Entrevista | Santiago Cuesta-López Director general del Clúster Ibérico para la Minería Sostenible y sus Servicios Asociados (ISMC)
"Sin materias primas no hay futuro: la sociedad debe ser consciente de esta realidad"
El Clúster Ibérico para la Minería Sostenible (ISMC) integra más de 90 empresas y trabaja para aglutinar capacidades, atraer inversión y convertir a la Península en una pieza clave del mapa estratégico europeo de materias primas críticas

Santiago Cuesta López, Director General de ISMC / El Correo

La actual situación geopolítica internacional ha acelerado el interés de Europa por los metales críticos, fundamentales para la transición energética y la soberanía estratégica respecto a terceros países. Son, de hecho, componentes esenciales en la fabricación de una amplia gama de productos tecnológicos, como baterías para vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes, paneles solares, turbinas eólicas o equipos médicos.
Ante este panorama, el Clúster Ibérico para la Minería Sostenible (ISMC) persigue aunar esfuerzos y atraer actores relevantes en las cadenas de valor de la minería y las materias primas con el fin de promover la sostenibilidad y la circularidad del sector al tiempo que impulsamos el crecimiento, la competitividad y la innovación. Su director general, Santiago Cuesta-López, destaca el papel aventajado de la Península Ibérica por ser una zona rica en materias primas, pero advierte de la importancia de atraer la inversión para poder desarrollar nuevos proyectos mineros sostenibles.
Pregunta. La estrategia de Europa pasa por ser autónoma en lo que a producción de minerales esenciales se refiere. ¿Qué papel juega la Península Ibérica y en concreto el Clúster Ibérico para la Minería Sostenible (ISMC) en un entorno en el que el sector está en pleno auge?
Respuesta. La Península Ibérica representa una de las zonas más ricas y prometedoras de Europa en cuanto a recursos minerales estratégicos. Hablamos de una región con tradición minera, capacidad técnica instalada, acceso a puertos clave y un entramado industrial y científico muy competitivo. En este contexto, el ISMC ha emergido como un actor coordinador esencial a nivel nacional y europeo, articulando una asociación empresarial innovadora que integra más de 90 empresas, centros tecnológicos, universidades y administraciones con un objetivo común: impulsar una minería moderna, sostenible y alineada con la autonomía estratégica europea. Desde el clúster promovemos la innovación, el cumplimiento de los más altos estándares medioambientales y la generación de proyectos colaborativos que refuercen las cadenas de valor locales. Nuestro papel es aglutinar capacidades, atraer inversión y convertir a la Península en una pieza clave del mapa estratégico europeo de materias primas críticas. La sociedad tiene que entender que sin materias primas no podemos tener absolutamente nada. Desde el clúster impulsamos una minería moderna, sostenible, del siglo XXI, alineada con el Pacto Europeo de las Materias Primas, y con el Pacto Verde, con los net zero valley (valles de cero emisiones), con una industria en cero emisiones que va a ser necesaria y que también es importante desde el punto de vista de las materias primas.

Santiago Cuesta López durante el evento de lanzamiento del proyecto europeo PERMANET, celebrado en la sede de Técnicas Reunidas en Madrid. / El Correo
P. En el contexto de la creciente demanda de materias primas críticas para la transición energética y la digitalización, las tierras raras y otros recursos minerales estratégicos están adquiriendo una importancia cada vez mayor. En este sentido, ¿qué tipo de recursos minerales estratégicos tiene España? Hablamos de materias primas como el litio o el neodimio. ¿Qué aplicaciones tienen en diferentes sectores, como la energía, la construcción o la tecnología?
R. España dispone de importantes recursos como litio, tungsteno, tierras raras ligeras y pesadas, estaño, cobalto o grafito natural, todos ellos reconocidos como críticos por la Unión Europea. En particular, Castilla y León y Extremadura concentran zonas de alto potencial para litio y tierras raras. Estos elementos son fundamentales para la transición energética: se utilizan en baterías, turbinas eólicas, motores eléctricos, sensores, electrónica avanzada y sistemas de almacenamiento energético. Tenemos que ver cómo promocionamos España, cómo atraemos inversiones, porque aquí es muy fácil decir que tenemos las materias primas, pero sin atraer inversiones no se puede desarrollar ningún proyecto minero. Necesitamos aceptación social, aceptación política y gubernamental, facilitar esas inversiones, y el punto más importante, que también trabajamos desde el clúster, atraer tecnología que permita la explotación de las materias primas de una manera sostenible y con respeto al medio ambiente.
