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Comercio más sostenible

Retornables, de cartón y orgánicos, las empresas alimentarias invierten en I+D para encontrar el envase ideal

La industria alimentaria ha sido líder en la incorporación de embalajes con menos impacto ambiental, un elemento que el consumidor tiene cada vez más en cuenta

La bandeja de carne retornable que BonÀrea está probando en sus tiendas.

La bandeja de carne retornable que BonÀrea está probando en sus tiendas. / Miguel Ángel Gracia

Guissona / Barcelona

Los envases han sido, desde siempre, uno de los elementos que más determinan la decisión de compra. Pero a diferencia de lo que ocurría hace unos años cuando la imagen y el diseño eran claves, ahora los consumidores velan porque ese embalaje sea también respetuoso con el medio ambiente. En plena reconversión hacia el uso de materiales menos contaminantes, se espera que el sector crezca más rápido que el PIB mundial, según un estudio publicado en septiembre por la consultora McKinsey. "La demanda de la industria de envases sostenibles está en aumento", aseveran los autores del informe. Aquí, en España, la industria agroalimentaria ha sido líder, aunque todavía sigue investigando cómo conseguir el envase ideal. Estos son algunos de los avances hechos hasta ahora.

Más de tres años y medio de investigación y desarrollo, de prueba y error, han invertido los técnicos de BonÀrea para poder lanzar el que se ha convertido en el primer envase retornable de la compañía, único hasta ahora en el segmento del embalaje de productos cárnicos. La bandeja en cuestión, que se está probando desde el verano pasado en los 55 supermercados que la compañía tiene en la provincia de Tarragona, "ha tenido un grado de aceptación muy elevado por parte de los clientes, con un 85% de comentarios favorables y una tasa de retorno del 60% en los primeros cuatro meses en funcionamiento", explica Daniel Marsol, director de comunicación de la corporación agroalimentaria. Esto significa, ilustra Marsol, que "se ha evitado que se tiraran a la basura unas 30.000 envases, lo que representan 750 kilos plásticos, con una huella de carbono de 1,2 toneladas", agrega.

La bandeja de BonÀrea, en la que de momento se comercializan solo lomos de pollo amarillo, se compone de dos partes. Por un lado, una base de plástico reutilizable equipada con chip de identificación por radiofrecuencia (RFID) y un código QR. Por otro, una lámina superior de un solo uso, que mantiene intacta la seguridad alimentaria, ya que así "el alimento nunca entra en contacto con la bandeja y el cliente puede devolverla sin necesidad de lavarla", destaca el directivo.

Cada vez que un cliente se lleva una de estas bandejas deja un depósito de 45 céntimos, que recupera al devolver el recipiente en cualquiera de las tiendas de la cadena. Allí, BonÀrea le reembolsará 50 céntimos, cinco más de lo pagado. "Esto es posible gracias a la estructura vertical que tiene esta empresa y al sistema de logística inversa que ya empleamos, de manera que los camiones que abastecen las tiendas regresan cada día a la fábrica con los envases usados", subraya Marsol. Las bandejas pueden alcanzar hasta 50 ciclos de vida.

Los envases de cartón con una fina cobertura de plástico film, un mecanismo similar al de la bandeja retornable de BonÀrea, es una de las señas de identidad de los envases sostenibles de Ametller Origen, en concreto de sus platos preparados. "Para prevenir residuos de 'packaging', ecodiseñamos nuestros envases a fin de disminuir o incluso sustituir materiales según su ciclo de vida y asegurarnos de que sean reciclabes o compostables", explica Amaya Prat, responsable de Sostenibilidad en la compañía. "También potenciamos aquellos que están hechos a partir de plástico y cartón reciclado, y en el caso de este último, del cartón, que proceda de fuentes sostenibles", agrega Prat, que destaca, entre otros, el Hallopack, "un envase con un 80% menos de plástico, gracias al cual se ahorran anualmente más de 50 toneladas de plástico de un solo uso".

Imagen de los envases sostenibles con los que Ametller Origen comercializa sus platos preparados

Imagen de los envases sostenibles con los que Ametller Origen comercializa sus platos preparados / Ametller Origen

Otro de los ámbitos en los que la empresa hace hincapié es en el uso de tápers. "Animamos a nuestros clientes a venir a comprar con su propio recipiente reutilizable", destaca la responsable de Sostenibilidad de la empresa, que está adherida al compromiso 'Barcelona Plástico Cero', que promueve el ayuntamiento de la capital catalana y que incentiva iniciativas como esta, "que permite que, por cada 100 compras con hechas con tápers, se ahorre la generación de 6,2 kilos de residuos de envases de un solo uso".

La Cambra Arrossera del Montsià y las empresas Gandai SIS y Vasalplast suministran a los pescadores de la costa catalana cajas elaboradas con un material innovador que sustituye parte del plástico tradicional y que se fabrica a partir de la cáscara del arroz. Este material sostenible, patentado con el nombre de Oryzite, utiliza el subproducto del arroz (muy abundante) como fijador reductor de carbono.

Cajas de pescado en la lonja de pescadores de La Ràpita

Cajas de pescado en la lonja de pescadores de La Ràpita / Marc Puig Pérez / FCAC

Los promotores de la iniciativa aseguran que Oryzite "no solo ofrece una alternativa al plástico, sino que también contribuye a la reducción de CO2, la huella de carbono y el consumo de energía, convirtiéndose en un claro ejemplo de economía circular". La primera planta de producción del material se ha implantado en las instalaciones de la Cambra Arrossera. El objetivo los pescadores utilicen las cajas hechas de Oryzite para depositar en ellas sus capturas y sustituir las de plástico que se utilizaban hasta ahora. La previsión es que más de 251 embarcaciones pesqueras se beneficien de este nuevo material.

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