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Marcaje a la empresaria - Ana Llopis

De una pequeña cuba de obra a ser referente en la gestión de residuos: Grupo Llopis cumple medio siglo

La presidenta ejecutiva de la compañía, Ana Llopis, recibe este viernes la Medalla de Sevilla en reconocimiento a su trayectoria empresarial

Ana Llopis recibe la Medalla de Sevilla 2025

El Correo

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

Ana Llopis (Sevilla, 1970) se recuerda en la empresa que fundó su padre "desde pequeñita". Ahora, es presidenta ejecutiva del Grupo Llopis Servicios Ambientales y su labor será reconocida este viernes por la ciudad que la vio nacer con una medalla que reconoce su trayectoria profesional y que recogerá "con mucho orgullo y satisfacción".

"Pienso que quien debería recibirla es mi madre, pero voy a pensar que la recojo en nombre de ella", reconoce emocionada, al tiempo que defiende el papel de su progenitora a la hora de sacar adelante una empresa - "mis padres fueron 50-50 para la compañía, aunque ella era la gran desconocida"-. Una firma que actualmente cuenta con más de 150 trabajadores y que ha pasado de facturar 3,5 millones de euros en 2018 a superar los 10 millones de euros.

El origen de Grupo Llopis Servicios Ambientales surge en Alemania hace medio siglo, donde el padre de Ana Llopis recaló para trabajar en la Volkswagen. "Era un hombre muy emprendedor y vio allí un sistema de recogida de gestión de residuos a través de cubas que no existía entonces en Sevilla y que permitía entrar en el casco antiguo; comenzó con un camión de segunda mano y empezó con una pequeña cuba para el sector de la construcción", explica. En un primer momento, la empresa se ubicaba en lo que hoy es Cocheras, en la prolongación de Hytasa.

Ya en los años 90 -cuando se mudaron a la Carretera de Utrera y permanecieron 25 años, hasta instalarse en el Puerto de Sevilla, donde se encuentra actualmente la firma- los cinco hermanos de la segunda generación familiar, entre los que estaba Ana, se incorporaron a la empresa.

Una crisis que lograron salvar

Los años de crisis tras la celebración de la Exposición Universal fueron muy duros para la entonces denominada Cubas Llopis. "La empresa estaba endeudada, embargados los camiones, las propiedades de mis padres, una situación precaria económica durísima que costó también el matrimonio", recuerda Llopis, que relata cómo su madre defendió "con uñas y dientes el futuro de sus hijos aunque fuera en una empresa que había que reflotar, porque confiaba en sus hijos y su capacidad de dar el callo".

La presidenta ejecutiva de la compañía sevillana reconoce que uno de los peores momentos de su vida llegó con el fallecimiento de su hermano con apenas 35 años en 2004, con el que trabajaba codo con codo en la dirección de la empresa. "Tuve que coger las riendas sola y adaptarme a las circunstancias; he sido una superviviente porque nunca fue mi objetivo llevar el negocio familiar", subraya.

Cuando se puso al frente de la compañía, el mundo empresarial estaba muy masculinizado, con horarios "imposibles" para conciliar y donde había pocas mujeres que dirigían compañías o eran poco conocidas. De ahí la importancia de fundar la Asociación de Mujeres Empresarias de Sevilla. "Sirvió para crear redes de contactos, fortalecerlos entre nosotras, empoderarnos, que hoy la palabra empoderamiento está manida, pero que hace 30 años era muy necesaria, porque nosotras mismas hablábamos con la boca pequeña al decir que éramos empresarias".

Implantación en el Puerto

Fue bajo su mando cuando la empresa se mudó al Puerto de Sevilla. "Es una zona en plena expansión y busqué un suelo apropiado porque en aquel momento recogíamos residuos de la zona portuaria", destaca, al tiempo que pone en valor cómo se ha desarrollado en los últimos diez años.

La evolución de la empresa ha sido continuada gracias a la diversificación. "De empezar con las cubas para obras, hemos terminado haciendo una gestión 360º, porque hacemos la consultoría ambiental, donde se le asesora a los clientes de cómo, de qué manera para evitar cualquier riesgo y cumplir con la ley", señala. Ahora, reconoce, está "todo muy controlado y los clientes ya están más concienciados que o se hacen las cosas bien, o la empresa está abocada al fracaso y nuestro crecimiento ha venido dado por dar respuesta a esas necesidades, que van desde el asesoramiento hasta depositar los residuos, el reciclaje o la valorización", enfatiza.

Trayectoria política

Su papel en las organizaciones empresariales y su visibilidad como empresaria le llevó a estar cuatro años en política como parlamentaria andaluza independiente por Ciudadanos. Formó parte del Gobierno andaluz del PP con esta formación política durante la legislatura 2018-2022. "Pude delegar en mi hermano pequeño el negocio familiar y se quedó él en la Dirección General para yo acometer este servicio público, que es mi vocación, y para aportar mi granito de arena", señala.

Se siente orgullosa de haber impulsado la LECA (Ley de Economía Circular de Andalucía). "La defendí en el Parlamento de Andalucía y fue uno de los momentos más bonitos de mi vida", asegura.

Otro momento que será inolvidable lo vivirá este viernes, cuando reciba la Medalla de Sevilla. "Me siento honrada, feliz, orgullosa por los míos más que por mí misma, porque son ejemplo de que el esfuerzo, la constancia, la perseverancia, el compromiso y la responsabilidad tienen su premio", destaca. Y pone especialmente el foco en sus hijos. "Espero que después de tantos años que les he sacrificado de tener a su madre cerca, se sientan orgullosos; les pido perdón casi todos los días por no haber pasado todo el tiempo que me hubiese gustado a su lado", relata.

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