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Marcaje al Empresario - Agustín González

Del Andévalo onubense a los países árabes: Ovipor, la cooperativa ganadera que comenzó vendiendo corderos y factura más de 26 millones de euros

Su alianza con grandes del sector como Dcoop y Covap le han permitido asentarse e internacionalizarse en un negocio de "altos y bajos": además de ovino cuenta con porcino, vacuno de carne, caprino de leche y piensos

Agusrtín González, presidente y socio fundador de Ovipor.

Agusrtín González, presidente y socio fundador de Ovipor. / Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía

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Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

El municipio del Andévalo onubense Villanueva de los Castillejos vio nacer, hacer 45 años, a Ovipor, una cooperativa que hoy día reúne a unos 800 socios pero que inició sus pasos con nueve ganaderos visionarios que decidieron comercializar conjuntamente y durante un año el cordero que producían.

En esos primeros compases estuvo presente Agustín González (Villanueva de los Castillejos, 1955), socio fundador y actual presidente de la cooperativa. "La experiencia fue muy positiva, ya que hacíamos la comercialización de cordero directamente del ganadero al matadero en vez de hacerla a través del tratante de turno de la época y, además, se cobraba por calidad y genética de los animales, no solo por cantidad", recuerda.

Diversificación del negocio

Empezaron con el ovino, pero a los pocos años comenzaron a diversificar el negocio con la entrada del porcino, el vacuno de carne, el caprino de leche y los piensos. A principios de siglo, ya contaban con las diferentes divisiones de la empresa. Entre sus principales objetivos, además de garantizar la rentabilidad de las explotaciones ganaderas de sus socios, está proporcionarles los insumos que necesiten, así como servicios técnicos, de formación, de sanidad animal o de información para seguir avanzando.

"Estos años han estado marcados por los altos y bajos en las diferentes divisiones, hasta el punto que, por ejemplo, el tema del bovino, pues cuando hicimos las primeras experiencias iban bien, pero luego fueron mal. Y actualmente es la actividad que más crecimiento tiene. Por el contrario, ahora la actividad que menos repercusión económica tiene en la cooperativa es el ovino, que fue con lo que empezamos", explica su presidente.

El éxito de la cooperativa durante estas más de cuatro décadas ha sido, explica González, la búsqueda de aliados para hacer crecer las distintas patas de negocio de Ovipor. "Siempre hemos sido conscientes de que somos pequeños, por lo que desde el principio buscamos socios más fuertes para avanzar", subraya. Así, la integración ha sido una estrategia fundamental para su crecimiento.

Integrada en distintas cooperativas

Así, Ovipor se integra en EA Group para los corderos, cabritos, lana y pieles (que es la mayor cooperativa de ovino de Europa); en Dcoop para la transformación y comercialización de leche de cabra; y en Covap para la transformación y comercialización de los productos derivados del cerdo ibérico y consumo de piensos. Además, para el bovino, forma parte del grupo cooperativo Bovies, que se ocupa del cebo de una parte de la producción y de la comercialización de terneros y vacas.

"Siempre entendimos que para estar presente en los mercados y tener alguna relevancia, había que tener mucha dimensión. Y para poder innovar y para poder internacionalizarse debías tener una estructura fuerte", añade.

Expansión internacional

Gracias a otra esta gran estructura, los productos de Ovipor llegan a diferentes países del mundo. Por ejemplo, sus corderos se sacrifican bajo las normas de las tres religiones monoteístas: cristiana, islámica y judía: Marruecos y Argelia están entre sus grandes clientes.

La leche de caprino producida por sus socios se comercializa tanto a la industria nacional como a Francia y Portugal, cruda o transformada en la planta de Antequera (Dcoop). Por otro lado, sus cerdos proporcionan jamones y productos que se pueden adquirir tanto en cualquier hogar del territorio donde se asienta su cooperativa, como en tiendas gourmet de distintos países del mundo.

La falta de rentabilidad y el relevo generacional, los grandes retos

González destaca que el principal reto al que se enfrenta la cooperativa en estos momentos es el de mantener las explotaciones activas. "La gente está desapareciendo, la edad media que tenemos es muy alta, está por encima de 60 años", lamenta. En este sentido, asegura que no hay rentabilidad en las explotaciones, "y eso impide que la gente joven se incorpore al campo".

A pesar de todo, los números de Ovipor avanzan a buen ritmo. Durante el ejercicio 2025, alcanzó una facturación global de 26,4 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 12% respecto al año anterior. Y ello a pesar de que fue un ejercicio complejo, marcado por dificultades sanitarias -la lengua azul hizo estragos-, climáticas y productivas, pero también por el buen comportamiento de varias de sus principales líneas de actividad.

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