadas fueron habituales las protestas en el Nuevo Mirandilla, con pañoladas y cánticos dirigidos tanto a Manuel Vizcaíno como al vicepresidente Rafael Contreras. La Federación de Peñas Cadistas llegó incluso a solicitar públicamente la venta del club, argumentando una pérdida de confianza en la gestión deportiva e institucional pese a reconocer los éxitos conseguidos durante la primera etapa del proyecto.

A ese desgaste se sumaron las continuas disputas accionariales con Quique Pina, las diferencias con la Plataforma 1910, una agrupación de 40 colectivos que luchaban frente a la gestión del club, y las críticas surgidas en torno a operaciones societarias como las ampliaciones de capital o el desarrollo del proyecto tecnológico Nomadar. Vizcaíno defendió siempre la viabilidad económica del Cádiz y negó en repetidas ocasiones que existieran problemas financieros o una intención de vender la entidad, aunque el debate sobre el futuro accionarial se había convertido en una constante durante los últimos meses de su mandato.

La campaña de abonados terminó de colmar la paciencia de la afición cadista

Uno de los episodios que más desgaste ha provocado en la recta final del mandato de Vizcaíno ha sido la campaña de abonados para la temporada 2026/2027. La presentación de los nuevos carnés generó un fuerte rechazo entre parte del cadismo por la subida de precios en determinados casos, lo que motivó las protestas de varias peñas y de la Plataforma 1910, que acusó al consejo de administración de dar la espalda a los aficionados y de priorizar criterios económicos sobre el sentimiento de pertenencia.

A esa confrontación social también se ha sumado la denuncia presentada por FACUA ante el Servicio Provincial de Consumo de la Junta de Andalucía. La asociación ha acusado al club de reincidir en el cobro obligatorio de gastos de gestión durante la renovación de los abonos, una práctica por la que el Cádiz ya había sido sancionado anteriormente con una multa superior a 63.000 euros. FACUA ha solicitado la apertura de un nuevo expediente, una sanción más severa por reincidencia y la devolución de las cantidades abonadas por los socios, mientras que el club ha mantenido su sistema de renovación, añadiendo un nuevo frente a una etapa ya marcada por el distanciamiento entre la directiva y una parte de la afición.

Finalmente, la entrada del empresario mexicano Christian Septien en el accionariado ha terminado acelerando el relevo en la presidencia. Con su despedida concluye una etapa de doce años que deja un balance difícil de discutir desde el punto de vista deportivo, pero también una gestión marcada en su recta final por la contestación social y un creciente distanciamiento con una parte de la afición.

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