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Marcaje al Empresario- Eduardo Castro Aguilera

Del comedor de una vivienda humilde en el Palmar de Troya a ser la cara y las manos de Yamaha en Sevilla: Eduardo Castro Motos cumple 60 años

La compañía, que creara su fundador cuando tenía apenas 16 años, cuenta con medio millar de empleados, una escudería propia y una facturación de 18 millones al año

Eduardo Castro, fundador de la compañía.

Eduardo Castro, fundador de la compañía. / E. Castro

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Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

Cuando Eduardo Castro (Puerto Serrano, 1950) tenía 10 años, su familia, muy humilde, decidió que dejara de estudiar y entrara en un taller para aprender un oficio en el Palmar de Troya. Lo que no sabía entonces ese niño es que se abría la puerta de la que sería su pasión durante décadas: el mundo de las motos.

En la actualidad, con 76 años cumplidos, sigue al pie del cañón de una empresa, Eduardo Castro Motos, que es la cara de Yamaha en Sevilla y que cuenta con medio centenar de empleados y una facturación de 18 millones de euros en 2025.

El primer taller propio lo montó cuando apenas tenía 16 años en el comedor de su casa. "Quitamos los muebles y allí empezó todo, fueron los comienzos más humildes que puedas imaginar", recuerda Eduardo.

Ya empezaba a despuntar vendiendo motos en la localidad sevillana y, una vez que pagó algunas deudas -había pedido dos mil pesetas prestadas para comprar herramientas-, consiguió ampliar el taller y comprar una nave, en la que trabajaba incluso mientras hacía la mili.

La llegada de Yamaha

El siguiente paso fue la mudanza a Alcalá de Guadaíra, una ubicación previa a su llegada a Sevilla, con unas primeras instalaciones en la calle Luis Montoto. En 1989 alcanzó el punto de inflexión que fue determinante para el futuro de la compañía y uno de sus mayores deseos: trabajar con Yamaha en 1989, un idilio que se mantiene hoy día.

De hecho, Eduardo Castro Motos es vendedor exclusivo en Sevilla y Huelva. "Aún mantengo el récord de haber superado las 1.000 motos vendidas de esta marca en un mes", señala. De hecho, lo consiguió durante dos meses de julio seguidos, los correspondientes a los años 1999 y 2000. Sigue siendo un vendedor 'estrella' dentro de Yamaha. "Llevo 15 años siendo el número 1 de España", subraya.

En cuanto a la competencia, asegura que ha aumentado con la entrada de nuevas marcas chinas, "al igual que estás sucediendo con los coches". En cualquier caso, Castro afirma que, a estas alturas del año, las ventas en su empresa han aumentado un 35% respecto al año pasado.

Empresa familiar

En estos momentos, las instalaciones de la compañía se encuentran en el Polígono Carretera Amarilla, 6.000 metros cuadrados dedicados a la venta, recambios, accesorios y una amplia boutique, con marcas internacionales, todo reunido en un mismo lugar. Entre los proyectos a medio plazo, se encuentra la ampliación del taller. "Vamos necesitando más espacio", asegura.

Desde los comienzos, la idea era impulsar una empresa familiar. Los padres de Eduardo lo ayudaron en sus inicios y ahora, 60 años después, sus hijas están incorporadas a la compañía y la tercera generación, "muy formada", se va incorporando paulatinamente y que van a aportar "mucho" al futuro de la firma. "Yo no pienso jubilarme en cualquier caso mientras Dios me lo permita", bromea.

Una escudería propia

Además, Castro ha celebrado hace apenas unos días el medio siglo de su escudería. "La fiesta fue un éxito, más de 1.000 personas asistieron", señala. La celebración contó con la presencia de destacados nombres del motocross y el enduro nacional, entre ellos Mario Tello, Enrique Maturana, Pablo Pujol, Vicente Esparragoso, Jonathan Villa, Francisco Haro, José Antonio Aparicio, Manuel Beltrán, José Manuel Morillo, Huberto Cruz, Francisco Míguez, Chema Rita, Jorge Arroyo, Alejandro Torres, Antonio Paricio, Pitufo Alvaro, Dani Torres y el campeón del mundo de motocross Carlos Campano.

Uno de los momentos más emotivos de la celebración llegó con el homenaje sorpresa organizado por la familia de Eduardo Castro. Su esposa, Isabel, hijas y nietas, quisieron rendirle un reconocimiento muy especial por toda una vida dedicada al motociclismo. "Mi trabajo me ha dado muchas satisfacciones: no es que me guste, es que me encanta", reconoce.

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