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La rehabilitación de la Plaza de España

El Ayuntamiento de Sevilla presentó ayer el cronograma y el presupuesto de actuaciones de rehabilitación de la Plaza de España, un proyecto dotado con seis millones para la reposición de la balaustrada, la reparación del pavimento del paseo y la plaza central y el llenado de la ría...

el 15 sep 2009 / 20:03 h.

El Ayuntamiento de Sevilla presentó ayer el cronograma y el presupuesto de actuaciones de rehabilitación de la Plaza de España, un proyecto dotado con seis millones para la reposición de la balaustrada, la reparación del pavimento del paseo y la plaza central y el llenado de la ría, seca desde hace ocho años. Como punto de partida es destacable que se emprenda un plan de regeneración de uno de los mayores símbolos patrimoniales y sentimentales de la ciudad, un monumento cuyo deterioro es palpable para quienes se acercan a él. Pero del mismo modo que se elogian los programas de restauración habría que reivindicarle al Ayuntamiento que disponga en sus presupuestos anuales de las partidas necesarias para su mantenimiento. Así, la corporación se ahorraría costes de reparación y la plaza ofrecería un aspecto más presentable a los miles de turistas que la visitan. Estas actuaciones, por cierto, se presentaron en una Junta Local de Turismo en el que se avanzaron también tres ideas muy ambiciosas que cambiarían la fisonomía de todo este área: el cierre al tráfico de la franja que une la plaza con el Parque de María Luisa y el soterramiento de un tramo de la avenida de María Luisa (para la unión del parque con los jardines del Casino de la Exposición) y de otro más en el Paseo de las Delicias (para conectarlo con los jardines de las Delicias y Santiago Montoto). Como ha ocurrido con anteriores peatonalizaciones, esta operación urbanística supondría una transformación radical de todo este entorno y contribuiría a mejorar el mayor pulmón verde, junto al Alamillo, con el que cuenta la ciudad. Pero, por el momento, no se trata más que de ideas que aún hay que forjar, pues ni se dice cómo se resolverán los problemas de tráfico que generaría, ni cuánto dinero requeriría su ejecución ni cuándo se empezaría a hacerlas. Es decir, que, por ahora, no son más que buenas intenciones sin concreción alguna.

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