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La ronda francesa femenina

Mal día de Paula Blasi, sacrificada en el Tour

La catalana cede dos minutos y medio a Demi Vollering después de trabajar en los últimos kilómetros para la italiana Elisa Longo Borghini. El Movistar mantiene el amarillo con la suiza Marlen Reusser

Demi Vollering, de blanco, durante la etapa.

Demi Vollering, de blanco, durante la etapa. / ASO / GAETAN FLAMME

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Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

El Tour nunca perdona, seas mujer u hombre. De hecho, muchos de los grandes genios de la bicicleta han sucumbido alguna vez ante el hacha de la carrera; el propio, Tadej Pogacar, sin ir más lejos. Paula Blasi no tuvo su mejor día, pero no le perdonan una en su equipo. En cuanto se descolgó del grupo de favoritas fue sacrificada como gregaria en favor de la italiana Elisa Longo Borghini.

Ella tiraba de la ciclista designada como jefa del UAE mientras por delante se iba a relevos. Demi Vollering, la número uno del mundo (la catalana es la número dos) sacó el látigo para provocar el caos, ponerlo todos patas arribas y lanzarse hacia la victoria que se le ha escapado en las dos últimas ediciones. Blasi, mientras tanto, se sacrificaba en favor de la líder de su escuadra.

Los pequeños puertos que dan vida a las viñas del Beujolais atormentaron a la ciclista de Esplugues. Se quedó cortada en la primera ofensiva de Vollering, en la penúltima montaña, pequeña pero matona. Ya no pudo enlazar y allí volvió a cambiar el rol que había recuperado supuestamente tras la contrarreloj.

Como Longo Borghini también había perdido contacto con el grupo de la jersey amarillo, Blasi empezó a trabajar para ella y al final cruzó la meta en la 15ª posición de una etapa infernal, descendió a la décima plaza de la general y entregó el jersey blanco de mejor joven a la alemana Antonia Niedermaier. Un pésimo día en cuanto a resultado, que no debe oscurecer la proyección de una corredora con espíritu luchador, combativa y que, no hay que olvidarlo, todavía no ha cumplido un año entero de experiencia en el pelotón internacional. Si a todo esto se añaden las consignas del equipo, la lectura no puede ser la mejor.

Blasi se descolgó en el peor momento cuando Vollering puso el ritmo más atroz, después de exprimir a las gregarias de la FDJ. Lo hizo mientras probaba la resistencia de la líder del Movistar (muy buen trabajo de Paula OstizMarlen Reusser.

Buen resultado para el Movistar

La ciclista suiza del conjunto español mantuvo el jersey de líder y descubrió -tampoco es que sea una sorpresa, más bien todo lo contrario- que Vollering va a ser su piedra en el zapato y que la polaca Katia Niewiadoma representa un gran peligro en la pelea por la victoria final. No en vano, neerlandesa y polaca han ganado los Tours de 2023 y 2024, mientras que la última vencedora, la francesa Pauline Ferrand-Prévot, se despidió de cualquier opción de repetir victoria al dejarse en la meta de la quinta etapa 2.35 minutos; por detrás de Blasi en la línea de llegada.

La sexta etapa.

La sexta etapa. / ASO

Malos números para la corredora catalana que salió reforzada de la contrarreloj de Dijon, tanto por su posición en la general como por reconvertir, en principio, la confianza del UAE, equipo al que salvó el día la polaca Dominika Wlodarczyk, que fue cuarta en la etapa y ascendió a la quinta plaza de la clasificación general.

Ahora se plantea un Tour incierto para Blasi; ahora sí que estará obligada a seguir trabajando para su compañera polaca y su jefa italiana; es ley de vida en el ciclismo. Prueba de ello fueron las alabanzas que la catalana recibió en la meta por parte de su directora Cherie Pridham. “Blasi se ha sacrificado por Longo Borghini”, claro y cristalino como el agua pura.

Las dos próximas etapas

Este jueves se plantea una etapa complicada, aunque menos que la vivida con el triunfo de Vollering, donde, de todas formas, una ciclista como Blasi puede gozar de libertad, pero únicamente como parte de la estrategia del UAE, que lidera la clasificación por equipos.

El viernes llega el Ventoux, etapa reina, subida de leyenda en el Tour, debut en el capítulo femenino, pero que debe afrontarse bien de piernas y de cabeza para conseguir un lucimiento en el denominado Gigante de Provenza y no sucumbir en los kilómetros finales con el tormento del sol, el viento y sin un árbol como decorado. La realidad del Tour ha servido para que se viera que nada ha cambiado en la escuadra de Blasi y que no es lo mismo ir de jefa absoluta que salir a ver qué ocurre y que no se te perdone ni una.

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Fuente: El Periódico

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