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"Aquí comemos mejor que en casa": el comedor de Inditex en Zaragoza visto por sus trabajadores
Varios empleados de centro logístico del polígono Plaza cuenta su experiencia en el restaurante del gigante gallego de la moda, un servicio del que destaca la calidad de los productos, la variedad de los platos y la amplitud de un espacio que ha transformado la pausa laboral de la plantilla

Uno de los mostradores del comedor corporativo de Inditex en su centro lgístico del polígono Plaza de Zaragoza. / Jaime Galindo
El día que el nuevo comedor del centro logístico de Inditex en Zaragoza abrió sus puertas, en agosto de 2024, no hubo inauguración discreta. Hubo pulpo gallego, preparado para cientos de trabajadores en el horno de brasa. “Una auténtica pasada”, recuerdan desde la plantilla. Aquella escena, poco habitual en un comedor de empresa, anticipaba el modelo que vendría después.
Un año y medio más tarde, la percepción entre los trabajadores es clara. “Estamos encantados. Hemos mejorado muchísimo respecto al que teníamos antes”, explica Celia Perchín, trabajadora del área de aduanas de un complejo que distribuye ropa desde la capital aragonesa a las más de 1.700 tiendas de Zara en el mundo. El cambio no se limita a la comida. “Aquí no es solo venir a comer. Es un rato para desconectar, descansar un poco. El espacio, la luz, las vistas… todo ayuda”, destaca.
La sensación es compartida. El comedor se ha convertido en una pausa real dentro de la jornada. “Es como un restaurante de verdad”, resume Rubén Escobar, un empleado de almacén que vive en Alfajarín. “No tiene nada que ver con lo anterior. Aquí todo es más amplio, más cómodo, y la comida te la hacen al momento”, señala.
Caliente y recien hecho
La variedad es uno de los aspectos más valorados. “Cada día te cuesta decidirte”, reconoce Perchín, con cinco años de trayectoria en el centro. “Puedes comer más ligero, tirar de verdura o elegir carne o pescado. Y siempre recién hecho”. La cocina en directo marca la diferencia. La plancha, el wok o la parrilla funcionan en tiempo real. “Eso se nota. Comes caliente, recién hecho, no recalentado”, apunta Escobar.
También la estacionalidad. “En verano tienes gazpacho o salmorejo casi a diario. En invierno, sopas o platos de cuchara”, explican. Puro sentido común, pero poco habitual en este tipo de servicios.
Los trabajadores han recibido además formación para conocer el modelo que inspira el funcionamiento de este comedor, basado en la proveedores locales, la calidad de los productos, el respecto al medio ambiente. "Que nos hagan partícipes nos hace valorarlo más", subraya "Poder comer en estas condiciones en una empresa es un lujo", añade su compañero.
Un comedor que se cuenta fuera
El orgullo aparece de forma espontánea. “Se presume fuera”, admiten. “Lo cuentas en casa, enseñas fotos, y no se lo creen”. La reacción de quienes llegan nuevos es similar. “Se quedan alucinados. Y muchos dicen que ya no comen fuera”, explica Escobar, que lleva 14 años trabajando en la logística de Inditex. Incluso cambia hábitos. “En casa comía menos pescado. Aquí aprovecho y como más variado”, señala Jesús. Y añaden una idea que se repite entre la plantilla: “Aquí comemos mejor que en casa”.
El comedor forma ya parte de la rutina. “Por la mañana miramos el menú en la intranet”, cuentan. Y fuera del trabajo también genera conversación. “La pregunta estrella en casa siempre es: ¿qué has comido hoy?”, comenta Celia.
La verdura como termómetro
Uno de los rasgos más singulares de este comedor es el consumo de verdura. Es, de hecho, donde más se consume de los doce restaurantes corporativos de Inditex. “Vuela”, coinciden trabajadores y cocina. “Si llegas más tarde, igual ya no queda alguna que querías”, señalan. “Eso significa que gusta”, apuntan.
Los platos de cuchara también tienen buena acogida. “Las lentejas, los guisos… siempre funcionan”, dicen desde cocina. Y en el otro extremo, los postres, que elabora en la cocina una maestra repostera. “Hay días que es difícil resistirse”, comentando
Desde cocina, el enfoque es claro. “Esto va de personas”, resume Gloria, una de las alma mater del servicio. “Si tienes buena gente y le das herramientas, las cosas salen”. La escucha activa forma parte del sistema. “Si un plato no funciona, lo vemos rápido. Y lo cambiamos”, explica. El objetivo es ajustar la oferta a lo que realmente demanda la plantilla.
Más allá de la comida, el comedor se percibe como un elemento diferencial. “Es un plus”, coinciden. “No es salario, pero influye mucho en el día a día”, sostienen. Mejora la alimentación, facilita la jornada y cambia el ambiente. “Comes bien, descansas mejor y vuelves a trabajar de otra manera”, aseguran.
Fuente: El Periódico de Aragón
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