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Rehabilitación energética

Olas de calor y viviendas ineficientes: el 80% del parque inmobiliario español suspende en eficiencia energética

Más del 80% del parque inmobiliario español no está preparado para soportar las olas de calor, mientras expertos advierten que rehabilitar los edificios es clave para proteger la salud, reducir el gasto y aumentar el valor de las viviendas

Solo 1 de cada 5 viviendas está preparada para soportar el calor extremo

Solo 1 de cada 5 viviendas está preparada para soportar el calor extremo / ZOWY VOETEN

Esther Chapa

Esther Chapa

En plena ola de calor, con termómetros disparados por encima de los 42 °C en doce comunidades autónomas y el 60% de los edificios españoles afectados por sobrecalentamiento, la vivienda se ha convertido en una frontera crítica frente al cambio climático. Pero también en una asignatura pendiente: más del 80% del parque residencial español tiene una calificación energética E, F o G, las más bajas posibles. Y más del 50% de las viviendas tiene más de 40 años.

España posee uno de los parques inmobiliarios más envejecidos y menos eficientes de Europa, y esto no solo compromete el confort térmico de los hogares —como advierte UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios)—, sino que también representa un serio obstáculo para cumplir con los ambiciosos objetivos de sostenibilidad marcados por la Unión Europea. En 2050, toda la edificación europea deberá ser climáticamente neutra, y ya en 2030 todos los edificios de nueva construcción tendrán que alcanzar las cero emisiones, tal como establece la nueva Directiva de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD), aprobada por el Parlamento Europeo.

La situación española es especialmente delicada. El parque de viviendas es responsable de cerca del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según el CSCAE, mientras que el sector de la construcción y el inmobiliario en conjunto consumen el 40% de la energía y emiten el 36% del CO₂, según la Comisión Europea.

Un reto monumental… pero financiado

Ante este panorama, los fondos europeos Next Generation EU aparecían como una oportunidad única. España recibió más de 3.000 millones de euros para rehabilitación energética, canalizados a través del Plan de Rehabilitación, Transformación y Resiliencia, con el objetivo inicial de reformar 510.000 viviendas. Pero, a cinco años de su aprobación, la ejecución no ha alcanzado ni de lejos ese ritmo.

Las razones del retraso son múltiples. Juan Jiménez-Hevia, Head of Iberia de Real IS AG, lo resume así en un artículo para el portal inmobiliario, Idealista: “Existen tres grandes frenos: el incremento del coste de los materiales respecto a 2020, la compleja burocracia y la fragmentación normativa entre las 17 comunidades autónomas”. Esto último ha supuesto un escollo especialmente importante para promotores y grandes operadores con actividad nacional, que deben adaptarse a 17 marcos regulatorios distintos para una misma reforma.

Una cuestión de salud pública y justicia climática

Desde UCI insisten en que rehabilitar energéticamente no es solo una opción técnica o financiera, sino una prioridad sanitaria, económica y climática. De hecho, actuar sobre la envolvente térmica de los edificios (fachadas, cubiertas, ventanas) puede reducir hasta un 30% la demanda de refrigeración en verano, lo que se traduce en un ahorro energético de hasta el 50% y en una mejora sustancial de la salud y el bienestar de los ocupantes, especialmente ancianos y niños.

Además, en un mercado cada vez más condicionado por los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza), la eficiencia energética ya no es solo un valor añadido: empieza a convertirse en un requisito de mercado. “El futuro del sector será sostenible o no será”, advierte Jiménez-Hevia. Las viviendas que no cumplan con los estándares europeos podrían quedar fuera del mercado a medio plazo, perdiendo valor y dificultando su financiación o alquiler.

El Gobierno, consciente de esta urgencia, aprobaba en 2024 una línea de 430 millones de euros para rehabilitación de viviendas y espacios urbanos. Pero los expertos coinciden en que esto no es suficiente si no se agilizan los procedimientos, se simplifica la gestión y se informa de manera eficaz a propietarios y comunidades.

¿Cambio estructural o pérdida de oportunidad?

Las condiciones están sobre la mesa: urgencia climática, mandato normativo europeo, fondos disponibles y beneficios evidentes. Pero el ritmo de ejecución pone en duda que España llegue a tiempo. Si no se acelera la transformación del parque residencial, no solo se pondrá en peligro el cumplimiento de los compromisos climáticos de la UE, sino también la competitividad del propio sector inmobiliario.

En palabras de UCI, “la vivienda debe ser un refugio climático, no una carga térmica ni un pasivo ambiental”. En este contexto, rehabilitar ya no es solo rehabilitar: es actualizar, revalorizar, proteger y cumplir.

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