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Marcaje al Empresario - José Manuel Sánchez

Virgen de Palomares, la cooperativa de viñedos centenarios que afronta el reto de vender su vino más allá de Cádiz

Con una facturación de cinco millones de euros y una producción de tres millones y medio de litros de vino al año, la empresa de Trebujena apuesta por la investigación para abrir nuevas vías de negocio

José Manuel Sánchez, presidente de la Cooperativa Virgen de Palomares

José Manuel Sánchez, presidente de la Cooperativa Virgen de Palomares / Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

A finales del siglo XV, el duque Don Juan, miembro la Casa de Medina Sidonia, decidió poblar su lugar de Tribuxena (hoy Trebujena, en la provincia de Cádiz), momento en el que concedió dos aranzadas -antigua unidad agraria de superficie utilizada en algunas regiones de España antes de la adopción del sistema métrico decimal- de tierra a cada habitante, con la condición de que una se dedicase a la plantación de viña. Este fue el origen de una tradición vitivinícola que se pervive hasta nuestros días y que sigue investigando sus raíces para producir nuevos caldos que sean competitivos en el mercado.

La Cooperativa Virgen de Palomares, fundada en 1957, da buena cuenta de esta herencia viticultora. "A mediados del siglo pasado, nuestra uva se vendía como se podía, a Jerez y Lebrija", explica su presidente, José Manuel Sánchez (Trebujena, 1975), quien abunda que esta cooperativa -que factura en torno a los cinco millones de euros y produce tres millones y medio de litros de vino al año- se funda por la necesidad de los agricultores de "tener una seguridad y una fiabilidad a la hora de entregar la cosecha y transformar la uva en vino, al ser un producto tan perecedero que si no se tienen herramientas para poder transformarla en el momento óptimo de la maduración, puede verse afectada tanto en calidad como en cantidad".

Pequeños viticultores

Eran pequeños viticultores con una media de una hectárea, aproximadamente. En la actualidad, está conformada por unos 550 socios que cuentan con unas 535 hectáreas. "Precisamente el hecho de que el tamaño de la explotación sea pequeño, hace que cada viticultor trebujenero no dependa de manera íntegra de la viña para dar de comer su familia, es un complemento", subraya. Esto ha supuesto que, si en el Marco de Jerez el espacio destinado a este cultivo ha disminuido en dos terceras partes en los últimos 30 años, en el caso de Trebujena la caída de superficie "es de apenas el 15%". En cualquier caso, el tamaño medio de la explotación ha crecido, "porque algunos socios o personas gestionan varias a la vez"m debido a que hay "mucho arrendamiento".

Los vinos criados en Virgen de Palomares son los propios del marco de Jerez, como el oloroso, el fino, el palo cortado, el dulce o el cream. También cuentan con el mosto propio de la localidad en la que desarrollan, Trebujena. También venden los denominan blending, que se hacen de mezclas de vinos de estilo oxidativo y de vinos dulces.

Una de las cuentas pendientes, reconoce Sánchez, es la vinculada a la comercialización. "Hemos hecho poco trabajo en este sentido, aunque estamos iniciándonos para ver dónde podemos colocar nuestros productos; ahora mismo nuestro mercado principal es muy local y se reparte entre Trebujena y los pueblos de alrededor, aunque tenemos clientes que nos compran a través de nuestra tienda on line". Así, el 98% de las ventas de su vino embotellado es dentro de la provincia de Cádiz.

Apuesta por la investigación

Desde la cooperativa están apostando por la innovación. Es por ello que ha participado en el grupo operativo (GO) Innovavino, que ha desarrollado nuevas tipologías de vinos sin encabezar gracias a la recuperación de técnicas vitivinícolas ancestrales. "El proyecto nos ha permitido demostrar que se pueden hacer vinos de mucha calidad, vinos dulces en este caso, con otro método de elaboración a los que se hace en la denominación de origen de Jerez", indica Sánchez.

Junto a la Universidad de Cádiz (UCA), la cooperativa vitivinícola Albarizas, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Virgen de Palomares ha estudiado la viabilidad del asoleo como técnica vitivinícola ancestral de sobremaduración con la implementación del big data. Los resultados generados durante dos años de trabajo, fueron presentados en una jornada final, que se celebró en el Teatro Municipal José Manuel Valderas García de la localidad de Trebujena el pasado año.

El proyecto surgió como respuesta al retroceso que se ha producido en los últimos años en el cultivo del viñedo de Cádiz y para buscar estrategias vitivinícolas, de fácil implantación, que permitieran hacer frente a problemas asociados a los efectos del cambio climático. El vino obtenido contiene "todo el azúcar y todo el alcohol propio de la uva", con métodos de vinificación "naturalmente dulces".

Evolución del mercado

En cuanto a la evolución del mercado en los últimos años, Sánchez destaca que la sequía ha hecho aumentar los precios de la uva "de una manera importante" debido a la afectación sobre la producción.

Por ello, destaca que el mayor hándicap actual para la cooperativa es el descenso generalizado del consumo de vino de Jerez, "también del resto de bebidas alcohólicas", lo que se está compensando con una subida del uso de caldos del Marco para el envinado de botas, un proceso que consiste en que la barrica se va impregnando de la esencia de estos vinos y luego se destinan a la maduración de whisky o ron, entre otras bebidas.

Otro de los aspectos a los que se debe enfrentar la cooperativa, como sucede en otros sectores agrícolas, es la falta de mano de obra. "No hay gente para trabajar la viña, no solo en la vendimia, sino en todo el proceso", enfatiza.

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