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Agricultura

Andalucía vive su "tercera revolución verde": "La tecnología existe, pero falta aplicarla más al campo"

Expertos del sector agroindustrial debaten sobre la implementación de nuevas herramientas como la inteligencia artificial, la sensorización o la robótica autónoma en un pata esencial para la economía de la comunidad

Las nuevas tecnologías ya han llegado al sector agroalimentario.

Las nuevas tecnologías ya han llegado al sector agroalimentario. / El Correo

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

Las tecnologías emergentes, como la digitalización, la sensorización, la robótica autónoma o la inteligencia artificial, han llegado a todos los sectores, también a uno de los más importantes para la economía andaluza: la agroindustria. Los expertos apuntan al gran número de posibilidades que se abren por delante, pero ya hablan de "tercera revolución verde" que impactará de lleno en la optimización.

Este tema fue objeto de debate la pasada semana en la mesa redonda Agrointeligencia e industria para la agricultura de alta productividad y calidad, que tuvo lugar en el marco de la celebración de la primera edición de NISE Sevilla, en la que participaron cuatro expertos en la implementación de estas nuevas herramientas -como la inteligencia artificial, el big data o el internet de las cosas- en distintos ámbitos del sector, desde las explotaciones agrarias hasta la industria.

Revolución digital agrícola

"Estamos viviendo una tercera revolución verde: la revolución digital agrícola”, detallaba Eduardo Pardo, experto en tecnología de invernaderos del Centro Tecnológico Tecnova, ubicado en Almería. Por su parte, Carlos Martín, CEO de Mula Autonomous y responsable de Desarrollo de Negocio de Grupo IED, señalaba que "la tecnología existe, pero falta aplicarla más al campo".

De hecho, se puso sobre la mesa la dificultad para aplicar estas nuevas tecnologías en cultivos específicos, como sucede en el olivar tradicional, un cultivo en el que a veces es difícil la entrada de estas herramientas, tal y como apuntó Amador Redondo, técnico de I+D+I del Centro Tecnológico del Olivar y el Aceite (Citoliva). En cualquier caso, subrayó la importancia que va a tener para su desarrollo: "La nueva tecnología va a ayudar enormemente al sector, optimizando recursos y reduciendo costes", apuntó.

El cuarto integrante de la mesa fue Hassen Merdassi, jefe de desarrollo y proyectos agrícolas de Florette Ibérica, apuntó a la necesidad de que la agricultura actual sea precisa y sostenible, además de estar conectada. "La competitividad depende de cumplir con estas tres cuestiones", apuntó., al tiempo que señaló que "sin tecnología no se puede garantizar ni la trazabilidad ni la calidad, algo fundamental para empresas como la nuestra".

Casos de éxito

Uno de los casos de éxito expuestos en la mesa de debate fue el de Mula Autonomous Farming, que ha desarrollado un tractor autónomo eléctrico que permite aumentar las horas de trabajo en el campo hasta las 24 horas. "Si se usa bien, multiplica la productividad y elimina riesgos laborales”, señalaba su CEO. Además, esta firma colabora activamente con la Universidad de Navarra -comunidad en la que está asentada-, con la que ha conseguido implementar mejoras en su proyecto como que su máquina calcule giros dependiendo el tipo de cultivo o del apero que lleve.

También en cultivos como el olivar tradicional han entrado las nuevas tecnologías para quedarse. Según explicaba Redondo, Citoliva ha desarrollado sistemas de sensorización capaces de reducir tratamientos, anticipar plagas o automatizar el riego. “Ya sabemos cuándo tratar; ahora estamos trabajando en saber exactamente dónde actuar para no intervenir en zonas donde no es necesario”, apuntó.

Aceptación entre los agricultores

En el caso de los invernaderos, Pardo destacó que los agricultores han aceptado "inmediatamente" la implementación de nuevas herramientas. "Un algoritmo puede ajustar automáticamente el riego según las necesidades de la planta, algo impensable hace apenas unos años", indicó.

En el caso de una empresa con un papel protagonista en la industria, como Florette Ibérica, el cambio en los últimos años ha sido espectacular. Ahora, la compañía utiliza todo tipo de herramientas, desde imágenes por satélite a sistemas de riego automatizado, pasando por gemelos digitales que desarrollan con la ayuda de centros universitarios. “Aún recuerdo que cuando entré en la empresa hace 23 años, mi jefe tenía montones de papeles. Hoy no existe ni uno en nuestra actividad”, indicó.

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