21D: Elecciones en Extremadura
Extremadura abre la campaña que tomará el pulso al nuevo ciclo político
Pedro Sánchez en Plasencia, Feijóo en Don Benito y Abascal este viernes en Montijo y Cáceres dan cuenta de la relevancia que los grandes partidos conceden a una cita que trasciende lo autonómico

Feijóo con Guardiola en Don Benito / S. S.
Rocío Entonado Arias
Este 5 de diciembre María Guardiola celebrará su cumpleaños más especial: soplará las velas y, al mismo tiempo, enciende una campaña electoral insólita. El adelanto del calendario en una comunidad que tradicionalmente vota en silencio será el termómetro para medir el pulso con el que arranca el nuevo ciclo político en España. Nunca antes unas elecciones en Extremadura habían despertado tanta expectación: Pedro Sánchez en Plasencia, Alberto Núñez Feijóo en Don Benito y Santiago Abascal siguiendo su particular gira extremeña este viernes en Montijo y Cáceres dan cuenta de la relevancia que los grandes partidos conceden a una cita que trasciende lo autonómico.
Más de 890.000 extremeños están llamados a las urnas el próximo 21 de diciembre. Es el primer adelanto electoral de la historia en la región, que llega acompañado de dos factores que pueden alterar las dinámicas habituales de participación y resultados: haberse convocado a las puertas de la Navidad y sin el paraguas de las municipales, un desafío especialmente relevante en una comunidad donde buena parte de la población reside en pueblos de menos de 10.000 habitantes.

Fotogalería | Feijóo se pasea por Don Benito /
Sin mayorías absolutas
Durante los próximos 15 días, las 11 candidaturas en liza se juegan la composición de una Asamblea que ya dejó atrás las mayorías absolutas del PSOE. Se eligen 65 diputados: 36 por la provincia de Badajoz y 29 por Cáceres. La primera concentra más población y por tanto más peso en la aritmética final, pero es Cáceres la circunscripción tradicionalmente más imprevisible y la que suele decidir el relato y las sorpresas de la noche electoral: en 2023, el último escaño en disputa en Cáceres cayó del lado del PSOE por un margen equivalente a apenas 600 votos, y ese asiento resultó decisivo para fijar el empate a 28 escaños entre socialistas y populares en la Cámara.
Ahora, María Guardiola pulsa el botón electoral para consolidar su hegemonía tras año y medio de gobierno en solitario. Génova avala la estrategia, que junto al resto de citas autonómicas previstas interpreta como una ‘primera vuelta’ de las generales: Alberto Núñez Feijóo aspira a consolidar la gestión de sus gobiernos autonómicos y marcar la agenda política mientras la falta de apoyos de Pedro Sánchez y los supuestos casos de corrupción que cercan al PSOE reabren el debate sobre el adelanto de las generales.
PSOE y PP, empatados
En 2023 los socialistas ganaron las elecciones en Extremadura por apenas 6.800 votos, pero PSOE y PP empataron en el reparto de escaños con 28 diputados cada uno. La formación de Santiago Abascal, que irrumpió con cinco asientos en la Asamblea, resultó decisiva para la investidura de Guardiola, que se produjo tras varias semanas de tensos enfrentamientos públicos. Los otros cuatro escaños son de Unidas por Extremadura, la coalición de Podemos e IU, que se quedó solo a un diputado de conformar una mayoría con el PSOE.
Ahora la gran incógnita es saber si finalmente el PP conseguirá por primera vez los ansiados 33 escaños o, como apuntan las encuestas, necesitará una reedición de su alianza con Vox para seguir gobernando. El resultado no solo será clave para el futuro de Extremadura, sino que podría anticipar el tono de las negociaciones en el resto de comunidades con citas electorales pendientes (Castilla y León, Andalucía y quizás Aragón) y también el tablero nacional, condicionado por la incertidumbre que acecha a la Moncloa.
La victoria de Guardiola
El promedio de las encuestas publicadas desde septiembre pronostican la victoria del PP pero lejos de la mayoría absoluta, con lo que María Guardiola necesitaría una reedición de su pacto con Vox para gobernar o bien la abstención de los socialistas. El PP obtendría el 41,4% de los votos y 29 escaños, frente a un PSOE que se sitúa a 6,6 puntos de distancia con el 34,8% de los sufragios y 24 diputados, cuatro menos que ahora. Vox, por su parte, mejoraría el 8,1% de 2023, llegando hasta el 12,7% de las papeletas, y pasaría de cinco a ocho parlamentarios. Unidas por Extremadura obtendría el 6,7% de los apoyos, con los que mantendría sus cuatro representantes actuales.
María Guardiola, arropada por Feijóo, reivindicará su gestión con un programa de más de 600 medidas para seguir avanzando en las rebajas de impuestos impulsadas esta legislatura, inversiones para paliar el déficit endémico de infraestructuras que sufre Extremadura y nuevos compromisos para reducir las listas de espera sanitaria o las ratios educativas frente a un PSOE "hasta las cejas de corrupción".
El candidato Gallardo
Del lado socialista, Miguel Ángel Gallardo encara su primera cita como candidato a la Junta a las puertas del banquillo por delitos de prevaricación y tráfico de influencias por el caso David Sánchez. El PSOE busca mantener el liderazgo en un contexto adverso, marcado no solo por el calendario judicial, sino también por la guerra interna sin precedentes que se desató por el control del partido tras la marcha de Guillermo Fernández Vara, fallecido a comienzos de octubre a causa de un cáncer de estómago.
Para combatir la abstención y en su intento de frenar a la derecha, los socialistas han diseñado una campaña muy emocional en la que Gallardo se presenta como "digno heredero" de todos los avances sociales que Extremadura logró con los gobiernos de Rodríguez Ibarra y Fernández Vara.
Vox: el actor decisivo
Vox, por su parte, busca consolidarse como el actor decisivo en Extremadura. Sin apenas penetración territorial y consciente de la importancia de los resultados en clave nacional, el partido lo está apostando todo a la marca de Santiago Abascal: el "líder supremo" está recorriendo Extremadura con un discurso eminentemente agrario para sumar apoyos del voto conservador en zonas rurales.
Le avalan su oposición frontal al PSOE y su capacidad de presión sobre el PP, pues la ruptura del gobierno de coalición ha permitido a Vox presentarse como garante de coherencia ideológica. Un mensaje que puede compensar el desgaste de una alternativa que en estos dos años de legislatura, en Extremadura no ha logrado proyectarse más allá del bloqueo.
Por último, Unidas por Extremadura arranca la campaña mejor posicionada que en 2023, pero sigue dependiendo de un umbral del 5% que marca la ley electoral extremeña y un reparto provincial muy exigente para resistir en la Asamblea. La división de la izquierda a nivel nacional tampoco ayuda, si bien en Extremadura la coalición ha sabido consolidar una marca propia bajo el paraguas de Irene de Miguel. Se presentan como la única alternativa "autónoma" y darán la batalla por el voto más progresista del PSOE.
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