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Agricultura | Cristóbal Cano Secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA)

"Europa tiene que responder de una manera beligerante a Trump: ya no le puede pillar por sorpresa"

Cristóbal Cano (Alcalá La Real, Jaén, 1980) es una de las caras visibles del campo andaluz desde 2016, hace unas semanas ha sido nombrado secretario general de UPA en España

Cristóbal Cano, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA)

El Correo

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

Cristóbal Cano (Alcalá La Real, Jaén, 1980) es una de las caras visibles del campo andaluz. Desde 2016 ha ido detentado puestos de máxima responsabilidad en la Unión de Pequeños Agricultores a nivel provincial y regional. Este olivarero ha dado el salto a nacional hace unas semanas, cuando fue nombrado secretario general de UPA en España.

Defiende la continuidad en la entidad que ahora dirige y mantiene buena relación con el Gobierno, con el que la organización pactó más de 40 medidas tras meses de protestas que se extendieron por toda Europa. "Se han cumplido casi todas", reconoce. Ahora afronta los retos del sector agrícola y ganadero con ilusión. La sequía o los aranceles de Estados Unidos son solo algunos de ellos.

P. Lleva apenas unas semanas en su nuevo cargo como secretario general de UPA en España, sustituyendo a Lorenzo Ramos tras dos décadas en ese puesto. ¿Cómo están siendo estos primeros momentos?

R. Están siendo unos momentos de inicio: de aterrizar, de coordinar, sobre todo, las nuevas incorporaciones, que han sido muy numerosas. Más del 50% de la nueva comisión ejecutiva por primera vez está en este órgano de dirección de la organización. Y también coordinar las nuevas áreas, los compañeros y compañeras que han dejado sus funciones que han sido claves, además de Lorenzo Ramos, como Nacho Senovilla y Román Santalla, que llevaban las secretarías de Agricultura y Ganadería, y han dejado por jubilación la organización. Es, como digo, trabajo de coordinación, pero a su vez de continuidad, porque tenemos claro que los principios y valores de la organización de los últimos 40 años no van a cambiar. Vamos a seguir trabajando en esa línea.

"Lo primero que estamos haciendo es trabajo de coordinación, y a su vez de continuidad, porque tenemos claro que los principios y valores de la organización de los últimos 40 años no van a cambiar"

P. La situación hidrológica es mejor que hace un año, pero desde las administraciones y también desde los propios agricultores, llaman la atención sobre la sequía permanente. ¿Qué pasos hay que dar en infraestructuras que aún no se han dado, sobre todo para dar respuesta al sector en Andalucía?

R. Efectivamente, estamos en una situación de sequía que ya podemos definir como estructural. Hay que ser plenamente conscientes de que una de las evidencias del cambio climático es esa disminución en el régimen de precipitaciones, tanto en volumen como también en cambio en la intensidad de las mismas. Tenemos convocada para este 11 de marzo la comisión de desembalse, donde se pondrá encima de la mesa la situación hidrológica y las previsibles restricciones en el regadío para la próxima campaña. ¿Cómo solucionar esto? Es una conjunción de factores. Creo que debemos adaptarnos, los agricultores y ganaderos, a esta nueva realidad, y adaptar también los cultivos.

Por otro lado, hace falta un cambio en la gobernanza del agua, y por eso reivindicamos un papel más activo de los agricultores y ganaderos, de las organizaciones profesionales agrarias, en los órganos de gobernanza del organismo de las cuencas. Otro punto son las revisiones concesionales para que se adapten a la realidad de los cultivos y de los avances que hay, para que haya un uso más eficiente del recurso. También está la creación de nuevas infraestructuras. Hablamos, por ejemplo, de nuevos recursos que pueden venir dados por nuevas presas, nuevos pantanos, aguas desaladas, aguas regeneradas, pero, junto a esto, tiene que venir un cambio en el reparto donde primen los criterios sociales y medioambientales con un peso mucho mayor que el que hasta ahora tienen.

"Creo que los agricultores y ganaderos debemos adaptarnos a esta nueva realidad [la sequía estructural] y adaptar también los cultivos"

P. Las manifestaciones de hace un año hicieron que la opinión pública conociera los principales problemas de los agricultores. ¿Cree que la política arancelaria anunciada por Trump podría hacer a la UE dar un paso al frente en el tema de las cláusulas espejo?

