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Industria

Del cierre a la carretera: la inversión china da una segunda vida a los todoterrenos de Santana en Linares

Los primeros vehículos de la nueva etapa histórica de la firma de Jaén saldrán de la fábrica este 5 de diciembre, en lo que supone la resurrección de una industria capital para la provincia

Los nuevos modelos Santana 400 PHEV y 400D.

Los nuevos modelos Santana 400 PHEV y 400D. / Santana Motors

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

La industria andaluza vive una semana para recordar. Tras la inauguración de la factoría de la compañía suiza de jets privados Pilatusen Alcalá de Guadaíra (Sevilla) -que prevé crear al menos medio millar de empleos en la provincia-, este viernes está prevista la entrega de los primeros vehículos que saldrán de Santana Factory, tras su resurrección 14 años después de su cierre.

La entrada de capital extranjero está suponiendo un balón de oxígeno que genera grandes oportunidades para el sector en Andalucía. En Linares, ha sido la iniciativa china la encargada de reactivar el negocio de la automoción, que el año que viene cumple 70 años de historia en Jaén. Y lo hará, en principio, con modelos vinculados a la mítica industria del motor de la provincia: Santana 400 PHEV (híbrido enchufable) y 400D, dos pick ups que continúan con el legado de los todoterrenos de la histórica fábrica linarense.

Este 5 de diciembre será además la puesta de largo de la planta en el Parque Científico Tecnológico de Santana, que retoma su actividad gracias al acuerdo firmado por Santana Motors S.L. con las chinas Anhui Coronet y Zhengzhou Nissan Automobile (ZNA).

En ella, se trabajará con dos formatos de vehículos: CBU, completely built-up (vehículos que ya vienen montados), y SKD, semi knocked-down o (que se ensamblan en España) con una capacidad inicial de 5.000 unidades al año, que permitirá la creación de hasta 80 puestos de trabajo.

Además, ha cerrado la contratación de profesionales de reconocida trayectoria en el sector, como Enrique Lorenzana como Chief Commercial Officer y un recorrido internacional en marcas como Audi, Maserati, Aston Martin, Genesis y Piaggio.

Años de esplendor

El origen de Santana se remonta a 1956, en una zona de gran tradición industrial -hay que recordar que a finales del siglo XIX, el distrito minero Linares-La Carolina se convirtió en el mayor productor mundial de plomo-. En 1958, comenzó la fabricación de modelos Land Rover con licencia. La nacionalización de los componentes fue progresando desde un 75% inicial hasta prácticamente el 100%.

En 1958, comenzó la fabricación de modelos Land Rover con licencia.

En 1958, comenzó la fabricación de modelos Land Rover con licencia. / Santana

En la década de los 60 y 70 la empresa, ya bajo la denominación de Santana Motor, vivió un periodo de esplendor. Así, siguió fabricando vehículos con licencia de Land Rover y fabricó modelos propios desde 1967, como el Santana 2500, muy populares en el sector agrícola español, y con versiones militares que se exportaron y tuvieron un gran éxito comercial, creciendo las instalaciones y empleando a miles de trabajadores, por lo que esta empresa fue paliando en la comarca de Linares el declive de las actividades mineras y metalúrgicas.

Incertidumbre y entrada de la Junta

La finalización de la licencia en 1983 para fabricar vehículos Land Rover introdujo un periodo de incertidumbre que se superó en 1985 con el aterrizaje de la japonesa Suzuki. En 1991, se convirtió en accionista mayoritario y modernizó las instalaciones para aumentar la capacidad de producción hasta los 30.000 vehículos anuales del modelo Samurái, luego sucedido por el Vitara y el Jimny.

En 1985 aterrizó la multinacional japonesa Suzuki en la planta de Linares.

En 1985 aterrizó la multinacional japonesa Suzuki en la planta de Linares. / Santana

La compañía quiso cerrar la factoría en el año 1994. Esto provocó movilizaciones ciudadanas masivas con una repercusión social que se trasladó a toda la región. En 1995, la Junta de Andalucía se hizo cargo de la empresa con el objetivo de buscar un socio industrial, consiguiendo autorización de Suzuki para seguir fabricando sus modelos bajo licencia.

Resurrección tras 14 años de cierre

En estos años se cerraron alianzas con Iveco para fabricar vehículos de transporte, así como desarrollando vehículos propios como el Santana Aníbal. También se firmaron acuerdos con otros sectores industriales para diversificar la producción industrial de la empresa, como con CAF (2005) para fabricar vagones de trenes ligeros metropolitanos, con Gamesa (2005) para elaborar componentes de equipos de energías renovables o con la compañía israelí Ener-t (2007) de la industria termosolar. Sin embargo, el fin de la línea de automoción estaba anunciado: el año 2000 produjo 42.000 vehículos, y el 2010, 800.

Las sucesivas alianzas de la empresa con multinacionales como Land Rover, Suzuki e Iveco permitieron a la empresa, por tanto, ser competitiva, viviendo incertidumbres episódicas por su necesidad de tener un socio industrial, hasta que la profunda crisis del sector de automoción y la falta de alianzas con otros grupos industriales la convirtieron en inviable pese a los intentos públicos de diversificar su actividad, cesando definitivamente su producción en febrero del año 2011.

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