Estrategia de Seguridad Nacional
Trump avisa a Europa del riesgo de "desaparición de su civilización" y se ofrece para "corregir" el rumbo de la mano de los "partidos patrióticos"
Estados Unidos presenta su estrategia para consolidarse como "principal fuerza de Occidente"

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Europa Press/Contacto/Yuri Gripas - Pool via CNP

Europa se enfrenta al riesgo de la "desaparición de su civilización" debido a las "conflictivas políticas migratorias", "la censura de la libertad de expresión", "la caída de las tasas de natalidad" y "las actividades de la Unión Europea (UE) y otros organismos transnacionales (...) que socavan la libertad y la soberanía políticas". De este modo radiografía la Administración de Estados Unidos la situación en el Viejo Continente, según la nueva Estrategia de Seguridad Nacional presentada este viernes por la Casa Blanca, un documento de 33 páginas que traza las líneas maestras de la política exterior del Gobierno de Donald Trump.
El análisis contiene claras reminiscencias de la idea trasladada el pasado febrero por el vicepresidente de EEUU, JD Vance, en la Conferencia de Múnich, donde esbozó la amenaza de un declive de la civilización occidental en Europa, así como de los discursos de movimientos de extrema derecha europeos. Y para afrontar esta supuesta amenaza, Washington se ofrece para "ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual" usando como plataforma los "motivos para el optimismo" que percibe: esto es, el resurgimiento del espíritu nacionalista y "la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos". Aunque no los menciona en su documento, la Casa Blanca se refiere a formaciones como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, el Fidesz de Viktor Orbán, el Vox de Santiago Abascal o los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, partidos afines al trumpismo y que participan habitualmente en reuniones como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el principal foro de la derecha de EEUU.
"Queremos que Europa siga siendo europea, que recupere su autoestima como civilización, y que abandone su enfoque fallido a favor de la asfixia de las regulaciones", recoge el texto, que abunda en la habitual crítica contra la estrategia legisladora que impera en la UE. "Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos", añade.
La Comisión Europea ha evitado comentar el documento con el argumento de que no había podido ser examinado, pero ha recordado que la seguridad nacional de EEUU "históricamente, en las últimas décadas, ha estado estrechamente vinculada con la de Europa". La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, ha destacado que esta vinculación "explica todo el trabajo" que la UE está haciendo con EEUU. "En particular cuando se trata de la guerra en Ucrania, donde vemos la necesidad absoluta de cooperar", ha resaltado.
Guerra de Ucrania
Sobre la guerra de Ucrania, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump concluye que esta ha debilitado las relaciones europeas con Rusia y que "muchos europeos ven a Rusia como una amenaza existencial", algo que eleva el "riesgo de conflicto". Y con el objetivo de evitar una "escalada de guerra", asegura que EEUU trabaja para lograr un "cese rápido de las hostilidades con Ucrania". Pero también aboga por "restablecer la estabilidad estratégica con Rusia" y facilitar "la reconstrucción de Ucrania posterior a las hostilidades para posibilitar su supervivencia como un Estado viable". Tras asegurar durante la campaña electoral que le llevó de regreso a la Casa Blanca que iba a acabar con la guerra de Ucrania en 24 horas, Trump ha fracasado en todos los intentos hasta la fecha para detener el conflicto. Y su reciente propuesta de "plan de paz" ha sido duramente criticada por reproducir las exigencias maximalistas de Moscú.
Según Washington, la guerra también ha tenido un "efecto perverso" en Europa al aumentar su "dependencia externa". Y pone como ejemplo a Alemania, cuyas "compañías químicas están construyendo en China sus plantas de procesado mientras usan gas ruso que no pueden obtener a nivel doméstico". El caso alemán es ejemplo, añade el documento, de que "la Administración Trump está chocando con la postura de responsables europeos que mantienen expectativas irreales sobre la guerra" en Ucrania. Estos "responsables", estima la Casa Blanca, "están encaramados en gobiernos en minoría, muchos de los cuales pisotean los principios básicos de la democracia para reprimir a la oposición", añade, sin poner ningún ejemplo pero extendiendo sombras de duda.
En Berlín no ha sentado bien la mención. El ministro de Exteriores, Johann Wadephul, ha considerado que aunque Alemania y EEUU forman parte de la OTAN y pueden discutir otros temas más allá de temas de seguridad o defensa, "las cuestiones de libertad de opinión y expresión, o de cómo están organizadas nuestras sociedades liberales aquí, o al menos en Alemania, no forma parte de ello". "Tampoco creemos que nadie nos deba dar consejos sobre ellos, sino que es algo que se organiza a través de nuestro orden constitucional", ha añadido.
"Predominio" de EEUU en Occidente
La renovada hoja de ruta de la política exterior estadounidense se marca como objetivo prioritario la "restauración del predominio" de EEUU en Occidente. A grandes rasgos, habla de una restitución de todas sus herramientas de 'poder duro', económico y militar, para conseguir este fin. El documento deja claro que Estados Unidos debe "reconsiderar" su presencia militar en el hemisferio mientras "priorizará su diplomacia comercial" a través de "las poderosas herramientas que son los aranceles y los acuerdos comerciales recíprocos".
El texto también pone el foco en el Indo-Pacífico, Oriente Próximo y África, a través de una iniciativa para "reequilibrar la relación económica con China", la estabilización de la situación de seguridad en el caso del segundo escenario y la transición, en el caso africano, desde una relación centrada en la entrega de ayuda "y la difusión de ideas liberales" en el continente, hacia una enfocada al comercio y la economía.
"Uso de fuerza letal"
El "reajuste" militar anunciado por Estados Unidos tiene como principal objetivo "abordar las amenazas urgentes" que representan "el tráfico de drogas y la migración ilegal o no deseada". Como viene haciendo desde hace meses, Estados Unidos seguirá recurriendo "despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicación exclusiva de la ley de las últimas décadas". Esta estrategia, de hecho, es la que está poniendo en práctica la Administración Trump contra Venezuela y Colombia, con bombardeos contra supuestas narcolanchas en aguas internacionales y amenazando con posibles ofensivas terrestres.
En lo que respecta a Oriente Próximo, Estados Unidos considera que Irán ha quedado "debilitado" tras la ofensiva conjunta estadounidense-israelí del pasado verano, los líderes del movimiento palestino Hamás "también están en situación de debilidad o han desaparecido" y el "problema potencial" que representa Siria puede desaparecer con la colaboración de Israel, Turquía y aliados árabes.
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