R. Sí, sin duda. De hecho, creo que el cambio en la orientación política de la Unión Europea ha sido incluso anterior a la elección de Trump como presidente de Estados Unidos. La Comisión Europea, después de que tomó posesión en este mandato reciente, ha sido consciente de la situación del sector agrícola y ganadero y ya impulsó un diálogo activo sobre la situación del sector. Hace escasos días se ha presentado, como una de las consecuencias de ese diálogo, la visión de la agricultura por parte del nuevo comisario, Christophe Hansen, donde pone en el centro una de estas cuestiones, que es proteger al agricultor y ganadero europeo, salvaguardar la soberanía alimentaria y también tener en cuenta que esas producciones de terceros países entren en la Unión Europea con los mismos requisitos. Eso se ha impulsado a partir de esas protestas. Nos gusta cómo suena esa música y ahora vamos a ver cómo se concreta, con medidas que, efectivamente, vengan a atajar los problemas de agricultor europeo. Pero ese cambio en la orientación política de la Unión Europea creo que ya se ha dado y es fruto, precisamente, de esas protestas que se hicieron extensibles por toda Europa el año pasado. 

"Nos gusta como suena la música de las propuestas del nuevo comisario europeo; a ver cómo se concreta"

P. Trump ha planteado aranceles a partir del 2 de abril a distintos productos procedentes de Europa, entre ellos, parece que también a los agroalimentarios. ¿Cómo va a afectar a los agricultores andaluces y qué cultivos se verán más perjudicados?

R. Sabemos que es una amenaza que tiene visos de concretarse. Hasta que no conozcamos en profundidad o hasta que no se concreten suele ser poco prudente decir qué consecuencias pueden tener. Pero lo que sí tenemos claro es ya la experiencia del anterior mandato de Donald Trump. Ahí ya puso aranceles a producciones tan importantes como el aceite de oliva o el vino, y es un temor que tenemos. Evidentemente, la respuesta de la Unión Europea ahora mismo tiene que ser diferente, distinta, a la que se hizo en el anterior periodo. Europa tiene que ser beligerante, no le puede pillar la situación con el pie cambiado o por sorpresa.

Además de firme, a la altura del sector que representamos, el agroalimentario europeo, que es estratégico y debe ser protegido. Y, por otro lado, porque ya sabemos también que la Administración Trump no respeta ningún tipo de institución, ni la Organización Mundial del Comercio, ni ningún dictamen que le dé o no le dé la razón, porque no respeta ningún tipo de dictamen y va a los suyo sin ningún tipo de lealtad ni de respeto a las instituciones. El aceite de oliva y el vino son los productos que generan más valor en las exportaciones españolas allí. Luego tenemos las legumbres, queso, etcétera, pero sobre todo esos dos sectores, especialmente relevantes en Andalucía, con lo cual nos preocupa por además, exportamos más que importamos. Pero compo Trump cada día se despierta con una idea nueva o diferente… No sabemos por dónde va a tirar.

" El aceite de oliva y el vino son los productos que generan más valor en las exportaciones españolas en Estados Unidos"

P. Precisamente su asociación fue la única de las grandes organizaciones agrarias que firmó la ‘paz’ con el Gobierno tras meses de protestas. ¿Cuál es su relación con el Ministerio? ¿Se han cumplido las medidas que pactaron?

R. A día de hoy, la situación de los agricultores y ganaderos es más fácil que el año pasado por esta fecha, antes de las movilizaciones y antes de que firmara el acuerdo. Se ha reducido la burocracia en la PAC; se han flexibilizado los ecorregímenes; se ha pasado de que el cuaderno digital, en vez de ser obligatorio, sea voluntario e incentivado; se ha suprimido la obligatoriedad de las fotos georreferenciadas; ha habido un apoyo más fuerte a los seguros agrarios o también –precisamente lo hemos hablado antes– un nuevo sistema de inspección en frontera, que, además, tuvimos la ocasión de testarlo y verlo en primera persona en el puerto de Algeciras hace unos meses, que ha hecho que el Ministerio de Agricultura tenga el mando único y sea el único responsable de esas inspecciones de terceros países. Se han fortalecido, por tanto, esos controles y eso es una buena noticia para el conjunto del sector.

