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Guerra de Ucrania

Kirill Dmitriev, el 'conseguidor' del Kremlin que habla el idioma de Trump

El director del fondo soberano ruso de inversión mantiene contactos familiares con Putin y se ha ganado su confianza ayudándole a establecer contactos paralelos con la Administración Trump y a romper el aislamiento internacional tras la invasión de Ucrania con viajes a Oriente Próximo

Kirill Dmitriev (izquierda), junto a Steve Wikoff, el pasado 2 de diciembre en Moscú.

Kirill Dmitriev (izquierda), junto a Steve Wikoff, el pasado 2 de diciembre en Moscú. / Kristina Kormilitsyna / AP

Marc Marginedas

Marc Marginedas

Barcelona

Una gran distancia separa, en estilo y modales, a los diplomáticos de la vieja escuela soviética de Kirill Dmitriev, artífice y principal negociador ruso en los últimos y polémicos tratos del Kremlin con miembros del entorno de Donald Trump para poner fin a la guerra de Ucrania. Con un acento suave y hasta indeterminado, lejos del inglés pesado y diletante del longevo ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, el consejero delegado del Fondo Ruso de Inversiones Directas (RDIF, por sus siglas en inglés) es capaz de desgranar con fluidez ante la prensa anglosajona y en particular, ante los comunicadores afines al magnate neoyorquino, las supuestas mercedes de la alianza que aspira a construir entre los EEUU de Trump y la Rusia de Vladímir Putin, países a los que describe como las "dos potencias defensoras de los valores tradicionales".

Dmitriev ha adquirido un papel central en esta trascendental fase de la guerra de Ucrania. Y su valor para el presidente ruso va mucho más allá de su probada capacidad de hablar con corrección la lengua de Ernest Hemingway. Es, como define para EL PERIÓDICO desde su exilio en Israel Abbas Galliamov, antiguo funcionario de la poderosa Administración Presidencial, autor de los discursos del presidente Putin entre 2008 y 2010 y buen conocedor de los entresijos de la élite rusa, una suerte de "conseguidor" cuando el Kremlin requiere embarcarse en tratos y negociaciones difíciles con el exterior. Y contrapone su figura a la del titular de Exteriores Lavrov, un ministro "para los triunfos". Dmitriev "es muy necesario para Putin gracias a sus comunicaciones con Witkoff, que permiten mantener (ante los norteamericanos) la ilusión de que las conversaciones pueden llegar a buen puerto", analiza el politólogo basado en Praga Aleksándr Morozov.

El directivo forma parte de la denominada "segunda generación" de la élite que gobierna Rusia. Es relativamente joven, nació en 1975 y acaba de superar el umbral de la cincuentena, en comparación con los septuagenarios Nikolái Pátrushev, considerado el número dos del régimen, o el propio Lavrov. Se rumorea que mantiene una cercanía personal con la familia del siempre desconfiado Putin, un hombre que privilegia vínculos familiares, ya que, según algunas versiones, la esposa de Dmitriev sería una íntima amiga de Ekaterina Tijonova, la hija del presidente ruso. Pese a haber cursado estudios en las universidades de Harvard y Standford, y haber trabajado en bancos de inversión como Goldman Sachs, su lealtad hacia el proyecto imperialista de la Rusia actual está fuera de duda. Vio la luz y fue criado en Kiev, pero en una entrevista en 2001 con 'The Bell', afirmó haber nacido en la URSS, enfatizando sus orígenes soviéticos y despreciando los ucranianos.

Fue nombrado en 2011 director del RDIF, con el objetivode transformar la economía rusa, hacerla menos dependiente del petróleo y financiar proyectos económicos conjuntos con países terceros y superar así las reticencias de las empresas occidentales a invertir en una economía selvática como la rusa, considerada corrupta y repleta de trampantojos legales. Ello le permitió establecer sólidos lazos con personajes como el príncipe Mohamed bin Salmán de Arabia Saudí o miembros de la familia real emiratí.

Dmitriev recabó algunos éxitos durante el primer mandato de Donald Trump, estableciendo vínculos paralelos con personalidades de su Administración, como Eric Prince, fundador de la empresa de mercenarios Blackwater, o el propio yerno de Trump, Jared Kushner. Pero el despegue definitivo de su carrera se produjo más recientemente, concretamente en 2023. Según Galliamov, gracias a sus contactos con dirigentes del golfo Pérsico obtenidos como consejero delegado del fondo soberano de inversiones, Dmitriev fue el artífice del exitoso viaje de Putin en diciembre de 2023 a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Fue la primera singladura, tras el inicio de la invasión a Ucrania, del líder del Kremlin fuera de su zona de confort, formada por las antiguas repúblicas soviéticas o por aliados como China. Ello permitió a Putin tener la impresión de que no se hallaba aislado en el mundo debido a su decisión de lanzarse contra Ucrania un año y medio antes.

Ministro en la sombra

Calificado por algunos medios extranjeros como Deutsche Welle como el "ministro de Exteriores ruso en la sombra", sobre el papel realiza tareas similares a las de un jefe de la diplomacia, lo que en principio le coloca en curso de colisión con Lavrov. Pero quienes conocen la forma de actuar de Putin subrayan que ello no ha sido nunca ningún problema, tal y como asegura EL PERIÓDICO Andréi Kalitin, periodista ruso exiliado que trabaja en la publicación independiente 'Nóvaya Gazeta'. "Desde la época de la KGB, Putin utiliza a menudo la táctica de encargar tareas similares a diferentes personalidades o estructuras estatales, y comprobar quién obtiene mejores resultados", destaca el reportero.

Como la mayoría de los miembros más destacados de la élite rusa, este hombre de negocios mantiene buenos contactos con los servicios de seguridad. Según la publicación de investigación 'The Insider', tiene "las puertas abiertas" de las agencias de inteligencia, siendo uno de sus patrones el teniente-general del Servicio Federal de Seguridad (FSB) Andréi Chebotov. De hecho, en 2000 salió a la luz que su coche no estaba asignado a su documento de identidad, sino al documento de un oficial del Ejército, lo que se considera como una señal indirecta de que goza de protección del poder, incluyendo conexiones con la inteligencia.

Descrito como "altivo, pomposo, elitista o despiadadamente ambicioso" por la prensa occidental, simultanea varios cargos a la vez, lo que le permite recibir pingües salarios de diferentes empresas o estructuras de poder. Es consejero en Gazprombank, el banco del monopolio del gas; Alrosa, principal productora mundial de diamantes; Rostelecom, el gigante de las telecomunicaciones, y la petrolera Trasneft, que gestiona la red de oleoductos rusos y denunciada en las investigaciones sobre corrupción del difunto bloguero Alekséi Navalni.

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