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Empresas cercanas y globales

Así es la revolución de la agricultura cada vez más sana que La Caña logra en frutas y hortalizas

El grupo empresarial La Caña es uno de los que lidera la extraordinaria transformación de la agricultura andaluza, produciendo frutas y hortalizas cada vez con más calidad y con menos impacto ambiental. Para ello investigan continuamente en sus fincas con al menos cien variedades

María Llanos Andújar, técnica del departamento de innovación en Grupo La Caña, tomando mediciones de radiación solar.

María Llanos Andújar, técnica del departamento de innovación en Grupo La Caña, tomando mediciones de radiación solar. / El Correo

Juan Luis Pavón

Juan Luis Pavón

Sevilla

“Hay turistas de los que llegan en cruceros a Motril que optan por hacer excursiones vinculadas a la agricultura sostenible, y las visitas a invernaderos les dejan boquiabiertos. No se podían ni imaginar el grado de innovación que sustenta hoy en día la agricultura. El término 'primario' puede llevar a equívoco. Un agricultor, un técnico de campo, te habla de genética, de inteligencia artificial, de automatización, de fisiología vegetal”. Lo dice José Ramón Fernández, director de Innovación en Grupo La Caña, empresa de referencia en la Costa Tropical de Granada y una de las que desde hace muchos lidera en Andalucía la extraordinaria modernización de la cadena agroalimentaria.

La Caña cerró el ejercicio 2024 con 198 millones de facturación gracias a la producción y venta de 107 millones de kilos de producto fresco, de los que 20 millones de kilos eran con acreditación ecológica. Todo ello con una plantilla fija de 1.473 trabajadores. “Antes era más fluctuante en función de las campañas, y en los últimos años se han incrementado los contratos fijos. Hoy el 90% de la plantilla tiene contrato estable”, precisa Tania López, directora de marketing y comunicación.

En red con más de 2.000 agricultores

El empleo indirecto que genera es mucho mayor, porque, además de su producción en fincas propias, trabajan con más de 2.000 agricultores de las provincias de Granada, Almería, Málaga y Cádiz. El 85% de lo que se cultiva se comercializa fuera de España. Téngase en cuenta que en países como Alemania y Holanda hay cadenas de supermercados que solo venden productos ecológicos, mientras que en España, que es el gran país productor, solo ocupan pequeñas estanterías en establecimientos de tamaño similar.

El equipo de dirección y comercial de Grupo La Caña que participó hace un mes en la edición 2025 de la feria internacional Fruit Attraction. Entre ellos están el director general, Miguel Angel García Correa, y la directora comercial, Beatriz García Carrillo, nietos del fundador, Miguel García Sánchez.

El equipo de dirección y comercial de Grupo La Caña que participó hace un mes en la edición 2025 de la feria internacional Fruit Attraction. Entre ellos están el director general, Miguel Angel García Correa, y la directora comercial, Beatriz García Carrillo, nietos del fundador, Miguel García Sánchez. / El Correo

Hay dos productos que solo los hacen en ecológico: el calabacín y el pimiento de la variedad California. Todos los demás los cultivan tanto en ecológico como en convencional: el pepino holandés es el que más producen por volumen, seguido del tomate cherry, en tercer lugar el aguacate, en cuarto el tomate pera caniles para ensalada. Ya en menor medida el mango, la chirimoya, y otras variedades de tomate.

“Lo más importante es que la calidad del producto agrícola convencional es ya prácticamente igual que el ecológico en sus variables agronómicas. La única diferencia relevante es que la certificación ecológica obliga a una acreditación de que todos los insumos y todas las formas de trabajar se atienden a los parámetros establecidos. Nuestros tomates 'convencionales' son sanísimos para comérselos en una ensalada”, asegura José Ramón Fernández.

La familia fundadora

La empresa matriz de Grupo La Caña es Miguel García Sánchez e Hijos. El fundador nació en Motril en 1936, en una familia modesta dedicada a la agricultura. Con sus dos hijos mayores, Miguel García Puertas y Antonio García Puertas, creó en 1978 la empresa para potenciar la comercialización de la producción hortofrutícola de los agricultores de la zona: frutas tropicales, judías, patatas, tomates, pimientos, etc. En 1979 consiguieron el primer certificado de exportación.

En los años ochenta comenzaron a instalarse los primeros invernaderos, se aceleró la transformación de la agricultura en la comarca, y la patata dejó de ser uno de los principales cultivos. En los años noventa, se empezó a introducir el pepino holandés, que hoy en día es uno de los productos más emblemáticos. Tanto los agricultores como la comercializadora han buscado productos con más salida en el mercado y a mejor precio para conseguir rentabilidad.

El agricultor Antonio Tovar y el técnico agrícola Domingo Moyano, que forman parte de la amplia comunidad de propietarios y profesionales vinculados a la producción y comercialización liderada por Grupo La Caña.

