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Perfil

Mañueco, un popular de Salamanca que "nunca pierde la compostura"

Elogiado por los suyos y atacado por los contrarios, el presidente de la Junta ha gobernado tanto con Ciudadanos como con Vox, y ahora aspira a seguir en solitario, como los dos últimos años

Alfonso Fernández Mañueco

Alfonso Fernández Mañueco / PP

Madrid

A un mes de cumplir 61 años, Alfonso Fernando Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) se juega la reválida de su cargo como presidente de la Junta de Castilla y León en las elecciones del próximo 15 de marzo. Algo que, de agotarse de nuevo como ahora la legislatura autonómica, le permitiría alcanzar la edad legal de jubilación en el cargo. Mañueco, casado y padre de dos hijas, pertenece a la hornada de barones del PP que llegó al poder más o menos a la vez que Pedro Sánchez, unos en los gobiernos autonómicos y el socialista en el central.

Aunque en su caso, y a diferencia de otros ilustres homólogos y compañeros de partido, como el andaluz Juan Manuel Moreno o la madrileña Isabel Díaz Ayuso (ambos de otra generación más joven) la presidencia de la Junta no fue su primer cargo institucional de relevancia, pues ya antes había sido alcalde de su ciudad, Salamanca, entre 2011 y 2018, y más atrás en el tiempo presidente de la Diputación Provincial salmantina, entre 1996 y 2001. Sin olvidar su paso como consejero de la Junta en la primera década del siglo, primero en Presidencia y Administración Territorial, y luego en Justicia e Interior, siempre con su antecesor, Juan Vicente Herrera, como presidente autonómico.

Como en la trayectoria de todo político de éxito, hay varios cadáveres en su camino. El más destacado Antonio Silván, ex alcalde de León, al que derrotó en las primeras primarias del PP de Castilla y León, en 2028, cuando arrasó con el 70% de los votos de la militancia. Silván, como otros contrarios a Mañueco en el PP, ejerce ahora en el Senado, como muchos otros dirigentes vinculados a Juan Vicente Herrera.

Los más próximos a Mañueco destacan su carácter cercano, humilde y trabajador. Y su talante tranquilo. Esto último es casi lo único que le conceden sus antagonistas políticos. "Es calmado, sí. No se inmuta para nada, es muy tranquilo, no pierde nunca la compostura", admiten, aunque ahí se acaban los elogios de quienes le han tratado de cerca pero desde la otra orilla ideológica en la política en Castilla y León. Dirigentes socialistas de esa comunidad afirman que su etapa supone un paso atrás frente al "PP moderado de Herrera", y lo vinculan a la particular "cultura política" que tendría el PP de Salamanca frente al de otras provincias. "Con Herrera tenías una negociación durísima, pero llegabas a acuerdos, y se mantenían", relata una dirigente del PSOE, que añade: "Herrera tenía palabra, Mañueco no".

Salmantino de pro

Mañueco, desde luego, es un salmantino de pro, que mamó la política desde muy pequeño, pues su padre, Marcelo Fernández Nieto, fallecido en 1999, fue también alcalde de Salamanca entre 1969 y 1971, en plena niñez del presidente de la Junta, además de procurador en Cortes y, ya muerto Franco, gobernador civil de Zamora con el último Gobierno de la dictadura. Luego se dedicaría a la judicatura, como magistrado en Salamanca y presidente de la Audiencia Provincial de Zamora, además de ejercer la abogacía, la etapa profesional que sin duda, por obvias razones de edad, más recuerda Mañueco de su padre, dado que además ejerció de pasante en su despacho después de licenciarse en Derecho, siguiendo la tradición familiar.

El líder del PP en Castilla y León es hermano de José María Fernández, que fue presidente de la Unión Deportiva Salamanca. Aunque más allá de esa vinculación familiar, y con permiso del Real Madrid, la Unión es el equipo que le ha hecho vibrar desde joven, y del que aún recita alineaciones de memoria. Aunque tratándose de cuestiones futbolísticas, siempre tan importantes sentimentalmente en algunas biografías, Mañueco es creyente y practicante, ya que jugó de portero de fútbol sala hasta que el servicio militar obligatorio, la 'mili', le obligó, en 1991, a cambiar los guantes por el acuartelamiento Julián Sánchez El Charro, Brigada de Caballería Jarama número 1, batallón de Ingenieros, justo donde hoy está la sede de El Corte Inglés en Salamanca.

Pero previamente a ser llamado a filas, se alistó, en este caso voluntario, como miembro de las entonces incipientes Nuevas Generaciones en 1983, la organización juvenil de Alianza Popular (AP) luego refundada por José María Aznar en PP en 1989. Y antes, en 1980, Mañueco fundó la Asociación de Estudiantes Independientes de la Universidad de Salamanca (AEUS), la primera de ese tipo en Castilla y León, cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Salamanca.

Todas las formas de gobernar

Todas estas vicisitudes biográficas casi se quedan pequeñas, o palidecen, ante las peripecias del Mañueco presidente. En apenas siete años lo ha probado casi de todo: dos gobiernos de coalición con dos partidos diferentes y el último en solitario. Y momentos tan sonados como el adelanto electoral que anunció en diciembre de 2021, mientras su entonces vicepresidente de Ciudadanos, Francisco Igea, intervenía en directo en una entrevista en el programa de Carlos Alsina en Onda Cero. "No tenía ni la más remota idea de esa decisión", afirmó atónito el dirigente centrista, desde hace años convertido en uno de sus más feroces enemigos, como ha demostrado la última legislatura como procurador en las Cortes, tras mantener su escaño en las elecciones de hace cuatro años. La excusa, siempre negada por los interesados, para ese adelanto es que Igea planeaba ya, o incluso tenía a punto, una moción de censura con el PSOE que lideraba entonces el hoy senador Luis Tudanca.

Tras ese adelanto, con unas elecciones que coincidieron casi en el tiempo con la gran crisis fratricida que acabó con el liderazgo de Pablo Casado en el PP para dar paso al de Alberto Núñez Feijóo, Mañueco hizo historia, convirtiéndose en el primer dirigente de la derecha en gobernar en coalición con Vox. La personalidad del que fue su presidente, Juan García Gallardo (hoy fuera de la política y militante de su partido crítico con Abascal y su dirección) no tardó en causarle problemas y en poner a su Gabinete en el ojo del huracán. Incluso en 2023 Mañueco tuvo que salir a desmentir la existencia de un protocolo antiabortista que había anunciado su vicepresidente.

Aun así, siguieron juntos hasta que en el verano de 2024 Abascal decidió romper unilateralmente todos los gobiernos de coalición con el PP. Desde entonces ha gobernado en solitario y no ha dudado en afirmar que es lo mejor de su experiencia de Gobierno. Aunque no lo tendrá fácil para repetir esa experiencia después de las elecciones del día 15, cuando en el mejor de los casos su nuevo gobierno seguirá dependiendo parlamentariamente de Vox.

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