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Empresas cercanas y globales

Domonova dota de inteligencia a viviendas y hoteles para personalizar el confort de quien los habita

La empresa sevillana Domonova cumple 20 años como pyme tecnológica que ha vivido todas las fases en la integración de domótica para automatizar la eficiencia y el confort en la gestión de edificios y espacios: pisos, casas, urbanizaciones, oficinas, hoteles o apartamentos turísticos.

El equipo de Domonova, junto a representantes de empresas colaboradoras.

El equipo de Domonova, junto a representantes de empresas colaboradoras. / El Correo

Juan Luis Pavón

Juan Luis Pavón

Sevilla

“Tener a todas horas suministro de internet en el hogar, sin cortes, se ha convertido para la mayoría de la población en una necesidad tan esencial como disponer siempre de agua y luz. Y en ese contexto ya ha desaparecido la barrera mental que disuadía la opción de introducir tecnología para hacer más cómoda y eficiente la gestión de la vivienda”. Testimonio de Pedro Núñez Porras, al frente de la empresa Domonova, que desde Sevilla tiene en su haber la condición de ser una de las pioneras en España en especializarse hacia la domótica: el conjunto de sistemas para controlar y automatizar el funcionamiento de edificios, oficinas, hoteles y viviendas.

Durante estos días de Semana Santa, hay clientes que están de vacaciones, a cientos o miles de kilómetros de su domicilio, o incluso también de su segunda residencia en la costa o en el campo si la tuvieran. Mientras tanto, la domótica toma decisiones, con la integración de los diversos sensores, para regar o no el jardín si ha llovido o si ha hecho mucho calor; o recoger los toldos si llegan fuertes rachas de viento; o para abrir ventanas si detecta una fuga de gas; o para enviar un aviso si detecta que entra una persona no identificada, y los propietarios pueden ver desde su teléfono móvil imágenes emitidas por sus cámaras de seguridad para cerciorarse de si es alguien de confianza o si hay que avisar a la Policía.

Promoción de viviendas Eleven Lights, en Costa Ballena (Cádiz), en las que Domonova ha realizado todo su sistema de domótica para el interior y el exterior.

Promoción de viviendas Eleven Lights, en Costa Ballena (Cádiz), en las que Domonova ha realizado todo su sistema de domótica para el interior y el exterior. / El Correo

De igual modo, cuando la domótica detecta que uno de los habitantes de ese piso o casa ha entrado, y se da cuenta porque identifica la señal de su teléfono móvil en relación con el wifi, automáticamente pone en marcha, sabiendo qué hora es, qué fecha de la semana y qué época del año, como le gusta a esa persona que estén las persianas, la iluminación, la ventilación, la climatización, y opciones como ambientación musical, o que la energía de las placas solares se destine a recargar la batería de un coche si es eléctrico, entre otras posibles automatizaciones.

“Aportamos un factor fundamental: la integración de los dispositivos. Casi todas las instalaciones ya tienen opciones de ser manejadas desde una aplicación. Pero entonces puedes tener por separado en tu teléfono móvil siete u ocho aplicaciones: la de la cerradura de la puerta, la de la luz, la del gas, la del televisor, etc. Nosotros lo integramos todo, articulamos un sistema por encima, y con un solo paso te relacionas con toda la casa, y la gestiones con los sistemas interactuando entre sí”.

Pedro Núñez pone un ejemplo: “si el sistema de climatización detecta que hace mucho calor porque está entrando el sol con fuerza, le puede dar la orden al de las persianas para bajarlas, y así no es necesario activar la refrigeración antes de lo previsto, evitando ese gasto extra de energía”.

Una de las claves para que la domótica sea un éxito es “diseñar estos sistemas para que aprendan a diario de los comportamientos de las personas que habitan la vivienda. Y con el paso del tiempo, aprendiendo de los diversos tipos de hábitos según sea día laboral, o festivo, o fin de semana; horario diurno o nocturno; verano o invierno, entre otras muchas variables, que automatice correctamente aportarle comodidad y eficiencia. Obviamente, la persona puede decidir en cualquier momento cambiar el criterio y que todo sea de modo diferente si le apetece en ese momento”.

