Marcaje al Empresario - Javier González Moreno
De arreglar bicicletas a ser un referente del mantecado de Estepa: E. Moreno fabrica 3 millones de dulces navideños al año
La empresa, que factura unos 15 millones al año, afronta entre sus proyectos más inmediatos la unificación de sus fábricas en una nueva planta

Enrique Moreno (tercera generación de la empresa); Enrique Moreno (segunda generación), y Javier González Moreno (tercera generación). / E.Moreno

Cuando llega septiembre, Estepa es una mezcla de canela, almendra tostada y ajonjolí que anuncia el inicio de la campaña de mantecados y polvorones. La localidad sevillana es el epicentro de los dulces de Navidad y, allí fue donde Enrique Moreno inició en la década de los 60 del siglo pasado la andadura de una empresa que actualmente continúan sus descendientes.
Los comienzos de E. Moreno, sin embargo, no estuvieron precisamente relacionados con esta industria señera en Estepa. Enrique, junto a su socio Pepito, abrió un taller dedicado al arreglo de bicicletas y radios, que después pasó al sector automovilístico, explica su nieto y actual director comercial de la compañía, Javier González Moreno (Estepa, 1996). En cualquier caso, el objetivo de su abuelo fue siempre "tener un negocio y crear empleo" y fue en ese momento cuando le surgió la oportunidad de alquilar una fábrica de mantecado.
Primera fábrica propia
A los dos años, ya se hicieron con su propia fábrica, a la que se le llamó Mantecados El Gamo. "En aquella época era todo prácticamente manual, desde el uso del horno de leña, al movimiento manual de la masa o el corte manual de los mantecados", subraya González.
Poco a poco, fueron industrializando el negocio y comenzaron a introducir maquinarias más modernas. Ya en los años ochenta, surgió la oportunidad de comprar otra empresa de mantecados, Dulcestepa. "Fue en esa época cuando lanzaron el anuncio de los Artesanitos, que les catapultó a tener muchísimo más trabajo en la fábrica y aún hay muchísima gente que se acuerda de ese spot publicitario", rememora.
Nuevas líneas de productos
El siguiente punto de inflexión de la empresa fue en 2000, cuando tanto los hijos de Enrique Moreno como los de su socio comienzan a tener un papel más relevante en la firma y deciden finalmente separarse, por lo que cada familia tira por su lado. La de Javier se quedó con los negocios de Enrique Moreno y Dulcestepa. Desde entonces, el recorrido de E. Moreno ha estado marcado por la innovación, con la introducción de nuevas líneas de productos: sin gluten, ecológicas, halal o sin azúcar "con el objetivo de adaptarnos a lo que pedía el mercado", explica González.
En 2013, adquirieron una nueva fábrica que unieron a las dos que ya tenían y su porfolio no solo se reduce a mantecados o polvorones, sino que tienen muchos más productos, como alfajores, roscos de vino, bombones crocantes, bombón de coco o pralinés. Además, desde hace unos años, también fabrican pastas, que le permite desestacionalizar el negocio, aunque prácticamente el 90% sigue estando vinculado a la campaña de Navidad.
Mercado localizado
Muchos de sus productos llegan a los lineales a través de sus propias marcas y también con marca blanca, aunque González reconoce que es un sector poco internacionalizado. "Si vas a Portugal nadie consume mantecados, ni turrones", reconoce, al tiempo que asegura que sí les llegan algunos pedidos de otros países, aunque procedentes de inmigrantes españoles. "En Estados Unidos, Francia o Australia también tenemos algún cliente, incluso en Vietnam, aunque son pequeños: apenas suman el 5% de la facturación global de la empresa", señala.
En cualquier caso, el mercado interior le permite fabricar unos tres millones de kilos de productos navideños al año, y creciendo. "Se habla de que es un producto maduro, que lo consume sobre todo personas mayores, pero nosotros vemos que vamos hacia arriba y vamos sacando nuevos productos. Este año: el polvorón de Dubai", destaca.
El pasado año, la compañía facturó 15 millones de euros -con un crecimiento anual de un 5% en los últimos ejercicios- y cuenta con unas 200 personas empleadas en campaña y unas 40 el resto del año, una plantilla en la que tienen especial protagonismo las mujeres (son en torno al 80%).
Nuevos proyectos
Esta empresa, que sigue siendo 100% familiar, mira al futuro con nuevos proyectos entre manos. "Las nuevas generaciones tenemos ganas de seguir con el negocio, con el legado de nuestros abuelos y continuar con esto tan bonito que nos ha dejado", señala el director comercial de E. Moreno.
Entre sus planes más inmediatos, unificar las distintas fábricas en una sola planta, con el objetivo de reducir los costes que supone tener distintas sedes. El solar ya ha sido adquirido por la empresa y la idea poder ampliar las horas de producción y "seguir con la tendencia de crecimiento para poder ir elaborando cada vez más productos y ser cada vez más competitivos", resume González.
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