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Reportaje

30 años del movimiento de manos blancas que arrebató la calle a ETA

La banda asesinó en febrero de 1996, con ocho días de diferencia, a Múgica y Tomás y Valiente, dos atentados que sacudieron a la sociedad española 

Felipe VI pronunciará un discurso el viernes en el principal acto en recuerdo del expresidente del Constitucional, que fue su profesor en la Facultad de Derecho

Manifestación de estudiantes en Madrid, el 15 de febrero de 1996, al día siguiente del asesinato de Tomás y Valiente.

Manifestación de estudiantes en Madrid, el 15 de febrero de 1996, al día siguiente del asesinato de Tomás y Valiente. / EFE / M.H. DE LEON

Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid

“El movimiento social contra ETA que eclosionó tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco no habría llegado nunca sin la movilización que empezó un año antes, en 1996, con los atentados contra [Fernando] Múgica y [Francisco] Tomás y Valiente”, recuerda Luis R. Aizpeolea, uno de los periodistas que más han escrito y más saben de la banda terrorista. Los etarras mataron al político socialista vasco y al expresidente del Tribunal Constitucional con ocho días de diferencia, en febrero de 1996. Un etarra disparó en la nuca a Fernando Múgica, de 62 años, cuando salía de su bufete en Donosti el día 6 y otro acribilló a Tomás y Valiente, el día 14, en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Tenía 63 años. 

04/02/2026 La UAM recuerda a Tomás y Valiente en el 30 aniversario de su asesinato a manos de ETA SOCIEDAD UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

Francisco Tomás y Valiente. / UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID / Europa Press

Este segundo asesinato supuso un aldabonazo contra el terrorismo y sacó a miles de estudiantes a la calle a las pocas horas. Los jóvenes se pintaron las manos de blanco, un gesto que se quedó ya para siempre en las protestas contra ETA que siguieron 15 años más: la banda anunció el “cese definitivo de su actividad armada” en 2011. 

En los días siguientes al atentado contra Tomás y Valiente, más de 800.000 personas se manifestaron en Madrid y también hubo una respuesta social masiva en otras ciudades. “Los españoles consiguieron quitarle la calle a Batasuna”, sostiene Aizpeolea, que también destaca el cambio que se vivió en Euskadi. 

“Los jóvenes tienen que saber que no siempre hubo esta paz social. Tienen que saber el miedo con el que vivía mucha gente”, dice Ana Tomás y Valiente

El presidente del Gobierno de entonces era Felipe González (PSOE), que llevaba tres años muy débil políticamente, acechado por numerosos casos de corrupción en sus filas y campañas mediáticas en contra. Le quedaban pocas semanas en la Moncloa, ya que el 3 de marzo habría unas elecciones generales que ganaría José María Aznar (1996). 

Relación con González

González había trabado una relación personal muy cercana con Tomás y Valiente durante los seis años en los que había sido presidente del Constitucional. Y eso que el jurista denunció los crímenes del GAL (la guerra sucia contra ETA que se dio desde el Estado en los primeros años de los gobiernos socialistas). De hecho, el último artículo que dejó escrito Tomás y Valiente para ‘El País’, y que se publicó al día siguiente de su asesinato, abordaba la “tentación” del Estado de luchar contra los terroristas empleando “sus mismos métodos, sus crímenes”. “El mayor enemigo del Estado es la mala razón de Estado”, escribió. 

El profesor de Derecho se refería en ese artículo también a Múgica, muerto días antes. El texto acababa con esta frase: “Cada vez que matan a un hombre en la calle (y esto no es una metáfora, como diría el cartero de Neruda) nos matan un poco a cada uno de nosotros”. Esa última línea fue una amarga anticipación de su propio destino. 

Su hija Ana se enteró de la muerte de su padre directamente por Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro de la Presidencia. Ana, técnico superior de la Administración del Estado, trabajaba en la Moncloa desde 1987. Cuando aquel 14 de febrero de 1996 saltó la noticia de que habían atentado contra su padre se fue corriendo al despacho de Rubalcaba. “Llegué en una exhalación. La secretaria me intentó parar. Él estaba al teléfono, hablando con personal de Interior y me lo dijo. Me comunicó que había muerto”, relata. Ella tenía 33 años y desde aquel momento Rubalcaba se convirtió en una persona con un vínculo especial con su familia. 

Ana Tomás y Valiente, con su padre, en 1993 en Friburgo (Alemania).

Ana Tomás y Valiente, con su padre, en 1993 en Friburgo (Alemania). / FOTO FAMILIAR

La hija de Tomás y Valiente agradece el acompañamiento de la sociedad que ella, sus tres hermanos y su madre sintieron tras el asesinato. “No todas las víctimas han tenido el mismo reconocimiento que mi padre”, añade antes de rememorar la gran cantidad de homenajes que se hicieron por toda España y cómo se bautizaron con su nombre colegios, calles, bibliotecas... 

Esta semana la Facultad de Derecho de la Autónoma honrará de forma especial la memoria de Tomás y Valiente por el 30º aniversario de su asesinato con varias actividades. En las del viernes participarán Letizia y Felipe VI, que fue su alumno en la universidad. “Le dio Historia del Derecho. Mi padre tenía muy buena opinión de él y mucho aprecio”, explica. 

Exposición y acto institucional

Los Reyes visitarán la exposición ‘In memoriam Tomás y Valiente 1996-2026’, que incluye una instalación que reproduce el despacho del profesor, y asistirán al acto de homenaje, donde el jefe de Estado pronunciará un discurso. Felipe VI, como Príncipe, presidió en febrero de 1996 el funeral en la Catedral de la Almudena. 

El entonces Príncipe de Asturias, con Rita Barberá, alcaldesa de València, en noviembre de 2001, en la inauguración de un edificio bautizado con el nombre de "Francisco Tomás y Valiente" en un complejo de la UNED de la ciudad levantina.

El entonces Príncipe de Asturias, con Rita Barberá, alcaldesa de València, en noviembre de 2001, en la inauguración de un edificio bautizado con el nombre de "Francisco Tomás y Valiente" en un complejo de la UNED de la ciudad levantina. / MIGUEL LORENZO

Juan Arrieta, el decano de la Facultad de Derecho, subraya la importancia de conocer en profundidad la trayectoria personal y profesional del antiguo profesor. La facultad incluye cada curso dos actos en su recuerdo, independientemente de las actividades extraordinarias cuando llega un aniversario destacado. El año académico empieza con una lección inaugural de una persona de renombre (jurista, político, intelectual…) con valores similares a los de Tomás y Valiente y, en el segundo semestre, se celebra un concierto en el Auditorio Nacional en su memoria, porque era un gran melómano. “Las nuevas generaciones tienen que tomar el testigo y ver lo que hizo, lo que defendió. Conocer todo el trabajo que desarrolló por la integración, el debate”, afirma, una idea que Ana Tomás y Valiente también considera básica para fortalecer la democracia. “Los jóvenes tienen que saber que no siempre hubo esta paz social. Tienen que saber el miedo con el que vivía mucha gente. Tienen que conocer la historia del país”, recalca.

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