El agricultor Antonio Tovar y el técnico agrícola Domingo Moyano, que forman parte de la amplia comunidad de propietarios y profesionales vinculados a la producción y comercialización liderada por Grupo La Caña. / El Correo

El holding empresarial de Grupo La Caña en su configuración actual se creó en 2020. Dos sociedades están dedicadas a la producción y comercialización de fresco, con tres centros de producción para manipulado y procesado de fresco; otra sociedad se centra en la gestión de fincas propias; y además está Caña Nature, enfocada a la producción de quinta gama. Otra sociedad tiene un laboratorio de analíticas agroalimentarias con tecnologías avanzadas para convertirlo en un centro de innovación abierta, se llama Tropiclab y en él trabajan diez personas. El director general es Miguel Angel García Correa y la directora comercial es Beatriz García Carrillo, nietos del fundador. Dentro del proceso de relevo planificado y escalonado que asegura la convivencia de la segunda y tercera generación familiar en el puente de mando, compartiendo funciones.

Grupo La Caña está impulsando también el desarrollo de productos basados en modelos de economía circular. “Por ejemplo, la transformación de producto fresco en otro de quinta gama en una fábrica puntera, garantizando altísima calidad nutricional y seguridad alimentaria. Así hacemos gazpacho, salmorejo, guacamole. También vamos a sacar un gazpacho de remolacha, y una línea de cremas y salsas bastante completa”, comenta su director de innovación.

“Transformamos el producto fresco en otro de quinta gama en una fábrica puntera, garantizando altísima calidad nutricional y seguridad alimentaria. Así hacemos gazpacho, salmorejo, guacamole..."

En junio de 2025 se ha constituido el Clúster Andaluz de Bioeconomía Circular para potenciar el uso responsable de recursos biológicos; el diseño de productos para reutilizar, reciclar o valorizar materiales, reduciendo la generación de residuos, y propiciar sinergias para convertir subproductos de un sector en materia prima para otro. Grupo La Caña ha asumido la presidencia, y están empresas como Covap, Dcoop, Oleícola El Tejar y Trichodex, entidades como la Corporación Tecnológica de Andalucía y las Consejerías de Agricultura y de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul.

El Clúster va a ser una herramienta muy importante, porque hacen falta proyectos de colaboración a gran escala”, señala José Ramón Fernández. “Nosotros tenemos en nuestra empresa una plataforma de proyectos de innovación que cubre toda la cadena de valor, desde el inicio del agricultor hasta la ingesta de los alimentos por los consumidores. Tenemos algunas fincas con altísimo nivel de automatización y obtención de datos. Con sensores de suelo para medir conductividad, humedad, temperatura, etcétera”.

Perspectiva aérea de la sede central de la empresa Miguel García Sánchez e Hijos, matriz del holding empresarial Grupo La Caña desde Motril. Hoy en día tiene varias plantas para envasado de frutas y hortalizas; una para elaborar gazapachos, salmorejos, cremas y untables; y un laboratorio de analítica agroalimentaria.

Perspectiva aérea de la sede central de la empresa Miguel García Sánchez e Hijos, matriz del holding empresarial Grupo La Caña desde Motril. Hoy en día tiene varias plantas para envasado de frutas y hortalizas; una para elaborar gazapachos, salmorejos, cremas y untables; y un laboratorio de analítica agroalimentaria. / El Correo

Prueban más de 100 variedades

“La agricultura ha acelerado su evolución como nunca en los últimos cinco años. Somos parte de una revolución agrícola para hacer los manejos de forma totalmente diferente, sustituir la química, recuperar los sabores. No solo estamos probando diferentes variedades, también diferentes insumos basados en extractos naturales, en productos biológicos o microbiológicos. La química aportó mucho en su tiempo y aumentó la productividad, pero el gran reto es mantener la productividad para que el agricultor sea rentable, y eso es también imprescindible tenerlo en cuenta en los criterios de sostenibilidad. Y ahora sí tenemos herramientas que permiten alcanzar ambos objetivos”.

“De modo constante se hacen pruebas en nuestras fincas con más de 100 variedades. En función de muchas claves: que sean más resistentes a virus, plagas y enfermedades en el campo; que se adapten a los cambios del clima; que sean más productivas en términos de kilos por metro cuadrado; que tengan más vida útil en el mercado, como llevar tomates a Noruega y que tras cinco días de transporte lleguen en perfectas condiciones organolépticas de sabor y de azúcar, y que al consumidor les dure cinco días más en su frigorífico”.

"Se hacen pruebas en nuestras fincas con más de 100 variedades. En función de muchas claves: que sean más resistentes a virus, plagas y enfermedades en el campo"

José Ramón Fernández

— Director de Innovación en Grupo La Caña

No comercializan ninguna variedad que no hayan probado en nuestras fincas durante tres años. “Así, constatamos que el producto cumple todos los requisitos tanto para el agricultor, que demanda rentabilidad, como para el cliente, que demanda calidad nutricional, sabor, tamaño. Porque a lo mejor un año ha sido de clima maravilloso, pero al siguiente ha sido malo, o ha entrado una plaga. También analizamos su capacidad de resistencia, para así reducir el uso de insumos como los plaguicidas, o reducir el exceso de nitrógeno en los suelos de las fincas”.

