Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cocina de Cuaresma

Las mejores torrijas de Sevilla: cinco paradas imprescindibles en Cuaresma y Semana Santa

Cinco paradas indiscutibles para comer el dulce por antonomasia de estas fechas para todos los gustos y bolsillos

Las torrijas, el dulce tradicional de Cuaresma.

Las torrijas, el dulce tradicional de Cuaresma. / El Correo

Carlos M. Montero

Carlos M. Montero

Sevilla

Vamos a empezar por dejar claras un par de cosas. La primera es que, comer torrijas fuera del periodo de Cuaresma debía estar tipificado como delito en el Código Penal. Sería equiparable a comer mantecados o polvorones en julio. ¿Que se puede hacer? ¡Por supuesto que se puede hacer! Pero yo le retiraré el saludo a quien cometa semejante atrocidad.

La segunda cosa que quiero que conste en acta es que, mojar pan es tan antiguo, o puede que incluso más, que el hilo negro. De hecho, en la gastronomía tradicional andaluza, el pan es alimento básico en buena parte de sus elaboraciones, como parte de una receta o como fiel acompañamiento. Nada tan rico como mojar un buen pan en lo que sea, dulce o salado.

Torrija de Azajal.

Torrija de Azajal. / El Correo

Sin embargo, cuando hablamos de torrijas, la historia nos lleva hasta el siglo IV donde se hacía referencia por primera vez a un producto parecido en De re coquinaria, texto atribuido a Apicio. Allí se menciona que las rebanadas de pan se sumergían en leche, aunque no se habla del huevo ni se le da un nombre concreto. El pan mojado en algún líquido (en este caso, leche), endulzado y luego frito, era ampliamente conocido en la Europa medieval con distintos nombres, como soupys yn dorye, suppe dorate, tostées dorées, pain perdu o payn purdyeu. Este pan jugoso incluso se servía acompañado de aves de caza y otras carnes. Más recientemente, esta preparación evolucionó hasta lo que hoy conocemos como tostada francesa, que se asimila a la torrija nuestra como un huevo a una castaña.

Pero si Europa nos coge lejos ahora, imagínense en el medievo y, teniendo en nuestra tierra los argumentarios gastronómicos que tenemos, permítanme apropiarme de las torrijas como Bien Material de la Humanidad de la Cuaresma Sevillana que, a buen seguro, surgió como receta de aprovechamiento en las casas más humildes de hace muchos años añadiéndole leche o vino para ablandar el pan, friéndolo después en abundante aceite de oliva, y regándolo con lo que había en cada casa: miel, azúcar, vino… Estos despilfarros gastronómicos sólo se hacían en ocasiones especiales y la previa a la Semana Santa era una de ellas.

Torrijas de Casa Robles.

Torrijas de Casa Robles. / El Correo

El caso es que, este que les escribe, se ha dado un paseo gastronómico para traerles a ustedes lo que, en mi opinión, es el top five de las torrijas de Sevilla, al estilo tradicional. Nada de mini, pan brioche o bolas de helados. Lo que viene siendo una torrija como Dios manda. Por supuesto, abierto queda el periodo de recursos donde pueden notificar quejas, reclamaciones y, sobre todo, recomendaciones para ir a probar las que estimen ustedes oportunas en su particular ranking. Iré encantado.

Confitería La Campana

Sierpes, 1 (Casco Antiguo) / 41004 Sevilla / 954 22 35 70

Siguen manteniendo el mismo sabor de antaño. Cada sevillano tenemos nuestras costumbres y, en mi caso, es empezar el Miércoles de Ceniza con la primera torrija aquí. Fundada en 1885, en su escudo figura la leyenda proveedor de la Real Casa. En su elaboración no se aceleran los procesos y siguen con el método tradicional dando como resultado un producto auténticamente artesano. Parada obligatoria si pasean por el centro de Sevilla en estos días, si quieren disfrutar del sabor a Cuaresma.

Torrija de La Campana.

Torrija de La Campana. / El Correo

Restaurante Azajal (Escuela Superior de Hostelería de Sevilla)

Camino de los Descubrimientos, 2 (Isla de La Cartuja) / 41092 Sevilla / 674 73 84 33

La culpa de la incorporación de las torrijas de la escuela a este top five la tiene la genialidad de Marco Cordero, un loco. Uno de esos maestros pasteleros que, por edad, estaría más cerca de aprender, que de enseñar y, sin embargo, son lecciones maestras las que da, con los postres como humilde herramienta de trabajo, en el restaurante Azajal, en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla. Fue alumno de la propia escuela y es discípulo del famoso Celler de Can Roca. Sin comentarios. A pesar de dominar las técnicas de vanguardia, en la que es un artista, se ha desmarcado esta Cuaresma con unas torrijas tradicionales, con vino y miel de verdad, que merecen especial mención en esta selección. El restaurante las incluye como una opción de postre en el menú semanal.

Torrijas de Manu Jara.

Torrijas de Manu Jara. / El Correo

Manu Jara

Pureza, 5 (Triana) / 675 87 36 74

La repostería de Manu Jara tiene matices afrancesados, lógicamente. Entrar en cualquiera de sus espacios es un placer para todos los sentidos. Y me permito colocarle en este segundo puesto porque sus torrijas de vino me transportaron a mi infancia, con mi abuela Consuelo en la cocina y la bandeja de cristal repleta de torrijas en forma de pirámide. La extraña estructura de aquella casa a la que nos mudábamos cada Viernes de Dolores para disfrutar de la Semana Santa en el barrio de El Arenal, hacía que el paso por la cocina fuera obligatorio para llegar al baño y, en ese trayecto, más de una torrija fue hábilmente hurtada y devorada a escondidas por este que les escribe. Benditas sean las elaboraciones que nos hacen viajar en el tiempo.

Torrijas de Ochoa.

Torrijas de Ochoa. / El Correo

Confitería Ochoa

Sierpes, 45 (Casco Antiguo) / 41004 Sevilla / 647 58 86 72

Endulzando Sevilla desde hace más de cien años, las recetas artesanales de Confitería Ochoa han deleitado a generaciones. Ahora disponen de un espacio renovado, pero siguen ocupando el local que les vio nacer, en plena calle Sierpes, y mantienen la receta de las que sin duda son de las mejores torrijas de la ciudad. La amabilidad en el servicio es otra de las señas de identidad de esta centenarias confitería que aún hoy resiste el paso del tiempo adaptando sus técnicas a nuestros días, pero manteniendo viva la tradición que les sustenta.

Restaurante Casa Robles

Álvarez Quintero, 58 (Casco Antiguo) / 41004 Sevilla / 954 21 31 50

Las torrijas son unos de los dulces tradicionales que más disfrutamos los sevillanos, de eso no cabe duda, pero también atrae a las personas que nos visitan. En Restaurante Robles cuentan entre sus especialidades dulces con las torrijas tradicionales que hacen las delicias de quienes pasen por la calle Álvarez Quintero y decidan hacer una dulce parada en este templo de la gastronomía de la ciudad. Nada tan reconstituyente y emocionalmente completo como un postre de esta categoría después de una propuesta culinaria de gran nivel. Hechas a partir de una receta que atesoran desde hace generaciones usando materias primas naturales y con la mejor calidad, ocupa un merecidísimo puesto en el top five “torrijero” de esta semana.

Tracking Pixel Contents