Reino Unido
Starmer aprovecha la cumbre del G-20 para estrechar los lazos económicos con China
El primer ministro británico ha propuesto un diálogo “coherente, respetuoso y pragmático” en materia comercial y energética, a pesar de su preocupación por la vulneración de los derechos humanos en el gigante asiático

Keir Starmer (izquierda) y Xi Jinping en la cumbre del G-20 en Río de Janeiro. / EP

El primer ministro británico, Keir Starmer, sigue empeñado en tejer alianzas comerciales con las principales potencias mundiales a pesar de la amenaza proteccionista del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. La última muestra de esta estrategia se produjo este lunes en el encuentro bilateral que mantuvo con el presidente de China, Xi Jinping, en el marco de la cumbre del G-20 que se está celebrando en Río de Janeiro. Starmer ha dejado clara su voluntad de estrechar lazos con Pekín en materia económica, energética y climática, a pesar de las grandes discrepancias geopolíticas y de las crecientes vulneraciones de los derechos humanos por parte del gigante asiático.
“Una relación fuerte entre el Reino Unido y China es importante para los dos países y para la comunidad internacional. Queremos que esta relación sea coherente, duradera, respetuosa y, tal y como acordamos, que evite sorpresas siempre que sea posible. Un diálogo más fuerte debe conducir a un mejor entendimiento”, ha asegurado Starmer en el encuentro con el líder chino. “Estoy muy satisfecho de que nuestros ministros estén empezando a trabajar en áreas prioritarias como la economía y el comercio, los asuntos estratégicos, el clima y la energía. Queremos un mayor compromiso en materia científica, tecnológica y de seguridad, sanitaria y de desarrollo”, ha añadido.
Acercamiento económico
El de este lunes ha sido el primer encuentro de un primer ministro británico con Xi Jinping desde 2018, algo que supone una nueva muestra de la voluntad de Starmer de captar inversiones extranjeras y de acelerar el crecimiento económico. China es el sexto mayor mercado para las exportaciones británicas con un valor total de 33.000 millones de libras (39.000 millones de euros), lo cual representa un aumento del 60% respecto de 2014. El Gobierno laborista quiere que este volumen siga creciendo en los próximos años y está engrasando toda la maquinaria para lograrlo: la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, tiene previsto visitar Pekín el próximo año, mientras que el ministro de Exteriores, David Lammy, ya lo hizo el pasado octubre.
Todo a pesar de las claras diferencias que siguen manteniendo los dos países en materia geopolítica y en la protección de los derechos humanos. Starmer ha expresado su preocupación por la creciente amenaza militar de China sobre Taiwán y su influencia cada vez mayor sobre las islas del Pacífico Sur, así como la persecución de defensores de la libertad de expresión en Hong Kong. Uno de ellos, Jimmy Lai –fundador y editor del periódico 'Apple Daily'–, se enfrenta a cadena perpetua por supuesta “conspiración” y “colusión con fuerzas extranjeras” tras la entrada en vigor de la ley de seguridad nacional en la excolonia británica en 2020. El juicio contra el periodista, que cuenta con nacionalidad británica, se retomará esta semana a pesar de los pedidos de su familia y de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras para que sea liberado.
Críticas de la oposición
Algunos miembros de la oposición han criticado el acercamiento a China por parte de Starmer, quien ha optado por mantener una posición muy distinta a la de sus predecesores: tanto Boris Johnson como Liz Truss y Rishi Sunak fueron muy críticos con Pekín en sus etapas al frente de los sucesivos gobiernos conservadores. Unas etapas marcadas por escándalos como la supuesta infiltración de espías chinos en el Parlamento británico o el presunto lanzamiento de ciberataques contra las principales instituciones del país. “Las personas que sufren el genocidio y la esclavitud bajo las brutales manos de Xi se sentirán traicionadas”, ha asegurado al ‘Daily Mail’ el exlíder del Partido Conservador Iain Duncan Smith, uno de los miembros del Parlamento más beligerantes con el régimen chino.
A pesar de las críticas, Starmer parece decidido a cambiar el enfoque de sus predecesores y a abrir una nueva vía comercial y diplomática con Pekín. “El primer ministro ha recalcado que, como países del G-20 y miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, el Reino Unido y China tienen la responsabilidad compartida de trabajar juntos en pos de la estabilidad mundial, la cooperación económica y la transición hacia las energías limpias”, han señalado los portavoces de Downing Street a través de un comunicado. Para el nuevo líder laborista, el acercamiento al gigante asiático supone, al menos por ahora, más ventajas que inconvenientes.
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