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Previsiones económicas

Coface ve a España liderando el crecimiento europeo y CaixaBank anima a aprovechar las oportunidades exteriores

La aseguradora de crédito prevé que España crezca un 2,2% en 2025, por encima de las grandes economías europeas, aunque advierte de un entorno global más volátil por la geopolítica, la presión sobre los márgenes empresariales y el aumento de las insolvencias

La 29ª Conferencia de Riesgo País de Coface reúne en Madrid a expertos en economía, geopolítica y comercio internacional

La 29ª Conferencia de Riesgo País de Coface reúne en Madrid a expertos en economía, geopolítica y comercio internacional / COFACE

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Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid

España mantendrá en 2025 un crecimiento superior al de las principales economías europeas, aunque en un entorno internacional más volátil y condicionado por la geopolítica. Según Coface, el país cerrará el año con un avance cercano al 3% y el próximo ejercicio crecerá por encima del 2%, consolidándose como uno de los motores económicos de Europa. La aseguradora de crédito sitúa a España por delante de Francia, Italia y Alemania, que seguirán acusando los costes energéticos, la debilidad industrial y su exposición al mercado chino.

La comparación con Alemania resulta significativa. Coface prevé que la primera economía europea se contraiga un 0,2% por segundo año consecutivo y que en 2025 apenas avance un 0,4%. En la zona euro, la principal esperanza para sostener la actividad será el consumo, apoyado en la recuperación del poder adquisitivo tras la moderación de la inflación. Sin embargo, Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía de Coface, advierte de que los hogares europeos siguen priorizando el ahorro.

La economía mundial estará marcada por una brecha creciente entre Estados Unidos y Europa. El proceso de desinflación es más favorable en la primera potencia mundial y las medidas económicas de Donald Trump, basadas en rebajas fiscales y apoyo a la demanda, podrían impulsar la actividad a corto plazo. Coface advierte, no obstante, de que ese programa también limita la oferta, con menos importaciones e inmigración, lo que podría tensionar el mercado laboral, elevar la inflación y hacer que la Reserva Federal sea más prudente.

Europa seguirá sometida a presión sobre los márgenes empresariales. Las compañías afrontan un incremento de los costes laborales unitarios del 4,5% interanual, mientras la tasa de margen ha caído casi dos puntos en Alemania y Francia, y el doble en España e Italia. Esta pérdida de rentabilidad deja a las empresas en una posición más vulnerable y ayuda a explicar el aumento de las insolvencias.

En este contexto, Coface ha rebajado tres décimas su previsión de crecimiento del PIB español, desde el 2,5% estimado hace tres meses hasta el 2,2%. La revisión se presentó durante la 29ª Conferencia de Riesgo País de Madrid, organizada junto a CaixaBank. La compañía también ha recortado su previsión de crecimiento mundial para 2026, del 2,6% al 2,3%, y prevé que las insolvencias empresariales aumenten un 6% a escala global y un 2% en España.

Las tensiones geopolíticas son uno de los principales focos de preocupación. Coface señala Oriente Medio, el encarecimiento de la energía, la fragmentación geoeconómica y la rivalidad entre Estados Unidos y China como factores que están redefiniendo el comercio internacional. De Moura Fernandes alertó del riesgo de una interrupción prolongada del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

China seguirá siendo otro foco de incertidumbre por su crisis inmobiliaria, su débil demanda interna y su rivalidad tecnológica y comercial con Estados Unidos. Coface advierte de que, si esta tensión se intensifica, la industria mundial podría fragmentarse más, con riesgo de ruptura en algunas cadenas de suministro. Para Europa, esa desconexión puede traducirse en más presión competitiva.

Frente a la debilidad relativa de Europa, Estados Unidos y China, las economías emergentes ganarán peso en el crecimiento mundial. Coface calcula que estos nuevos actores representarán el 40% del avance global en 2025, el nivel más alto desde 2012, con impulso de los países del Golfo, Sudamérica y el Sudeste Asiático.

En política monetaria, Coface prevé que los tipos de interés en la zona euro bajen hasta el entorno del 2,5% a finales de 2025. Sin embargo, esa relajación convivirá con políticas fiscales más restrictivas, especialmente en Francia e Italia, lo que limitará el impacto positivo sobre el crecimiento. Si las tensiones geopolíticas no se agravan y las materias primas se mantienen contenidas, las economías más débiles podrán recuperarse.

Desde CaixaBank, Juli de la Paz defendió que las empresas españolas deben afrontar este contexto también como una oportunidad. España, afirmó, parte de una posición favorable por el aumento de exportadores regulares, la buena percepción internacional y el desapalancamiento empresarial.

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