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CRISIS POLÍTICA

Macron elige a su ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, como primer ministro de Francia

Una de las claves de su promoción habría sido su cercanía con el presidente francés, que quería haberlo nombrado en Matignon (sede de la jefatura del Gobierno) ya el pasado diciembre

El ministro de Defensa de Francia, Sébastien Lecornu, en una imagen de archivo.

El ministro de Defensa de Francia, Sébastien Lecornu, en una imagen de archivo. / Europa Press/Contacto/Bernd Elmenthaler - Archivo

Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

Emmanuel Macron prometió a los franceses nombrar a un nuevo jefe de Gobierno de manera rápida en “los próximos días”, y tan solo unas horas después de que François Bayrou se desplazará hasta el Palacio del Elíseo para presentar formalmente su dimisión al presidente, Francia ya tiene un nuevo primer ministro; Sébastien Lecornu. 

"El Presidente de la República me ha confiado la tarea de construir un Gobierno con una dirección clara: la defensa de nuestra independencia y de nuestro poder, el servicio del pueblo francés y la estabilidad política e institucional para la unidad del país", escribió el protagonista en su cuenta de X.

Su nombre ya había aparecido en anteriores quinielas para ocupar este cargo. Sin embargo, tras perder la batalla hace nueve meses contra François Bayrou, Lecornu, de 39 años, ocupó el puesto de ministro de defensa, donde se ganó la fama de discreto y eficiente. 

El nuevo primer ministro de Francia, el quinto de esta segunda legislatura, es hijo único de madre secretaria y padre técnico aeroespacial. Con tan solo 16 años, tras pasar por un colegio católico, estuvo muy a punto de hacerse monje pero prefirió cambiar el hábito por la política para ser militante de la UMP, antes de convertirse en el asistente parlamentario más joven con 19 años.

"En un momento de mi vida, en la adolescencia, durante un período de discernimiento, un período muy íntimo, a los 16 años, pensé en ser monje", contó durante una entrevista.

Durante esos años, se licenció en Derecho y se hizo oficial en la reserva operativa de la Gendarmería con el grado de teniente, mientras lo compaginaba con la política, donde entabló una estrecha relación con el que fue hasta hace poco el ministro de finanzas, Bruno Le Maire, y con el actual ministro de justicia, Gérald Darmanin, con quien conserva una gran amistad desde hace 20 años. 

En 2014 fue elegido como alcalde de Vernon (Eure), y tres años después fue nombrado Secretario de Estado para la Transición Ecológica e Inclusiva. Su carrera ha ido en ascenso desde el año 2020, cuando fue nombrado ministro de Ultramar, y dos años después, hasta ahora, ministro de defensa. 

De ideas claras y con perfil muy marcado, Lecornu ya ha demostrado en varias ocasiones su fidelidad al presidente, aunque les distancie su visión sobre las instituciones europeas. Con esta elección, el presidente de la República no ha arriesgado y vuelve a elegir a un macronista, a pesar de los rumores de los últimos días, que apuntaban a que Macron podía nombrar a un jefe de Gobierno socialista para acercar posturas ante la falta de mayorías en la Asamblea Nacional. 

"Ningún socialista participará"

Su nominación, como era de esperar, ha dividido nuevamente a la opinión política. El primero en pronunciarse ha sido el ministro del Interior, Bruno Retailleau, quien se mostraba contento con la elección y respiraba tranquilo al no tratarse de un socialista. 

Sin embargo, los extremos del arco parlamentario no parecían tan contentos. El presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, se expresó a través de la red social X: “Juzgaremos, sin hacernos ilusiones, al nuevo Primer Ministro por los hechos, por sus acciones, por sus directrices para dar un presupuesto a Francia y esto a la luz de nuestras líneas rojas”. 

El líder insumiso, Jean Luc Melenchon, criticó la llegada de Lecornu y volvió a desafiar al presidente: “A partir de ahora, es absolutamente igual que antes. Sólo la marcha del propio Macron puede poner fin a esta triste comedia de desprecio por el Parlamento, por los electores y por la decencia política”. 

Del lado socialista, la cosa no mejora, especialmente porque un tercio de las filas del partido sigue mostrando fidelidad a Jean-Luc Mélenchon y a la coalición de izquierdas, el Nuevo Frente Popular. Nada más conocerse la nominación, el partido amenazó con censurar cualquier gobierno que no sea de izquierdas. "Al nombrar a Sébastien Lecornu como primer ministro, Emmanuel Macron persiste en un camino en el que ningún socialista participará. Sin justicia social, fiscal y ecológica, y sin medidas para el poder adquisitivo, las mismas causas producirán los mismos efectos", afirmó el partido en un comunicado.

El fantasma de la disolución

Sébastien Lecornu conoce bien los intríngulis de la administración francesa. Ahora llega al Palacio de Matignon con una primera misión; buscar un acuerdo presupuestario antes de formar gobierno. Algo que podría volver a poner entre las cuerdas al nuevo gobierno.

El fantasma de la disolución de la Asamblea Nacional no ha desaparecido por completo, a pesar de que Macron haya optado por la carta de designar a un nuevo jefe de Gobierno. Si Lecornu no consigue convencer a gran parte de las fuerzas políticas, cabe la posibilidad de que el país vuelva a caer en un bloqueo político. En ese caso, el presidente podría verse obligado a disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones legislativas adelantadas. 

Esta opción no es la más favorable para Macron, quien cuenta con un récord histórico de impopularidad, un 15%, frente a una Marine Le Pen que lidera las encuestas y que saldría fortalecida de ese movimiento. “La disolución no es una opción, pero es una obligación”, insistía la líder de la ultraderecha este lunes durante el debate parlamentario.   

Otra de las opciones en caso de que persista el bloqueo, aunque menos probable, es que el presidente designe a un gobierno técnico que permita sortear esta crisis hasta las elecciones presidenciales de 2027. Uno de los motivos de la falta de consenso y el persistente bloqueo yace precisamente en estos comicios. Los partidos rehúyen cualquier paso en falso y alianzas que puedan tener repercusiones en las elecciones presidenciales. Esta opción técnica, curiosamente convence a un 70% de los franceses, según un estudio publicado este martes por Elabe

Aún es pronto para hablar de futuros. Por el momento, este miércoles a las 12h, se producirá el intercambio de carteras entre François Bayrou y Sébastien Lecornu, mientras las calles francesas llevarán a cabo su primer bloqueo nacional de la temporada.

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