¿Qué es lo que falta? De esas 43, la única que no se ha podido ejecutar ha sido elevar de rango administrativo a la AICA, a la Agencia de Información y Control Agroalimentario. Y, precisamente, por una negativa en el trámite parlamentario, en el Congreso de los Diputados, cuando había grupos políticos -PP y VOX- que no han apoyado que pase a ser una agencia estatal, para ponerla al mismo nivel, por ejemplo, que la Agencia Tributaria, con lo cual eso implicaría dotarla de más recursos económicos y humanos, y también que la cuantía de las sanciones fuese más elevada. Esperamos que ahora que está en el Senado, pues, reconsideren la postura. Porque, al final, su objetivo es proteger a los dos eslabones más débiles de la cadena, que somos los agricultores y ganaderos y los consumidores. Por lo demás, el grado de cumplimiento es total y estamos satisfechos de haber contribuido a la mejora de agricultores y ganaderos. ¿Se han solventado todos los problemas del sector? Evidentemente, no. ¿Se ha mejorado? Sí.

P. ¿Y a la Junta de Andalucía qué le piden desde UPA?

R. Le pedimos que, en el ámbito de sus competencias, se esfuercen al máximo en poner en marcha medidas que faciliten el día a día de las explotaciones familiares. Por ejemplo, enlazando con el tema de la ley de la cadena, que refuercen las inspecciones en su ámbito de competencia. Ellos tienen la competencia de inspeccionar en la distribución, si se incumple la Ley de Cadena Alimentaria, si hay ventas o pérdidas, si hay destrucción del valor de las producciones agrarias… Y le pedimos que refuercen esos controles. Le pedimos también una cosa muy importante, y es que ponga en marcha una Ley Andaluza de Agricultura y Ganadería familiar. Ha salido ya a consulta pública la ley nacional, que era un compromiso del presidente del Gobierno y que el ministro Luis Planas anunció en la inauguración de nuestro congreso federalY, en el ámbito de las comunidades autónomas, también se puede poner en marcha esa legislación. De hecho, Castilla-La Mancha la tiene, hace ya varios años. Y Aragón también, aunque ahora el actual Gobierno está intentando vaciarla de contenido. Pero son normativas necesarias y, en el caso de Andalucía, inexistentes, y que deben ponerse en marcha cuanto antes para favorecer el modelo. Vamos a seguir trabajando con la Junta de Andalucía, como hasta ahora, con la máxima lealtad, alcanzando acuerdos, trabajando en conjunto, como hemos venido haciendo, y ningún tipo de problema.

"A la Junta le pedimos que refuercen las inspecciones y que se esfuercen en impulsar medidas que faciliten el día a día de las explotaciones familiares"

P. Como ha comentado, ya ha comenzado la consulta pública para el proyecto de ley de agricultura familiar. ¿Qué puede aportar al sector? ¿Beneficiará a la entrada de los jóvenes en el campo?

R. Lo que tenemos es un documento muy genérico, que hace un diagnóstico, reconoce la dificultad de las plantaciones familiares y el objetivo de buscar soluciones. Nosotros entendemos que es una norma absolutamente fundamental, porque tiene que articular el compromiso de las Administraciones de orientar todas las políticas a favor del modelo familiar profesional, que es el mayoritario, el que más dificultades tiene nuestro país. Desde una PAC más justa en el reparto de los recursos, también desde una mejora en todo lo que tiene que ver con el agua, o con la mejora en la incorporación real y efectiva de jóvenes, la visibilización de las mujeres… Todos los problemas que tenemos en las explotaciones familiares, que al final coexistimos con otras formas de producción, encabezadas por grandes corporaciones, fondos de inversión con las que no podemos competir de igual a igual y, por tanto, las Administraciones tienen que discriminar de forma positiva las plantaciones familiares y, para eso, necesitamos herramientas legislativas que sustenten esas decisiones políticas.

P. Precisamente, el sector se está alertando de la denominada ‘uberización’ del campo, esto es la entrada cada vez mayor de los fondos de inversión. ¿Cuál es la situación actual y hacia dónde puede avanzar?