Entre 3.000 y 150.000 euros

La principal línea de negocio en Domonova es la domótica para viviendas, ya sean para una en particular, o para todas las de una promoción inmobiliaria. “En viviendas para propietarios hacemos desde proyectos personalizados para un piso por 3.000 euros, al más sofisticado que nos han encargado hasta ahora, uno de 150.000 euros en una casa de 1.500 metros cuadrados cuyo presupuesto de construcción y equipamiento fue de 5 millones de euros”.

Cuando los encargos son para todas las viviendas de un conjunto residencial, ya sean pisos, casas o chalés, lo que se acuerda con la promotora es un 'paquete' de servicios domóticos que se incluyen en el precio de venta a cada comprador.

En la evolución de estas sistemas, señala Pedro Núñez que “cada vez se está pidiendo más incluir el análisis de la calidad del aire que se respira tanto en el interior como en el exterior de la vivienda, cuál es el nivel de concentración de dióxido de carbono (CO2)”.

Entre las peticiones que empiezan a ser más frecuentes en la personalización de espacios, destaca “montar sistemas de cine en casa, con el auge que hay de ver series en las plataformas de pago vía internet; articular que cada habitación pueda tener una ambientación musical diferente, en función de los gustos de cada cual, que se conocen a través de Spotify; o habilitar una zona de la vivienda para los aficionados al 'gaming' de videojuegos o de deporte virtual, cuidando la luz, el sonido, el ancho de banda de wifi, los monitores,...”.

José Miguel Báñez y Pedro Núñez definiendo el esquema de canalizaciones y cables para la domótica de un chalet en Chiclana (Cádiz).

José Miguel Báñez y Pedro Núñez definiendo el esquema de canalizaciones y cables para la domótica de un chalet en Chiclana (Cádiz). / El Correo

Límite de ruido en apartamentos turísticos

Pedro Núñez destaca que en ciudades como Sevilla está aumentando la demanda de domótica entre los propietarios de apartamentos turísticos. “Al principio, solo nos pedían sistemas para que los huéspedes pudieran entrar directamente tras su llegada a la ciudad, abriendo la cerradura con su teléfono móvil, sin necesidad de que una persona les estuviera esperando para darle la llave. Después, también han solicitado alertas si causan excesivo gasto de luz o de agua. Ahora, además, nos están solicitando mucho instalar sensores de ruido, a raíz de las quejas de muchos vecinos. Con ese equipamiento, cuando el ruido alcanza un determinado nivel de decibelios, el sistema lanza un aviso al propietario del piso, y éste puede llamar de inmediato a los inquilinos para reconvenirles sobre su comportamiento”.

La amistad de dos 'erasmus' en Bélgica

Pedro Núñez Porras nació en Sevilla hace 48 años. Estudió ingeniería de telecomunicaciones en la Universidad de Sevilla. Su primer empleo fue en Telefónica Sistemas, donde trabajó dos años. De ahí dio el salto a Telvent, empresa de Abengoa, de la que formó parte durante tres años, sobre todo en proyectos en el extranjero.

En el año 2006 creó Domonova, en la que entró de socio, y continúa, Fernando Gracia, nacido en Huesca, y asentado en Madrid desde hace muchos años como profesional del sector tecnológico. Ambos se habían conocido al coincidir como estudiantes con beca Erasmus en la Universidad de Lovaina (Bélgica), y se forjó una gran amistad que también ha dado pie a esta iniciativa empresarial conjunta.

En sus inicios, consideraron que podían aprovechar la ola del desarrollo de la tecnología wifi. “Nuestra primera idea de negocio fue ofrecer que se instalara y compartiera de modo más barato en los edificios la conexión a internet, como alternativa a la que había entonces, que era por vía telefónica, con aquellos módem ruidosos. Pronto nos dimos cuenta de que era muy difícil llegar a acuerdos con una comunidad de vecinos”, recuerda Pedro Núñez.

