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Marcaje al Empresario - Pedro M. Díez y De Tella

White Cirrus, la consultora sevillana que juega un papel clave para posicionar a las empresas en la industria de Defensa

Impulsada por un militar retirado con gran conocimiento de tecnologías emergentes, la empresa colabora con el Ministerio de Defensa, ha aconsejado al Gobierno de Ucrania y ayuda a 'startups' y pymes a introducirse en el sector

Pedro M. Díez y de Tella, CEO de White Cirrus.

Pedro M. Díez y de Tella, CEO de White Cirrus. / El Correo

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

La estrategia nacional y europea para obtener mayor soberanía en el campo de la defensa ante el nuevo tablero político internacional está impulsando nuevos desarrollos vinculados a las tecnologías emergentes, un campo en el que las empresas tienen mucho que aportar. Pedro M. Díez de Tella (Madrid, 1963) es un experto en adelantarse a las necesidades del sector.

Su bagaje como militar (retirado con el grado de comandante) y su interés por las nuevas tecnologías desde hace décadas le llevó hace 15 años a montar la empresa White Cirrus, en paralelo a Ieducando -con la que, de la mano de Google, ayudaba a colegios en su transformación digital y a implementar metodologías educativas tecnológicas que llegaron a Latinoamérica-.

"White Cirrus nació para ayudar a compañeros del mundo de la defensa a entender tecnologías que estaban surgiendo, como Big Data y Machine Learning y Deep Learning, y que no se conocían", relata Díez. Desde los inicios, aborda temas relacionados con la ingeniería, la logística o el transporte y se centra en enseñar a empresas a moverse en el sector de la Defensa, firmas que cuentan con muchas oportunidades en este ámbito pero que no saben cómo entrar en él.

"Hay compañías que desarrollan alguna solución tecnológica, que quieren participar con alguno de los grandes de la industria y buscan dónde pueden encajar. Desde White Cirrus les ayudamos, primero, a entender que tienen que darse de alta en las bases de datos del Ministerio de Defensa, también en cuáles tienen que dar de alta, si tienen o no tienen que obtener habilitaciones de seguridad, tanto de empresa como de personas, y a conocer un poco cómo está estructurado el Ministerio por dentro. Y después hay que tener en cuenta que Defensa nunca compra productos ni servicios, compra soluciones a problemas que tiene o que cree que va a tener", explica el CEO de la compañía, que cuenta con colaboradores también militares, retirados o en la reserva.

La guerra de Ucrania, un vuelco "radical" en el sector

Díez subraya que, con la guerra de Ucrania, ha habido un "vuelco radical" en el tema de las armas y cómo se utilizan en combate. "Se han empezado a utilizar drones que estaban hechos para el ocio o para la agricultura como armas de guerra", reconoce. En este sentido, su empresa realiza una asesoría estratégica a los desarrolladores de soluciones, al tiempo que mantiene contacto permanente con personas clave en el Ministerio de Defensa para avisar sobre cuestiones que, como expertos en la materia, están previendo y que pueden no estar aún sobre la mesa del Gobierno.

Además, White Cirrus ha colaborado con un fondo que tiene el gobierno de Ucrania a través del Ministerio de Transición Digital, el BreakOne, que se creó cuando empezó la guerra y que se han dedicado a impulsar startups que estaban haciendo cosas relacionadas con el sector. "Hemos alertado sobre soluciones que podrían ser interesantes en momentos determinados y hemos buscado en España quién puede desarrollarlas", indica.

Principales clientes

Este nuevo escenario ha provocado, desde su punto de vista, que un conflicto a priori desequilibrado, aún se mantenga. "Al principio de la guerra, la conciencia general era que Rusia iba a arrasar a Ucrania en dos días y eso no ha sido así. Y no ha sido así básicamente porque Ucrania ha sido capaz de tener una innovación espectacular con tecnologías que estaban ahí y además utilizando todo, desde que un teléfono móvil de un civil se puede convertir en un relé para hacer una comunicación con un dron, a todo tipo de tecnologías", señala.

En cuanto al reparto de su cartera de clientes, el 90% se encuentra en España y, de este porcentaje, el 60% en la comunidad. "Andalucía tiene un potencial bestial en cuanto a startups tecnológicas innovadoras y sobre todo cuando hablamos de tecnologías duales. Hay que tener en cuenta que la tecnología dual es aquella tecnología que se puede utilizar en el ámbito civil y militar y ahí nos encontramos cosas de todo tipo, de cuestiones médicas a cuestiones de biotecnología o a cuestiones de ingeniería pura y dura que son utilizables en ambos lados. Y en eso España y especialmente Andalucía nos estamos encontrando gente con una creatividad y con unas ideas magníficas", explica Díez, quien también es presidente de la Asociación Española de Tecnologías Duales.

Apuesta por la soberanía nacional española

Desde su empresa, Díez se centra en el tema de la soberanía nacional y la soberanía tecnológica. "Es muy importante esa concentración en la soberanía nacional como prioridad 1 y la soberanía europea como prioridad 2, porque España necesita crecer muchísimo, desarrollarse muchísimo, incorporar tecnologías que antes confiábamos en terceros al 100%", enfatiza.

Eso no quiere decir, continúa, que el país no deba seguir confiando en otros en algunas cosas, "pero sí que tenemos que tener algunas capacidades básicas, tienen que ser nuestras, soberanas de España para no depender de un tercero, sobre todo porque puede llegar un momento en que entremos en un combate y un tercero diga, pues mi tecnología no la puedes utilizar. Y entonces estamos un poquito fastidiados", concluye.

Financiación para proyectos

Otra de las tareas de White Cirrus es ayudar a startups y a pymes a conseguir financiación para proyectos o para su propia empresa, así como a participar en proyectos europeos, consorcios u obtener líneas de ayuda que hay del Fondo Europeo de Defensa, del Banco Europeo de Inversiones o de los fondos de innovación de la OTAN.

"Es un sistema muy complejo y los fondos europeos requieren de la implicación de al menos tres empresas de tres países distintos de la OTAN, pero de Europa, entonces eso te obliga a buscar socios para los consorcios. El empresario español es bastante desconfiado a la hora de colaborar con alguien de fuera y eso tiene que cambiar para poder impulsar el negocio", recalca.

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