R. Está claro que estas grandes corporaciones, al final ven la alimentación como un valor seguro en sus cuentas. Es una forma de producir diferente absolutamente de las plantaciones familiares, esquilman los recursos, tanto el suelo, el agua… Se hace un uso mucho menos sostenible de fertilizantes. Al final es producir a toda costa, en regímenes superintensivos, ya sea en cultivos o en explotaciones ganaderas, y eso choca contra el modelo de agricultura y ganadería familiar. Además, donde se asientan suponen un tapón, un freno para ese relevo generacional. No se puede competir con este tipo de incorporaciones. Por tanto, son una amenaza para el modelo tal y como lo conocemos. También es importante que el conjunto de la sociedad cada vez más se interese por el origen de lo que compra, de lo que come, de dónde viene. Y ahí tenemos que esforzarnos, tanto desde el sector productor como también desde las Administraciones, aumentando en la transparencia y en la comunicación de qué hay detrás de cada una de las decisiones de compra que los consumidores hacemos. Estos fondos de inversión en muchos casos ni siquiera tributan en España, con lo cual, además de esquilmar los recursos naturales, también esquilman los recursos económicos de la zona donde se asienta.

"La entrada de los fondos de inversión en el campo supone una amenaza para el modelo tal y como lo conocemos"

P. Y la instalación de plantas fotovoltaicas en tierras de cultivo, ¿les preocupa?

R. Todo lo que sea limitar superficie agraria útil, productiva, que sea desplazada por estos nuevos usos, nos preocupa. De hecho, no en este Congreso, sino hace cuatro años, ya nos posicionamos en este sentido. Al final, nuestra postura es que en zonas productivas no se debe favorecer la implantación de este tipo de usos, que hay otras superficies en las cuales se puedan asentar este tipo de plantas y que no sea menoscabando la capacidad productiva de nuestra agricultura y ganadería. Italia ha prohibido que en superficies de cultivos leñosos se puedan arrancar para poner plantas fotovoltaicas. Entendemos que ese es el camino y vamos a insistir en ello.

P. Usted proviene del olivar, un cultivo que tiene una importancia sin parangón en Andalucía. Los precios en el súper se han desplomado y nada tienen que ver con los de hace un año. ¿Para cuándo un equilibrio que beneficie tanto a productores como a consumidores?

R. No se han desplomado en los supermercados, lo han hecho en origen. No es en la misma proporción ni mucho menos que al consumidor. Es el efecto pluma que se suele decir en economía. Estos dos últimos años han sido complicados para todos, para productores y para consumidores en general, porque no hemos tenido cosecha y ha habido una escalada de precios que nunca se había dado en la historia. Pero como productores quiero destacar conclusiones positivas. Y es que el consumidor mundial ha mostrado una alta fidelidad por el aceite de oliva, a pesar de estas dificultades. Y no se ha vendido más aceite de oliva porque no había. Todas las existencias se han comercializado, no había un hundimiento ni mucho menos de la comercialización. Esto nos da una información que tenemos que saber manejar. Y es que, a un precio razonable, la demanda no se hunde, porque cada vez más el consumidor sabe que consumir aceite de oliva e invertir en salud. Necesitamos una estabilidad. Porque, al final, a la industria de la distribución siempre salen las cuentas. Haya o no haya cosecha, haya sequía o no la haya, tienen la capacidad de salvaguardar su margen comercial, algo que no podemos hacer agricultores y ganaderos y, evidentemente, es algo que tampoco puede gestionar el consumidor.

P. ¿Qué opinión le merece el acuerdo comercial UE-Mercosur?

R. Nos hemos quejado de que había mucha rapidez para intentar cerrar un acuerdo de una cuestión que venía hablándose desde los últimos veinte años. No hemos tenido la participación como sector que hubiésemos merecido en nuestro juicio. Tenemos que ver la letra pequeña del acuerdo, y estamos en ello, que pueda haber sectores en Andalucía que se puedan beneficiar, como, por ejemplo, precisamente el aceite, oliva o el vino, pero que pueda haber sectores ganaderos que se vean perjudicados y a los cuales habrá que compensar tanto con un fondo de contingencia que está previsto como la apertura de nuevos mercados que se están viendo. Nos consta que también hay negociaciones abiertas con India, por parte de la Unión Europea, para alcanzar un acuerdo de comercio. Y, al final, volvemos a lo mismo. Europa creo que ha aprendido la lección, tiene que ser soberana, tiene que ver que está en juego. Ahora mismo tenemos un nuevo orden mundial en muchas cuestiones, una de ellas el comercio, y que hay que buscar nuevos acuerdos y nuevos aliados que los que teníamos hasta ahora, porque muchos de ellos están en duda de su fiabilidad a medio y largo plazo.

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