El siguiente muro se lo encontraron en los directores de hoteles. “Fuimos a muchos de Sevilla y de la Costa del Sol y nos decían: “¡para qué iban a querer internet los clientes!”. Imaginemos qué sería hoy de un hotel si no tuviera wifi”.

En la domótica sí encontraron receptividad para aplicarla a las viviendas. “Comenzamos a conseguir clientes para viviendas de particulares con nivel medio-alto. Gracias a situarnos en ese segmento evitamos que nos arrasara el estallido de la crisis del ladrillo, porque no teníamos acuerdos con promotoras para grandes proyectos inmobiliarios. Otras empresas sí desaparecieron porque estaban trabajando para ellas y su desplome se las llevó por delante”.

Domonova, con motivo de su vigésimo aniversario, ha organizado en la sede de Fundación Fidas, en Sevilla TechPark, una jornada sobre la confluencia entre arquitectura, ingeniería y domótica para los nuevos retos de innovación aplicada en la gestión inteligente de viviendas y oficinas.

Domonova, con motivo de su vigésimo aniversario, ha organizado en la sede de Fundación Fidas, en Sevilla TechPark, una jornada sobre la confluencia entre arquitectura, ingeniería y domótica para los nuevos retos de innovación aplicada en la gestión inteligente de viviendas y oficinas. / El Correo

El gran cambio gracias al teléfono móvil

La domótica empezó a llamar más la atención de la sociedad cuando se activó la generalización de la compra de 'smartphones', los teléfonos móviles con internet y aplicaciones. “Ya dejó de ser necesario un recurso más caro como instalar pantallas en el hogar para controlar la luz, el agua, etc. Todos los potenciales clientes ya tenían comprada y en su bolsillo la pantalla: la de su móvil”.

Otra gran novedad que años después favoreció el interés por la domótica fue la irrupción de Alexa como asistente ideado por Amazon con el que hablar. “Popularizó la idea de que introducir tecnología en el hogar es una ayuda y aporta comodidad. Mucha gente contactaba con nosotros para preguntar qué más podía hacer con Alexa para gestionar su vivienda”.

Cada proyecto es un 'llave en mano'

En su dimensión empresarial, Domonova es una ingeniería con cinco personas en nómina, que factura más de medio millón de euros al año, y subcontrata a otras empresas para realizar las obras y la instalación, sin perder el control de la ejecución, ensayo y puesta en marcha. “Nosotros hacemos el proyecto llave en mano, desde la fase de estudio a culminarlo con las obras”.

La segunda area principal de negocio para Domonova es el equipamiento en hoteles, “muchos sí ya son conscientes de que cada vez más clientes tienen domótica en sus hogares, y cuando están en un alojamiento que pagan, quieren también esas comodidades. Es muy común que en el gran número de inversiones que se están haciendo en Andalucía y en el resto de España para abrir nuevos hoteles, incluyen sistemas de domótica de alta calidad”. Pone Pedro Núñez como ejemplo que “hay hoteles que automatizan la personalización del confort de la habitación para clientes recurrentes”.

Están en clara tendencia de crecimiento y se ven en la perspectiva de otro salto para escalar como empresa. “Para una pyme como nosotros, el gran reto es aplicar herramientas de inteligencia artificial y en lugar de realizar al año 10 proyectos, subir a 40. Que nos ayude en la elaboración de documentación, en los planos, en las actas de las obras, en configurar un chatbot que explique a un cliente en concreto cómo funciona su vivienda en el caso de que tenga alguna duda. Y tener así más tiempo para funciones insustituibles como materializar las instalaciones en las obras y hacer su puesta en marcha”.

En ese contexto ha celebrado su vigésimo aniversario organizando en Sevilla una jornada profesional, celebrada en la sede de la Fundación Fidas, reuniendo a representantes de empresas nacionales o internacionales que operan en España, de arquitectura, ingeniería, interiorismo, tecnología digital. Subraya el director de Domonova que “lo planteamos para adquirir conocimientos y compartir reflexiones sobre lo que viene. El uso de la inteligencia artificial es una ola que va a cambiar a todas las empresas, y cada una debe plantearse cómo afrontar este reto ineludible para ser competitiva”.

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