En el sur, sabemos que La Faja Pirítica Ibérica (FPI) concentra alrededor del 90 % de la producción minera metálica de España, siendo una provincia metalogénica de escala europea que se extiende por el suroeste de la Península Ibérica (principalmente Huelva, Sevilla y el sur de Portugal). Es conocida mundialmente por sus grandes depósitos de sulfuros masivos polimetálicos ricos en cobre (Cu), zinc (Zn), plomo (Pb), oro (Au) y plata (Ag). Esta región es líder mundial en la explotación de un mineral estratégico, el sulfato de estroncio, conocido mineralógicamente como celestina (SrSO₄), es considerado actualmente una materia prima estratégica para Europa, debido a su papel transversal en múltiples industrias tecnológicas y de transformación avanzada. El estroncio es un componente esencial en la fabricación de dispositivos electrónicos, pantallas planas, ordenadores, azulejos cerámicos, vajillas de alta resistencia, electrodomésticos, sensores de automoción, baterías avanzadas y paneles solares. Su versatilidad y propiedades físico-químicas lo convierten en un insumo clave tanto para sectores industriales tradicionales como para tecnologías emergentes vinculadas a la transición energética y digital.
P. ¿Qué otras potencialidades tiene Andalucía?
R. La provincia de Granada alberga el mayor yacimiento de celestina de Europa y el segundo más grande del mundo, lo que sitúa a España como un actor geoestratégico de primer orden en la cadena de valor de este mineral. Esta explotación, localizada en la zona de Escúzar, representa el origen del 90 % del estroncio que consume la Unión Europea y aporta alrededor del 35% de la producción mundial, lo que confiere a España una posición privilegiada en términos de soberanía y autonomía industrial dentro del contexto del Critical Raw Materials Act europeo. Garantizar el acceso y la valorización de este recurso no solo fortalece la seguridad de suministro, sino que también impulsa la industria cerámica, electrónica y energética del continente, haciéndola más resiliente frente a las crecientes tensiones geopolíticas globales. Andalucía puede liderar también recursos estratégicos como el cobalto (Co) que, aunque no ha sido históricamente el foco principal de explotación, numerosos estudios y análisis geoquímicos recientes indican su presencia asociada a los sulfuros de hierro y cobre, especialmente en estructuras de tipo vulcanogénico-exhalativo (VMS). Relaves históricos (Tharsis, Riotinto, San Telmo, etc.): Contienen millones de toneladas de residuos que podrían ser reprocesados con tecnología moderna como las que estamos tratando de investigar en cooperación con mineras y empresas tecnológicas gracias a los fondos europeos.
Desde el ISMC lideramos proyectos como PERMANET, en colaboración con empresas como Técnicas Reunidas, líder en el sector. El proyecto trabaja una iniciativa estratégica europea para asegurar la cadena de valor de imanes permanentes, claves para sectores como la automoción eléctrica, la robótica o la energía eólica. Este proyecto implica no solo exploración y extracción responsable, sino también procesamiento, reciclaje e innovación tecnológica, para que Europa deje de depender de mercados externos, especialmente de Asia. PERMANET va a construir un gran hub distribuido en Europa donde se están integrando todas las industrias europeas que asegurarán la autonomía estratégica de toda la cadena de valor de los imanes permanentes, desde el suministro de materias primas hasta la fabricación.
P. ¿Qué importancia tienen los fondos procedentes de Europa para llevar a cabo una minería que sea sostenible?
R. Los fondos europeos son absolutamente estratégicos para transformar el modelo extractivo tradicional en uno basado en la sostenibilidad, la circularidad y la digitalización. Instrumentos como Horizon Europe, Innovation Fund, InvestEU o el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia permiten financiar investigación, descarbonización de procesos, rehabilitación ambiental y nuevas tecnologías extractivas de bajo impacto. Desde el ISMC ayudamos a las empresas a impulsar sus innovaciones en el espacio europeo de financiación, en las convocatorias más competitivas como el Clúster4 del programa Horizon EU o el EIT Raw Materials. Desde el ISMC hemos movilizado más de 120 millones de euros en proyectos europeos, atrayendo cerca de 6 millones al clúster y unos 7 millones a sus empresas. Es muy importante recalcar que desde el clúster contribuimos activamente a la canalización de estos recursos hacia iniciativas transformadoras, que estén alineadas con una transición verde y justa, impulsando tecnologías en harmonía con el medio ambiente para impulsar un sector que es clave para el desarrollo de nuestro bienestar social. Sin estos fondos, sería mucho más difícil acelerar el cambio estructural que necesita la industria minera para adaptarse a las exigencias del siglo XXI.