Uno de los proyectos internacionales más importantes en los que están implicados es Green Motion, que surge en la Universidad de California Riverside sobre variedades de aguacates, para ayudar a la polinización, para romper la temporalidad. Es una plataforma que está probando variedades en diferentes latitudes en los cinco continentes, y ayuda al agricultor a maximizar su cosecha.

En La Caña realizan ensayos de producción integrada de todo tipo, trabajando con insectos que son depredadores de plagas, introduciendo productos microbiológicos de control que sustituyen a las que se están prohibiendo desde la Comisión Europea. Otro de sus proyectos es SmartBioFert, con la Universidad de Granada, para generar en las plantas más capacidad de resistencia frente a sequías y que puedan modular mejor su metabolismo cuando hay falta de agua.

Proyecto Food4Stroke. Con el que potenciar la creación de alimentos neuroprotectores respecto a posibles enfermedades cerebrovasculares. El aguacate es un alimento neuroprotector gracias a su contenido de antioxidantes y grasas saludables como el omega-3, que ayudan a proteger el deterioro del cerebro.

También es relevante el proyecto Food4Stroke, para potenciar la creación de alimentos neuroprotectores respecto a posibles enfermedades cerebrovasculares. El aguacate es un alimento neuroprotector gracias a su contenido de antioxidantes y grasas saludables como el omega-3, que ayudan a proteger el deterioro del cerebro. Otros alimentos neuroprotectores son la chirimoya, los frutos rojos, pescados grasos, vegetales de hoja verde, frutos secos y el aceite de oliva.

“En la Costa Tropical de Granada hay conciencia de la dimensión innovadora del sector agrícola. Pero fuera falta ese conocimiento. Se sigue viendo a la agricultura como una actividad meramente básica. Cuando, por ejemplo, hay invernaderos hortícolas que son muy sofisticados con sus sistemas tecnológicos, donde no se desperdicia una gota de agua, donde se controlan todos los indicadores. Todo eso existe porque el agricultor es un empresario que invierte en modernización e innovación. y lo hace con visión estratégica. Pero la mayoría de la sociedad suele identificar el innovar con un futurismo de otro tipo”, precisa Tania López.

Talento joven hacia la agricultura

En la búsqueda de talento, señalan que es complicado encontrar ingenieros agrónomos, hay una gran demanda en España de ese perfil profesional y faltan personas formadas para ello. “En cambio, estamos consiguiendo captar a muchos jóvenes que se forman en biología o biotecnología y quieren trabajar en nuestro sector. Ahí tenemos como gran cantera a la Universidad de Granada. Hace 10 años casi todos se querían enfocar hacia la farmacología y biomedicina. Hoy en día también son muchos los que ven su horizonte profesional en la agricultura gracias a que los procesos tecnológicos se han democratizado mucho y se pueden aplicar en muchas fincas a un coste razonable”, indica José Ramón Fernández.

"Estamos consiguiendo captar a muchos jóvenes que se forman en biología o biotecnología y quieren trabajar en nuestro sector"

José Ramón Fernández

— Director de Innovación en Grupo La Caña

El pasado mes de julio, La Caña ha suscrito un acuerdo con la Universidad de Granada para desarrollar la Cátedra de Innovación y Desarrollo Sostenible de la Costa Tropical. “Tenemos un compromiso con la comarca y queremos potenciar su desarrollo sostenible. Con una vertiente muy importante de economía circular para el reaprovechamiento de productos agrícolas, pesqueros, y de otro tipo, y dinamizar la zona con esos principios”, comenta José Ramón Fernández.

Desde el 2018, cuando la empresa cumplió 40 años, se puso en marcha la Fundación Miguel García Sánchez, vinculada con la estrategia de sostenibilidad y de responsabilidad social corporativa. “La familia propietaria lo tiene claro. Además de ayudar a asociaciones y entidades, el principal objetivo de la fundación es apoyar a los agricultores en su formación y respaldar el relevo generacional, que es la gran dificultad”, explica Tania López. “La mayoría de las fincas son pequeñas, pasan de padres a hijos que ya están dedicados a otros trabajos no agrícolas. Y ya va siendo frecuente que sean personas extranjeras quienes se hagan cargo de mantenerlas en activo”.

Una de sus principales actividades de la fundación es el programa Escuela de Agricultores, con cursos gratuitos a los 2.000 agricultores que trabajan con Grupo La Caña. Con formaciones específicas, agronómicas, de manejo, que les ayuden a aportar valor a sus cosechas. “Y también para respaldarles en transmitir el concepto de que el campo no es el trabajo que te queda como opción si no estudias, sino que el campo es una profesión que hemos de resignificar entre todos los agentes del sector, e impulsar el relevo generacional”, apostilla Tania López.

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