Junta Directiva del Clúster ISMC. De izquierda a derecha y de arriba abajo: David Pérez Sigüenza, CEO de Cubicoff, Aurelio de Grado, secretario técnico del clúster y Director General del centro tecnológico PINACAL INSER; Ávaro Serrano, presidente de la Junta Directiva y Consejero Delegado de Saloro; Santiago Cuesta López, director general de ISMC; Isabel Carrero Mora, vicepresidenta de la Junta Directiva y CEO de Qualifica2; Jacinto López, CEO de TECMINA; Iñaki López de Anquela, tesorero del clúster y Director General de IP Control; Joan Núñez de Arenas, socio fundador y Director Comercial de COMET Global Innovation SL; y Julen Bilbao Madariaga, director general de EPC España Silex SL. / El Correo
P. ¿Cómo ha cambiado la minería en las últimas décadas? ¿Qué peso tienen cuestiones como la innovación o la digitalización?
R. La minería ha evolucionado profundamente. Ya no se concibe como una actividad aislada, intensiva y contaminante, sino como una industria tecnológica e interconectada. Hoy hablamos de minería 4.0, con sensores, gemelos digitales, sistemas de trazabilidad, control ambiental en tiempo real y uso extensivo de inteligencia artificial para modelar y optimizar los procesos. La innovación no es una opción, es una necesidad. El uso eficiente de los recursos, la minimización del impacto ambiental, la automatización de tareas y la mejora de la seguridad pasan por digitalizar toda la cadena de valor. El ISMC impulsa esta transformación, trabajando con pymes, startups y grandes corporaciones para integrar soluciones de alto valor añadido.
P. ¿Qué le diría a aquellos que se muestran reacios al respaldo a la actividad minera? ¿Qué es una minería sostenible?
R. Comprendo las preocupaciones sociales. La minería del pasado dejó cicatrices, pero la minería moderna no tiene nada que ver con esa imagen. Hoy trabajamos bajo un marco legal estricto, con evaluaciones ambientales exhaustivas, tecnologías limpias y compromiso con el entorno y las comunidades. La minería sostenible es aquella que respeta el medio ambiente, genera desarrollo económico local, incorpora innovación y deja un legado positivo. No se trata solo de extraer, sino de hacerlo con responsabilidad, transparencia y valor social. Además, nos aliamos con centros tecnológicos como la Fundación ICAMCyL para implantar las más modernas tecnologías que permitan hacerlo de la manera más sostenible posible, respetando el medioambiente. Se trata de una visión completa e integral de mínimas emisiones, reducción del impacto medioambiental al máximo, e integración de tecnologías de restauración durante y al final de la explotación. Y, lo más importante, que todo esto es imprescindible para abastecer la transición energética, digital y verde que la sociedad demanda. Hay empresas en Andalucía haciendo un gran trabajo en este sentido, como AGQ Labs que impulsan tecnologías de restauración del medioambiente a nivel internacional o la startup EcoCastulum en Jaén, que desarrolla tecnologías de remediación para restaurar las minas colocando suelos específicos que absorban CO2 y que eliminen los residuos de metales pesados.
P. El impulso al sector minero requerirá de perfiles profesionales cualificados. ¿Cómo se debe afrontar este reto?
R. Es uno de los grandes desafíos y una prioridad para nosotros. Necesitamos nuevas generaciones de profesionales en geología, ingeniería, digitalización, economía circular y sostenibilidad. La formación técnica debe ir acompañada de competencias en innovación y adaptación al cambio. Desde el ISMC colaboramos con universidades, FP dual, centros de investigación y empresas para diseñar programas formativos adaptados al nuevo modelo industrial. Tenemos un grupo de trabajo especializado en formación que lideran empresas como TECMINA, Qualifica2 o Aiteminle. Además, impulsamos una academia internacional de minería sostenible junto con entidades como la Universidad de Oviedo y su centro ASRAM, y apoyamos el desarrollo de itinerarios formativos europeos que permitan atraer talento y reforzar el capital humano del sector. Por otro lado, tenemos gente que está muy cualificada en la extracción de carbón y como ahora todo eso se ha cerrado lo que estamos intentando lograr a través de los grupos de formación es que esos profesionales hagan una transposición de sus capacidades a esta nueva minería sostenible.
P. ¿Qué papel quiere jugar ISMC en los próximos 5-10 años en Europa?
R. Queremos consolidarnos como un referente europeo en sostenibilidad minera, un nodo estratégico que impulse cadenas de valor resilientes en materias primas críticas. Nuestra visión es clara: liderar alianzas industriales, científicas y financieras que garanticen el suministro responsable de recursos esenciales para Europa. En los próximos años, el ISMC pretende ser una plataforma de conexión entre regiones mineras, industria tecnológica, fondos europeos y sociedad civil, promoviendo proyectos transformadores y atrayendo inversión internacional. Nuestra ambición es que la Península Ibérica deje de ser solo un proveedor de recursos y se convierta en motor de innovación, autonomía industrial y transición justa para toda Europa.
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